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| Kawase Hasui, "Nikko gaido (The Road to Nikko)" (1930) |
VIOLETAS ARRANCADAS
sobre el brillo del agua
flotando los estiletes solitarios
es la hora de las violetas arrancadas
la decadencia del perfume
que empapa los miembros
de los seres invisibles
el sabor agridulce bañándose
en el rumor de la seda
es tiempo de atmósfera brumosa
imperio maligno del malva
el sonido del gong latente
estremeciéndose entre los juncos
empañando rostros marfileños
en su acto final perenne
ansiedad húmeda entre los dedos
claroscuro ambiguo
RESTOS DE GLORIA
I
Y algo agitaba los regueros de pétalos
cuando partíamos el ocaso entre escombros
los inquietos rayos rebotando estandartes
de reflejos de dulces pupilas que aletean
los jirones de nuestra memoria intensos
los versos y llamas en los sueños
la silenciosa floresta las malvas
diminutas las calles arrasadas
sólo el crepúsculo nuestras siluetas
atrapando los restos de gloria
II
Llena de ecos la casa vacía
la cristalera el ajedrez y el polvo
nuestra música rota fiebre otoñal
y dónde los viejos abrigos negros
sólo las puertas tu maquillaje feroz
ya sepultados el ansia y el orgullo
velos rasgados muñecas sin cuerda
y en las aceras sexo de mutantes
vuelo de vehículos sobre las ruinas
para nosotros bebida y sombras
POEMA DE LA BLASFEMIA
Aquella vez que estabas sentada
(casi) desnuda en la cama tus piernas
se reflejaban en el (enorme) espejo y
coincidió la luz lateral proyectando
tu sombra (casi gigantesca) sobre la
pared se me ocurrió decir que tu
cuerpo su sombra tu reflejo formaban
la Sensualísima Trinidad claro que
deseché escribir sobre ello por la
obviedad por la pedantería intrínseca
pero me divierte recordarlo tiene
el sabor dulce de la blasfemia
Pompeyo Pérez Díaz. El tiempo habitado. Antología breve. Bogotá: El Taller Blanco Ediciones, marzo de 2025.












