Las Flores Rotas

Blog de poesía + Artes Visuales + Entrevistas literarias

 

Rosa Berbel, Las flores rotas blog de poesía, Poesía, Poetas de España
Paula Modersohn-Becker, "Moorkanal" (circa 1900)

 


La casa se ha llenado de fantasmas. 


No todos pueden verlos. 

Solo tú y yo que estamos

hablando con lenguajes imposibles. 

Las emociones crean realidades. 

Hay lugares que existen solo para nosotros,

porque han sido nombrados a propósito. 

 

A quién damos las gracias por una casa llena 

de reflejos dorados, 

por la calma de algunas pesadillas, 

por darnos otras llaves. 

 

No dormiremos solos esta noche. 

No viviremos solos.

Y la magia recorre el camino a la inversa.

 

¿A Dios, a la ternura, 

a la imaginación?

¿Al misterio que irrumpe 

en la normalidad

y la desgrana?

 

 

 

Rosa Berbel (1997). Cinco poemas - Rosa Berbel. Uruguay: Casapaís. 

Vittore Carpaccio, The Virgin Reading (c. 1505)

 

Soy la golondrina blanca
la perfección de la broma de la naturaleza
que no se ve hasta que no se posa
la excepción que desaparece contra el cielo
dentro del frenesí de todos los vuelos.
Nadie la cree capaz
de llegar donde van todas
nadie detiene su nítido enloquecer.
Parecía solo la que se ilusiona
la intrusa fugitiva de un balcón
que no toca el final de la marea.
Miren cómo realiza su circunferencia
sin señal de desesperación
la golondrina que ha pasado por el invierno
la que puede resistir la nieve
que duerme blanca cerca de ti.

 

 

***

Hubiera querido quedarme en tu cabeza
como una melodía  que se te mete desde la mañana
o esas frases conocidas de las películas
que regresan de vez en cuando como algo que hace bien
te he dado el nombre… miles te di
sin embargo no enciende mis venas
saber que lo llevas, no me sacia.
Tú quedas como un signo a lo largo de la pared
que vuelve a mostrarse apenas se cae una pintura,
cuajado entre los pliegues de las manos.
Y quizá tendré que llevarte siempre
en el aire que se levanta entre mis pasos.

 

 

 

Isabella Leardini (1978). Isabella Leardini. Valencia: Poesía, publicado el 26 de noviembre de 2016. Traducción de Antonio Nazzaro.

Ana Basilio, Las flores rotas blog de poesía
 Pál Szinyei Merse, "Lady in Violet" (1874)


 

¿Cuánto pesa el corazón de una alcachofa?

Olí a mi hija recién nacida y quise engullirle la frente.
Pensé en el micro hornito, en el mundo de mi polly pocket,
y la amé como amé a mi primer tamagotchi.
Metí mi pezón en su boca y lo escupió.
No sabe comer, no sabe respirar,
soy yo disuelta en los ojos adentro de un huevo.
Todas las mujeres me dijeron cosas
que absolutamente nadie les preguntó.
Imagino que imaginan que todo se moría
conmigo o lo mataba.
Era una almendra viva en una piscina de leche.
Nutrí. Por fin alguien realmente me comía.
Aprendí a desprenderme de mí ávidamente,
como una quebradura del sol, me derramo.
Rumores de un nuevo lenguaje entre flores de algodón.
Me lleno con lo que respiro, pintada de crayones
mido tus pies, encarno tu mirada ciega
en el principio de mi canto
para que todos dentro y fuera del hospital sepan
que esta paz donde floto contigo
es insuperable.

 

 


Te juro que esto no es un amarre

Ponerme la ropa de mi novix es un statement sentimental,
una corriente política
en la que traigo sus calcetines de Pikachu para guiar mis manos
y pintarme con esquirlas en un Nintendo 64.

Este suéter de Venom porque el pecho también se me llena de ira y de musgo
que se extiende en todos cuando maldigo.
Maldigo y deseo que se te rompan las creencias como un plato.
Que se vuelque la estirpe contra los riñones y el hígado de quien te mire.
La corriente de agua me lleva por un tobogán de caracol.
Río.
Porque sé que dormiré hoy con tu playera de Deep Purple
y me encontrarán despierta mientras yo me hundo en el espacio con las ventanas abiertas.
Iguana de río en la Laguna del Carpintero.
Broto bajo el sol como un botón entre el cemento.
Fresca como si nada
me tiro de panza
entre las ramas.
Me creo cabuya,
la sensación moderna entre las palmas de los niñxs.
Olvido que somos dos cabezas en el cuerpo de Géminis
y eso
lejos de hacerme más empática
me convierte en una gandalla.

