Las Flores Rotas

Blog de poesía

Władysław Ślewiński, "Female nude" (circa 1891)


Escribí en tu frente
la solitaria estrella
de la despedida
llenaba el camino hacia ti
siempre el mar
con su insistencia ahogada
murmullo forzado en mi pecho
con puerto
que siempre te esperaba

no puedo insistir

el tiempo del presente
repasa la ola
no soy el vaso contenido
debo callar en mi primavera




Cecilia Ortiz (1951). Inéditos. Universidad de Carabobo: Poesía. Publicado el 28 de noviembre de 2025. 


Con el objetivo de apoyar a autores y autoras emergentes, libros que necesitan mayor difusión porque creemos en el talento nuevo, además de otros textos que requieren ser divulgados para no caer en el olvido (injusto), nos propusimos hacer una sección breve de libros recomendados.

Empezamos con Cualquier distancia es el mar. Antología poética de Arnaldo Jiménez (La Guaira, 1963), poeta, docente y narrador venezolano con una amplia trayectoria literaria. En esta antología arbitraria, como explica su editor, el mar (el agua) es motivo para adentrarnos en las profundidades anímicas del autor, donde la familia y los recuerdos son una isla solitaria.

En Nunca es un artificio el viejo exilio de José Pulido (Villa de Cura, 1945), las vicisitudes diarias de un país en decadencia se concatenan con el exilio forzado, afilando la mirada de un poeta maduro, lúdico y reflexivo para hacer de todo a su paso un motivo que trascienda lo vivencial.

Con Hipótesis de Raúl Sanz García, escritor y poeta cuya obra habla sin biografía, autor de cinco poemarios y un diario de libre descarga, además de relatos y novelas, encontramos la transposición de los valores en un mundo mediatizado por la avaricia y el sinsentido. Sin moralina redentora, Sanz García muestra las costuras de un traje zurcido por los mercaderes ideológicos que han arropado el espectro estético (y comunicacional) como utopía global.

Por último, recomendamos Estallido de las piedras de Eva Tizzani (Coro, Venezuela, 1995), poemario corto de una poeta que no teme hablar del dolor y el desamparo. En sus poemas, Tizzani, escritora y profesora, plasma imágenes potentes que buscan asirse en una geografía única, sentida y apabullante. Su libro es una introducción lúcida a la posibilidad de sanar y encontrar vida lejos del muro mineral del sufrimiento.


 
 
Arnaldo Jiménez


Libros recomendados: Arnaldo Jiménez, Cualquier distancia es el mar. Antología poética (AlfaGuaro, septiembre de 2025) 

 

Iniciamos con Cualquier distancia es el mar (Antología poética) de Arnaldo Jiménez (La Guaira, 1963), poeta, docente, articulista, narrador y ensayista venezolano. El mar es una pieza habitual en su obra, ya sea por haber nacido en el litoral central, residir en Puerto Cabello (ciudad y puerto marítimo de gran importancia comercial ubicado en el estado Carabobo, Venezuela) o por obsesión poemática. Pero el mismo, el mar, el agua, es una metáfora que fluye para adentramos al palimpsesto memorístico y emocional de un poeta constante; un recurso vital para introducirnos a sus vivencias más personales.


Jiménez es un escritor reconocido con una prolífica obra literaria entre poemarios, narrativa y ensayos. Su fuerte, si podemos elegir uno solo, es la fina observación de lo cotidiano; de lo que, con suma paciencia, plasma sobre lo que se intenta fugar: una nube, el olor del café o la ola de la memoria que se estrella en su malecón íntimo y reflexivo. Esa misma habilidad bifurca una profunda empatía por hacer nuestro lo que él ha visto, sentido, imaginado o soñado:


El cielo se va a caer
decía mi abuela
y tapábamos los espejos
poníamos los peroles
su sombra
aparecía
y desaparecía del suelo
el cigarrillo dentro de la boca
esos relámpagos encerrados
como la casa en nosotros


La casa, la abuela y madre, lo biográfico, en esencia nostálgico, toman un cuerpo, que envejece, en la memoria para ser luz y sombra de un poema:

 

El hueco de la muerte
no es de tierra
tampoco de luz prometida
abierto de par en par
su fecundidad
la abonamos
con nuestras vidas 

 

