Blog de poesía + Artes Visuales + Entrevistas literarias
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| Quiringh Van Brekelenkam, An elderly woman scaling fish in an interior (1660) |
Pez
sin cloro –aquí en lo abierto faltando el aire
Visión nocturna
Anda a aquello
no dejes que nada te persiga
ni persignes tu cabeza
ante el peso de ninguna frase
Todo el espesor está en tus pies
en esos dedos entregados a la obscura, blanquinegra
como el piano ante el que grita
raudo, el que no sabe
Sin correr, no es necesario
los pasos ya te esperan por delante
la arena los dibujó, solo queda borrarlos
con el curso de las aguas imprevistas
regulares
párpados que cierran y se abren para ver aún lo que una noche, sola
en el origen
Macarena García Moggia (1983). 5 poemas. La Antorcha Magacín, 2024.
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| Charles Walch, Femme à la robe bleue (1944) |
Hambre.
Me
entrego
al hambre
de
ascender.
Única
como
bahía
desierta.
La insumisa.
Asediar a la palabra
única
fragmento de una lengua errática.
La palabra imantada que atrae
el mal del estallido
y precipita todas las mutaciones,
esa que solo parece respirar
dentro de la agonía o el éxtasis,
la que no habita en la duda.
Hallar la palabra
aquella,
la definitiva.
Mariela Cordero (1985). Mariela Cordero | La levedad que estalla. Perú: Santa Rabia Poetry, publicado el 24 de febrero de 2025.
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| Wilhelm Kuhnert, "Zebra On The Steppe" (1891) |
Reflexión o nada
.
.
Explicación
.
.
Críticas al
automatismo
.
.
El desorden
íntimamente necesario
.
.
La parte dramática
.
Juan Calzadilla (1930-2025). Contextuosos - Juan Calzadilla. Valencia: Revista Poesía. Publicado el 25 de noviembre de 2024.
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| Giovanni Battista Cima da Conegliano, Christ Crowned with Thorns (Circa 1510) |
Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.
Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.
Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.
Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.
Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.
Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palindromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.
Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.
Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.
Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.
Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.
Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!
Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.
Héctor Hernández Montecinos (1979). Poemas de Héctor Hernández Montecinos. Ciudad de México: Punta en línea, UNAM.
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| Rafael Cadenas. Foto Vasco Szinetar, Junio 2019. |
Primera: Para mí la
literatura comienza a ser algo determinante desde que me aficioné a la lectura
y, con ella, a tratar de escribir poesía. Pero hoy pienso que la poesía es un
arte volcado a lo indecible. Se trata de una imposibilidad, a la que tampoco escapa
la prosa. La realidad es el misterio absoluto, y el lenguaje, que trata de
asirla, yace en una segunda instancia. Para caracterizar esta separación, el
polaco Alfred Korzybski, creador del concepto “semántica general”, usa la
palabra unspeakable.
Segunda: En cuanto a
influencias literarias, puedo mencionar a Whitman, Rilke, Michaux, Cavafy,
Pessoa, William Carlos Williams y muchos más. En medio de sus voces trato de
encontrar la mía propia. Y en cuanto a la prosa escrita en nuestro idioma, me interesan
Alfonso Reyes, Antonio Machado, Baldomero Sanín Cano, Pedro Salinas, Jorge Luis
Borges, Gabriela Mistral, Octavio Paz, Fernando Savater, y por supuesto otros,
porque la lista es larga. Aquí incluyo a poetas que son magníficos prosistas.
De algunos prefiero incluso su prosa, sin que esto signifique subestimar su
poesía.
Tercera: Creo no tener obsesiones por textos, movimientos o autores.
Aunque sí debería reconocer que me obseden aquellas corrientes de pensamiento
que tienen que ver con una constante muy fuerte en mí: el asombro ante el
misterio de la existencia, algo que es absolutamente infranqueable para la
mente. Aunque podamos entender que exista, ese hecho nos sobrepasa. Por eso siento
que mi habitación es el no saber.
Cuarta: En cuanto a la evolución de mi obra, diría que la poesía
viene de la poesía, y la que he venido escribiendo ha ido hacia una contención.
En prosa se puede decir todo, pero en poesía, a pesar de que el lenguaje se ha
ampliado muchísimo, mora sobre todo el silencio. Aviso a los poetas: la
principal fuente del idioma está en la prosa.
Quinta: Me cuesta mucho valorar mis libros, pero creo que hoy en
día tengo más afinidad con Memorial, Gestiones y Sobre abierto. En ellos la
expresión ocurre a través de motivos, lo cual permite borrar al yo.
Sexta: La imagen que me definiría mejor podría ser la de tercero:
Más que piloto de su andanza, la de alguien a quien le cuesta decidir, y por
eso es llevado. Lo de “soy el capitán de mi alma” le queda ancho. Debido a esa
característica, no se recomienda a sí mismo.
Séptima: En torno a la muerte, sobre la que no pienso mucho, hago
mías estas líneas de Montaigne: “Quiero que obremos y que prolonguemos las
tareas de la vida tanto como sea posible, y que la muerte me encuentre
plantando mis coles, pero despreocupado de ella, y todavía más de mi jardín
imperfecto.” Dicho de otra manera: nuestra finitud vuelve importante cada
momento que vivimos.
Hans Holbein The Younger, "The Old Woman" (c. 1526) los días suben sus muertes por los rayos de la luna se pierden y a esta pu...