Lo trágico, lo perdido se arrincona en ese paisaje esencial, con las personas, animales, deidad y vegetación, evocado de los elementos vivenciales para crear un artificio trascendental que nos devuelva la vida en todos sus matices (o, al menos, grabar lo fenecido en una marejada dulce y amable):

 

al final del muelle
queda la humedad
del regreso
en las huellas
y el mar inclinándose
para completar
los tramos rotos
del sueño


Lo efímero es una posibilidad para trazar un mapa somático, anímico y psíquico que, como la espuma que arrastra la ola, nos permita concatenar entidades inmutables y, de lograrse un resultado satisfactorio, transformarlo en una liturgia que nos ayude en las menudencias cotidianas:

 

El cuerpo ondulaba al capricho de dios
las palabras no tocaban
la distancia entre la vida y la muerte
un día más
y el suelo volvió a sentir
el lento arrastrar
de sus quehaceres

 

En una entrevista realiza por Manuel Tiberio Bermúdez (Letralia, publicada el 2 de mayo de 2025), Arnaldo Jiménez responde su manera de escritura poética: 

 

Bueno, lo mejor de escribir poemas, para mí, es el detenimiento del tiempo mientras uno escribe, o su paso no percibido. Tratar de buscar, como decía Eugene Guillevic, “el poema perfecto, sabiendo que no se va a conseguir”, pero tratar de tener ese camino; además, uno tiene la sensación o la ilusión de creer que, al crear un poema, se está viviendo dos veces el núcleo de ese poema de donde nació.


Y, más adelante en la entrevista, nos acerca a su percepción de la poesía:

 

Para mí la poesía es el sinónimo más parecido a la vida. Es una forma de conocer. Es una manera de indagar en lo real el misterio. Porque la vida, así tú la estés viendo, la vida tiene sus misterios. No es necesario morir para creer que uno pueda pasar a otro misterio donde quizás no exista nada, pero en esta vida el misterio es aquello a lo cual no podemos llegar a través de la razón y lo único que se acerca es la poesía, la única que se acerca, que araña eso que está allí intangible, misterioso, y que permite que la vida siga reproduciéndose. Para mí es eso, es una manera de conocer, una manera de expresarse, una forma de confesarse, una manera de estar con uno mismo.


La familia nos resulta la centralidad de la antología: una que, constituida principalmente por mujeres (abuela y madre, principalmente), esboza una coordenada matrilineal donde el padre, oculto, es una sombra que no deja de merodear sus predios afectivos:


Ella esperó
con eso partido
en su mirada

hasta que apareció
una distancia

y mi padre quedó oscuro
muy oscuro
en la humareda
de otro puerto

 

El puerto también es una figura esencial en la antología que brevemente reseñamos: funge como destinatario de la memoria (y agente reflexivo) que ve llegar y partir recuerdos a su propio ritmo (familiares, históricos) o por el capricho marítimo del pensamiento:

 

somos corotos en espera
de nuevas casas
la voz de lo que viene
se resbala sobre
nuestros cuerpos
nos guardamos casi
descascarados
usados por los puertos
llenos de sus ruidos
y de sus permanencias

 

 

Disponible en https://alfaguaroebook.blogspot.com/


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José Pulido


Libros recomendados: José Pulido, Nunca es un artificio el viejo exilio (Ediciones Pavilo, 2020).

 

Seguimos con Nunca es un artificio el viejo exilio de José Pulido (Villa de Cura, Aragua, Venezuela, 1945). Pulido es un poeta, narrador y periodista celebrado en el panorama literario venezolano. Ha escrito más de una docena de libros entre novelas, poemarios, entrevistas, narrativa breve y biografías. Su oficio poético, narrativo, periodístico y, esencialmente, lector se plasman en el poemario que nos concierne: en la obra, la historia de la Venezuela contemporánea, implícita e intuitiva en los elementos biográficos, se entreteje en la mirada de un flâneur acucioso, detallista, maduro y lúdico; estamos ante el testimonio un hombre con oficio que vive y rememora mientras prepara sus macundales hacia la senectud: 


...ella sobrelleva su belleza como si fuera una triste verdad
al verme comentó que podíamos solicitar la jubilación del seguro
social
hoy me informaron que ya somos de la tercera edad, deslizó con
dulzura de tórtola...


En otro poema refleja el paso del tiempo y la pérdida de la juventud:


...tenemos que aceptar la edad cariño mío me decía mi esposa
y yo todavía sigo respondiendo
¿cuál edad? Porque igual que todos los ancianos debutantes
siento que mi cuerpo foráneo inverosímil
nada tiene que ver con el muchacho que mira desde adentro


Si bien Nunca es un artificio el viejo exilio es una crónica del exilio, forzado, doloroso hacia Italia, esa anécdota vivencial es un carromato que se traspone hacia lo memorístico: en esos paisajes profundos traza imágenes como un patio, el juego de los niños, una madre gritando, un establecimiento de comida, una esposa amoroso cocinando, el merodear de un gato, un chico fumando, los edificios de la ciudad, El Ávila, etc., la rayuela cotidiana y subjetiva de sus reflexiones, emociones y sentidos:

 

Sobrevivir un lunes es siempre muy costoso
la tarde supuraba hedor de pollos crudos
la noche estaba esperando su turno
en el fondo irredento de los supermercados
todos los pasamanos se veían desgastados
como las ranuras de los cajeros electrónicos
y los rostros amargos surcados de salarios
el enorme bloque de concreto y penas
tiene que poseer una restinga
de aislado amor...

 

Por otro lado, la crisis sociopolítica venezolana llevó al poeta, al igual que a millones de compatriotas, hacia otras latitudes, cercanas, lejanas, a veces imposibles en el imaginario de un gentilicio preparado históricamente para recibir inmigrantes. Es harto conocido que la estabilidad económica, producto de la bonanza petrolera en el "Siglo de la Paz" (Manuel Caballero dixit) de ese país caribeño, es decir, en el siglo XX, permitió la llegada de desplazados por territorios en conflictos (Europa en guerra, las dictaduras en el Cono Sur, la inestabilidad social colombiana, etc) para vislumbrar los andamios del sueño americano: trabajo y prosperidad. El vuelco de ese idilio comienza con la profundización de un modelo autoritario, corrupto y, como no, asediado por diversos intereses endémicos a sus élites como a otras foráneas. Un grueso importante de su población, en el corazón de esos vericuetos, tomó planes de huida para salvaguardar su integridad y aspirar con mejores posibilidades materiales en tierras más amables. Sin embargo, la mayoría sobrevive dentro de un país que se desmorona a un ritmo trepidante:


Fuimos perdiendo la cuenta de los amigos que morían
por falta de comida o medicinas
y porque sobraban criminales matando por tomates


Pulido amalgama progresivamente ese padecer multitudinario en pequeños detalles que son vitales para su quehacer diario:


...Toma una juventud, toma una juventud, devuélveme una vejez
Y se repite el coro como es de suponer
la jubilación nuestra fue como pedir limosna y obtenerla...


El cobro de su jubilación; la condescendencia y violencia de estar en el Metro; la juventud perdida en una ciudad agonizante y despiadada que parece desconocer a sus habitantes; la burocracia carcomiendo la existencia y nublando toda noción de desarrollo personal y colectivo; los tentáculos estatales orquestando los modos de vida y de muerte, así como la violencia urbana, entre otros asuntos, son parte del inventario de su denuncia social:


...Jóvenes que trabajaban y estudiaban
y otros que aparentemente no hacían nada
avasallados por toda la amargura municipal y de aquí mismo
muchos de ellos salieron a protestar y más de un centenar cayó
abatido
por los militares y grupos asesinos que el gobierno tiene para eso
la infamia aturde cualquier inmanencia de poder divino...


Lejos de casa, de sus lugares, Génova, ciudad italiana donde vive, también se integra a su imaginario:


En Génova encontramos un mar tan antiguo como la humanidad
Y edificaciones con tanta historia que sentíamos muy cerca a Marco
Polo, a Nietzsche, a Byron...


Génova, apunta Curt Paul Janz en su extensa biografía sobre Nietzsche, es una de esas ciudades en las que el filólogo y filósofo alemán tomó como cuartel contra el duro invierno en 1881, y en la que humanamente puede tolerar su achacosa vida, debido a sus constantes problemas económicos y de salud, por su cercanía al mar (p. 69).

 

Lo interesante es que, en otro poema, tras lo denunciado con anterioridad como un desahogo hábilmente estructurado en lo encarnado, Pulido nos ofrece su apreciación de la poesía (¿Ars poética?):


...La poesía no es un estertor
no es un grito pidiendo ayuda
no es un gemido adocenado
la poesía no es un lamento
la poesía no surge de alguien en particular
porque nació a la par de la luz de la existencia...

 

Para finalizar, en una entrevista concedida a El Tiempo ( publicada el 8 de enero de 2024), José Pulido expresa, en pocas líneas, lo que significa la poesía para él (y, más importante aún, lo que no es):


La poesía no es un refugio. Es un modo de asumir la vida abriendo caminos con el lenguaje, cabalgando un caballo hambriento de respeto y paz...

 

Bibliografía: 

Caballero, Manuel. Las crisis de la Venezuela contemporánea 1903-1992. Caracas: Monte Ávila Editores, 1998.

Curt Paul Janz. Friedrich Nietzsche. Los diez años del filósofo errante (1879-1888). Volumen III. Madrid: Alianza Editorial, 1985.

 

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Raúl Sanz García


Libros recomendados: Raúl Sanz García, Hipótesis (Editorial Magaux, 2023).

 

Hipótesis, leemos en la RAE, es una suposición de algo posible o imposible para sacar de ello una consecuencia. Al leer el poemario de Raúl Sanz García, más que sacar algún provecho aleccionador, produce un recogimiento de la mirada para buscar nuevos territorios interiores; los que se han perdido por las buenas nuevas de la publicidad, la metafísica y la pequeña dosis de locura colectiva diaria (¿la semiótica del mundo de hoy?). O, si el paisaje queda inmutable, con sus señales en un cielo ilegible, toca encontrar otros atajos en las sendas que hemos transitado para fundar (con la palabra, ese refugio predilecto de la especie) algo reconocible y perdurable.


El camino es duro:


Observo en silencio a esos que se afanan
entre los restos del festín.
Llegan postreramente como aves del purgatorio
y separan científicamente el plástico
de la carne, el veneno del alimento...


El hastío es parte ineludible de lo sido y percibido. A veces toca silenciar lo que espanta, lo repetido en la maquinaria intransigente comunicacional. La lección, incesante, vidriosa, suena cansina. Nada nuevo crece. Tampoco nada perece (y este es el gran lamento). ¿Habrá nuevas melodías? 


Cualquier renacimiento solo sirve, finalmente,
para apagar los rescoldos de aquello
que se quiere revivir...


La poesía, la palabra, en tiempos convulsionados por la píldora del marketing, es el producto más requerido en el déficit del negocio. Sanz García nos recuerda que, como ese famoso poema de Rafael Cadenas, la derrota es la piedra que sostiene el hombre contemporáneo:


No busque una épica distinta, incluso esta
que le proponemos es ya vieja,
y quizás la última y el único modo posible
de expirar...


El pacto (¿contrato social?) entre los desilusionados, los perdidos y los vivarachos que creen gobernar a las masas con los mismos trucos de siempre, será, en lo posible, volver a la duda. Nietzsche, en su Ecce Homo, dice que la locura es la certeza (p. 50-51). A lo mejor la confianza excesiva en las evidencias, en la verdad, han hecho que la chaladura ideológica sea la moneda de uso cotidiano: estamos tan ensimismados, ansiosos, deprimidos por las oscuras certezas de los comerciantes del mundo que, la liturgia del presente, escroleado hasta el hartazgo, nos da un informe detallado del desvarío (sin su belleza, ni capacidad genuina de asombro, ni aliciente). Entonces, ¿qué queda?


Qué será de nosotros cuando ya nadie se arrodille
y caiga como hoja de hierro todo el espanto
del paraíso...


Hipótesis esboza la geografía de una gran enfermedad: la que nos ha alcanzado de manera irremediable; la que se coló por la ventana y permitimos que se instaure en nuestra mesa, divague en las moribundas habitaciones, se regodee con nuestros enseres y haga suya nuestra casa:

 

Si cruzáis esta puerta,
abandonad toda esperanza.
Al otro lado está el asfalto
roto por la arena y la maleza...


No hay fórmula. Volvemos al inicio: la hipótesis supondría roer el error. El mismo. Invariable. Constante en su abismo humano colectivo, haciendo pasar, por puro acto lúdico y narcisista, la verdad por mentira, la salud por enfermedad, lo irracional como la nueva sagacidad popular disfrazada de potencia liberadora. Y, de nuevo, sigo con la terca pregunta: ¿qué queda? 


El primero que abrió los ojos
lo hizo en un sueño
y los cierra en la vigilia...


Disponible en https://magaux.es/poesia/


Bibliografía:

Nietzsche, F. Ecce Homo: Cómo se llega a ser lo que se es. Madrid: Alianza Editorial, 1998.

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Eva Tizzani

 

Libros recomendados:  Eva Tizzani, Estallido de las piedras (Ediciones Palíndromus, 2020).

 

Lo primero que encuentras al abrir el poemario de Eva Tizzani (Coro, Venezuela, 1995), escritora, profesora de inglés y francés, es un epígrafe de Alfredo Silva Estrada (1933-2009):

 

»Juntos pisamos piedras de regreso«

 

No es fortuito que esa roca fundacional, haciendo de Pedro, sea la de ese insigne poeta venezolano. Se nota en Tizzani, poeta joven, una mezcla entre lo académico y la experimentación: son evidentes sus facultades para llevar la lengua a otras fronteras, hacer un puente con el francés e inglés dado su bagaje en esos idiomas, así como sus conocimientos de la tradición literaria venezolana (y foránea), cultivando una inventiva que nos ofrece imágenes deslumbrantes:

 

LAMO LA PIEDRA
para saberme río...

 

El trópico y su geografía (al menos la que intuimos en su natal Coro, llanura árida, de luz incandescente, sitiada por los Médanos, la serranía y, próxima, la costa) penetra en una doble corporeidad: la que nos guía la poeta a sus cuevas y secretos, y la que se muestra, con su exuberancia e independencia, en el aullido subrepticio de los poemas:

 

El futuro ha dejado de existir,
somos costra en la pared,
ciudad gangrenada...

 

Tizzani pinta la queja de una generación hacia un país que invalidó tantas manifestaciones y derechos para aislarse en su propio martirio insular. No obstante, más allá de hacerlo con una amargura tácita, se cuece, lento, un optimismo que pueda sacarnos del sopor cotidiano:

 

Mañana tal vez el día empiece de nuevo

 

Por otro lado, los títulos a los poemas nos muestran ese gran cuerpo emocional vertebrado en las palabras. Algunos de ellos son:

 

  • Oí la negrura de mis huesos...
  • Me hundo en palabras que flotan...
  • Semivida...
  • Todo fue un sueño...

 

El dolor, la melancolía, el desamparo han mudado sus propiedades inmateriales a ese mapa mineral, severo, que busca redención en la escucha atenta del que disponga sus sentidos a experiencias tan íntimas:

 

Qué hago con el vacío de este fuego.
Cuántos golpes en la palabra domingo...

 

La brevedad del poemario es proporcional a la capacidad expansiva para hacer resonar algo profundo, inestable: un hueso de emociones dislocado que merece la atención debida y, si nos permite la vida, disfrutar de un domingo apacible atisbando un día mejor, que se deslice hacia otro día más en el reposo de las palabras acordes.

 

Disponible en  https://poetasvenezolanas.com/libros-para-descargar/


 Jan Frans De Boever, The Virgin of Darkness (20th century)

 

La oscuridad ahora nos arropa

Nublados los cielos, lloran

Sus nubes, oscurecen el monte,

el campo y la ciudad.

Nadie sale por las calles

por el miedo de morir

de tanta oscuridad

 

Pasaron los días

y se hicieron cultura,

las sombras...

Esas sombras

que suceden sutilmente

y que no se perciben.

 

¡Aun así continuamos!

 

Nos acostamos

Y ya no hacíamos el amor

Deseábamos cancelar

ese toque incorpóreo

de la oscuridad

que poco a poco corrompía

nuestros huesos

secaba nuestra piel

y nos descocía las venas.

 

Entonces cancelamos

la parte posterior

de nuestros ojos,

¡Cansados de mirar

tanta oscuridad!  

 

Y nuestros pechos...

Nuestros pechos

sepultados bajo tierra

latían esperanzados

de que un día el Sol

naciera y nos mostrara,

¡Alguna razón para vivir!

 

 

 

.loy le'brón es una poeta y educadora de Puerto Rico. 

Sus poemas en https://www.tumblr.com/floresclandestinas

 

Ana María Wessolossky
Kawase Hasui, "Mirozu, Wakayama Prefecture" (1950) 

 

 

Tómate un momento,
mira a tu alrededor o,
simplemente, cierra los ojos.
Luego, pregúntate,
«¿la nada realmente existe?»

 

 

Take a moment,
look around, or
just close your eyes.
Then ask yourself,
“Does nothingness really exist?”

 

 

*

No perder la paciencia
es aprender a sostener
un «ya casi» o
un «todavía no». 



Not losing patience
is learning to hold
an “almost there”
or a “not yet.”



*

Entre sentir y sentir, buscarme y buscarme, quedé atrapada
en este pensamiento de Sócrates, que dice: «Desciende
a las profundidades de ti mismo y logra ver tu alma buena.
La felicidad la hace solamente uno mismo actuando con bondad».

 

 

Between feeling and feeling, seeking and seeking myself,
I became ensnared in this thought of Socrates:
“You can descend into the depths of yourself to see
your good soul. Each of us can create happiness
by acting with kindness.”



*

La respuesta siempre está en el silencio
que sigue a una pregunta.
Por eso a las personas se les conoce
por lo que callan.


The answer is always in
the silence that follows
a question. That’s why people
are known for what they don’t say.





Ana María Wessolossky. No regresé porque nunca me fui. i didn't come back because i never left. Worcester, Massachusetts, 2021.

 

Encontrado en https://poetasvenezolanas.com/

 

Fernando Pessoa. Imagen archivo

 

Pessoa: ese hábil heterónimo 


*

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), poeta, escritor, dramaturgo, crítico literario y traductor portugués, encontró en la multiplicidad un despliegue de talentos peculiares. El heterónimo fue la máscara que pergeñó para escribir, crear una biografía y hasta el destino astrológico de sus innumerables personajes: ya sea en su lengua materna, el portugués o en esa otra adoptiva, el inglés, Pessoa y sus pares, desmedidos, mutilados, autónomos a sí mismo, cartografiaron un plan proscrito que en nada colgaban del árbol de la vida terrenal.

 

*

Agotado de su propio cuerpo, mente y creación, dejó un baúl lleno de anotaciones, poemas, indicaciones para una cronología siempre futura, viciada de porvenir. La desconfianza del presente, de publicar, lo hace una doble anacronía: desconocer la virtud de una tradición literaria, de la misma esencia orgánica y, a su vez, atenerse a ello, a ese plan misterioso para que otros se encargaran de su propiedad postergada; metafísica, anárquica, republicana, conservadora, etc; una propiedad siempre inconclusa.

 

*

Albergar la vastedad te lleva a delinear una identidad atómica; lo universal se encona en la carne génica de la propia finitud; a señalar lo que otros atienden como un mecanismo de supervivencia para volver a desconfiar del yo que habla y darle el juguete circunspecto de la experimentación. Esto lleva a la creación de otro ritmo, de otro tiempo; algún movimiento nuevo resurgirá: tal vez reptante al callejón de la otredad o alado a ese intento por acariciar el pétalo del sol.

 

*

A lo mejor Pessoa estaría de acuerdo con Deleuze y Guattari al hablar del libro como un agenciamiento (agencement). Es decir, a partir de lo expuesto por esos pensadores franceses en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia (Pre-Textos, 2002), podemos enunciar que el texto es algo libre, sin sujeto ni objeto; se consideraría lo más cercano a un organismo que posee sus propios mecanismos para sobrevivir fuera de toda lógica y organicidad tangencial, automática y predictiva. «Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan sólo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo.» (Ibidem, p. 10).

 

*

Hablar de Pessoa, y sus heterónimos, requiere de un empeño por trazar lo poco que dejó sobre sí y lo mucho (e inconcluso) de su obra. Es andar con esa tentativa de santo o poeta medieval para no caer con facilidad en el error. Es por ello, toda intuición nos permite decir que, quizás, en la multiplicación buscó la liberación definitiva. O, ¿por qué, como cada escritor hace a su modo, buscó desbordarse fuera de sí? En un poema, cuento, novela, obra de teatro (antes de ser representada para que cumpla a cabalidad la esencia de los cuerpos más allá de las palabras). 


*

Pessoa: un hombre recatado, con un trabajo burocrático, aburrido, conquistó el amor de su Ofélia shakespeariana, la cual abandonó para continuar con su obra. Lo abstracto se hizo preciso; tomó carne. La melancolía se tropezó con una piedra de esperanza. El asunto es que él lo supo, ya sea por las indicaciones de los astros o por su misma carta biográfica abonada de simbolismos: la labor de una deidad, de un elegido, no puede estancarse con el disfrute mundano. La unicidad reclama multiplicidad. ¡El cuerpo nunca es suficiente!

 

*

La representación de Cristo siempre ha acentuado el cuerpo: el de un hombre que sufre, famélico, sangrante por los castigos humanos, errados, altaneros y sordos a la verdad del padre; equívocos a la voz del Dios judeocristiano. El escritor, en esa antítesis, encerrado en su habitación, oculto al mundo, haciendo una labor secreta hasta su publicación, sin cuerpo ni órganos, puede comulgar con esa frase de Deleuze y Guattari del texto antes mencionado: «Un libro sólo existe gracias al afuera y en el exterior.» (Ibíd.) Pessoa, publicando muy poco en vida, cumplió con esa exterioridad décadas después de su muerte. Y aún hoy, noventa y un años después, se transcribe, traduce y compila la vastedad de su literatura inédita.

 

*

Hurgando en el Archivo Pessoa (Archivo Pessoa, en portugués), encontramos los poemas de Alberto Caeiro, uno de los grandes poetas y autores fundamental entre sus heterónimos. Caeiro, pagano, terrenal, en sus Fragmentos encontramos:

 

Nunca busquei viver a minha vida

Nunca busquei viver a minha vida

A minha vida viveu-se sem que eu quisesse ou não quisesse.

Só quis ver como se não tivesse alma

Só quis ver como se fosse eterno.

 

*

Álvaro de Campos es el siguiente. A diferencia de Caeiro, de Campos es desmesurado, whitmaniano, amoral, buscando penetrar en el cosmos y , de ser posible, conseguir una identidad definida:

 

Tudo se funde no movimento

Tudo se funde no movimento

(...)

E cada arbusto fitado

Nem é o terceiro que está a seguir.

A bondade da chama nocturna em casas distantes,

Os lares dos outros meras estrelas humanas na noite

A indefinida felicidade para nós de ver outros a distância.

 

*

Continuamos con Ricardo Reis, monárquico, latinista, un devoto de las letras que quiso sobrevivir al propio Pessoa:

 

Amanhã estas letras em que te amo

Amanhã estas letras em que te amo.

        Serão vistas, tu morta.

Corpo, eras vida para que o não foras,

        Tão bela! Versos restam.

Quem o (...)

 

*

De los heterónimos en lengua inglesa tenemos a Alexander Search y a Charles Robert Anon:

 

Alexander Search: 

ELEGY

ELEGY

On the marriage of my dear friend Mr. Jinks

(but which may with equal aptness be applied

to the marriage of many other gentlemen)

 

I

 

Ye nymphs whose beauties all your hills

                Adorn,

Embodied graces of the sun‑traced rills,

                Mourn;

For gentle Corydon henceforth,

In this hard world where all must pass,

Will feel as icy as the North.

                Alas!

 

II

 

        Ah, Corydon! Ah, Corydon!

        And hast thou left all happiness,

        Immoraled joy and whiskied liberty?

                Ah, Corydon!

        Great is our distress.

        And art thou no more free?

Bars shall be useless now. Alas! in vain

The music‑hall shall ring with voices known,

In vain the horse shall course the plain

        And the struck sparrer groan.

        And dogs and beasts and women,

        And brandy, gin and wine,

        And brutish brutes and human ­-

Oh, say, shall all these joys no more be thine?

 

lll

 

        Ah, frailness of mankind!

Thou who didst laugh at woman and didst hold

Thyself superior, now, alas! wilt find,

Amid thy waning joy and waning gold,

        Thou learnedst in a sorry school

        That taught thee to disdain

The seeming‑tender being whose dread rule

Shall now wreak on thee horrid pain.

        Too late now wilt thou learn, too late,

        When thy voice is low and humble thy gait,

        When thy soul is crushed and thy dress sedate,

The greatest of all ills the gods on humans rain.

 

IV

 

Ah, what avails all mourning? Thou art gone

From life and youth and gaudy loveliness,

From that deep rest that men call drunkenness.

        Ah, Corydon! Ah, Corydon!

        Thou the first hope of all our race

Hast left the blessed paths of peace and love.

        Ah, wilt thou be content to rove

From shop to shop with her, thy mother‑in‑law,

        Or tremble full to hear at night,

        With horror deep and deep affright.

The wordy torrent from thy spouse's jaw?

 

V

 

Oh, the troubles to come to thee can ever I dare name?

To work in the day, and at night to walk the bedroom's length,

On a seeming‑heavy baby to waste thy seeming‑waning strength,

And as the husband of thy wife to reach the light of fame.

Now my voice is broke with weeping, and mine eyes red, as with sand,

And my spirit worn with sighing, and with sighing worn my breast ­

Ah, farewell, that thou art gone now to the dreaded obscure land

Where the wicked cease from troubling and the weary never rest.

 

 *

Charles Robert Anon:
 

GOD'S EPITAPH

GOD'S EPITAPH

Here lies a tyrant whom some called a devil,

Snake-like his folds around our life he curled;

He's dead now, and the world hath no more evil,

Because there is no longer any world.

 

*

El último de los heterónimos que nombraremos, y probablemente el que dejó la obra más trascendental de todos, fue el que firmó el Libro del desasosiego: Bernardo Soares. Soares, hombre que quiso vivir en el presente, rezuma melancolía y poesía; sin esperanza ni tristezas, formó ese compendio de fragmentos, pensamientos asistemáticos, reflexiones, poemas en prosa que, según se tiene entendido, Pessoa escribió desde 1913 hasta el año de su muerte. (Vivo sempre no presente. O futuro, não o conheço. O passado, já o não tenho. Pesa-me um como a possibilidade de tudo, o outro como a realidade de nada. Não tenho esperanças nem saudades...)

 

*

Para finalizar, nombramos a Ofélia Queiroz, la mujer que atrapó al hombre, y sería interesante indagar un poco sobre esa faceta mundanal del poeta portugués. Se conocieron en 1919, en una oficina comercial donde ambos trabajaron. Él contaba con treinta y un años y ella diecinueve. La relación amorosa fue consagrada, principalmente, a lo epistolar, la cual se prolonga, en una primera fase, hasta finales de 1920. Luego, se renueva en 1929 hasta 1931. Pessoa no ve futuro en la relación por sus penurias económicas. Ella, de buena familia, insatisfecha, espera que él pida su mano para formalizar la unión amorosa. Entre los arrebatos, las excusas y escarceos, uno de los heterónimos entra en la relación: Álvaro de Campos, amargo, burlón, le escribe a ella para desalentar la unión y pedirle que se aleje. Poco sabe sobre los otros, aunque sí estuvo al tanto de la obra poética de él. A los años, casi una década, de la separación, no es hasta septiembre de 1929 en que ella sabe nuevamente de Fernando. Él con 41 años, maduro, pleno en sus facultades intelectivas; ella, una joven de 29 años, aún enamorada de Fernandito, aguardando el momento para casarse con él, dentro o fuera de Lisboa. Hablarán poco. Unas cuantas cartas de ella, algunas de él. Otros telegramas para felicitarse por sus respectivos cumpleaños. La obra y sus heterónimos esperan por Pessoa. Él moriría, alcoholizado; ella se casaría pocos años después. Ofélia viviría hasta 1991, cuando ya Pessoa y la larga fila de heteronomía que habitaba se hacía pública, celebrada, global (Fuente: Santiago Kovadloff, Pessoa y Ofélia, una historia de amor, 8 de febrero de 2013).

 

*

Fernando Pessoa

[Carta a Ophélia Queiroz ?- 18 Mar. 1920]

Tenho estado com uma angina forte, complicada com outras pequenas coisas da garganta. Estou hoje um pouco — mas muito pouco — melhor, mas naturalmente nem sequer amanhã poderei aí ir.

Se houver alguma coisa a dizer-me, podem escrever pelo portador, que volta para aqui.

Já aí entregaram as chaves da casa da Rua Coelho da Rocha? Tinham ficado de as levar aí até terça-feira, que foi antes de ontem.

Gostava muito que alguém viesse aqui uns momentos — o Pantoja, por exemplo, se aí for — pois me encontro muito só.

 

Fernando Pessoa

18/3/1920

Os 250 reis que vão juntos é para o carro do Pantoja, caso ele venha.

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