 

 

 

Ana Basilio (1992). Un nuevo lenguaje entre flores de algodón. México: Periódico de Poesía, publicado en septiembre de 2023.

 



«Avanzar es difícil. Mi padre me pregunta cuándo voy a conseguirme un trabajo. Le respondo que prefiero mil veces despertar cada día convertido en un abominable insecto antes que ponerme a trabajar», dice el protagonista, terco y obsesivo, de esta desquiciada historia. 

Las Flores Rotas Blog de Poesía se complace en publicar «Las ruedas del sueño», de J.C. Ramos. Es mejor ir a leerla sin un prólogo. Menos en estos tiempos donde no hay tiempo para casi nada. J.C. Ramos, como el narrador de la historia, sigue su propio camino. Uno donde la autodestrucción de sus seres son tan hilarantes como simpáticos. Nos queda es sumergirnos al mar onírico de su relato, con sus pequeños monstruos y, en lo posible, sobrevivir a la tumbazón de la memoria.


¡Bienvenidos!



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Disponible en https://eldienteroto.org/wp49/verdad-dice-quien-sombra-dice/


 

LA NECESIDAD DE UNA SOMBRA: ¿PARA QUÉ ESCRIBIR?

 

Leyendo «Verdad dice quien sombra dice» de Christiane Dimitriades, poeta venezolana, cuyo título parte de un verso de Paul Celan (1920-1970), poeta rumano, el lenguaje, lo nombrado a partir del escenario propuesto en un poema y/o aforismo, actúa sobre lo subyacente: muestra un sentir enconado en la profundidad del ser; describe lo percibido en algún instante que ya no existe (y que únicamente puede ser rescatado a través de la palabra, auxiliar privilegiado de la creatividad y de la memoria). O, si seguimos con ejemplos, pinta la sombra de un árbol que no se puede ver y cuyas raíces brotan en la ocasión del decir.

*

Escribir es una terquedad personal. De esa obsesión sale un cuerpo que toma vida propia para enunciar sus inquietudes, dilemas, expresar su libertad. Una palabra sigue a otra, una línea a un párrafo, y ese cúmulo de tantas referencias y posibilidades arrastra un alud a la otredad (el que, curioso e interesado, lee lo que con empeño busca pergeñar sentidos). En esa actuación, porque el hablar es hacer cosas, se pone en movimiento lo que, en apariencia, no lo tiene y echa a andar escenarios que otros van a recrear en su mente.

*

La escritura parte de una labor: el que lo hace, ya sea hombre o mujer, tendrá otra vida mientras pueda sentarse (o lo haga de pie, como según Ernest Hemingway, escritor estadounidense, escribía, o en esa tradición de horizontalidad pragmática de Juan Carlos Onetti y Truman Capote) en su escritorio predilecto y vuelque todo en un texto: con un plan minucioso o bajo la llovizna concurrida de sus ideas. Sin detenernos en los géneros, lo imaginado, siguiendo esa mecánica, es hermano bicéfalo de lo acontecido: tal duplicidad se lleva a ese cuadro diminuto, extenso, donde el mundo es otra cosa, sin que tenga la necesidad de aterrizar en la materialidad de éste. De este modo, la producción del mismo, tanto en lo sucedido (ya sea en una crónica, relato, poema) y lo imaginado (novela fantástica, cuento, épica, etc.) lo asemeja a un obrero con su horario de oficina, haciendo del escritor, antes que un aristócrata, el burócrata de lo imposible. Por otro lado, si es lo suficientemente neurótico y le gusta torturarse con la teleología de su oficio, se preguntará: ¿Para qué escribir? ¿Por qué pasar tantas horas imaginando, recreando y tecleando una historia?

*

Quizás es la urgencia de una sombra. Escribir es enfocar cierta luz sobre un pequeño mundo, ínfimo, el cual toma fuerza para extenderse, crecer en una pantalla y/o página, y seguir hasta la remota alternativa sensorial de otra persona. Si es un elfo, hada, monstruo lo que se expresa, se mueve y siente, lo vas a ver, escuchar y comprender como si estuviese allí, tan real como un amigo o latente en el callejón acechando como un enemigo. Si, por el contrario, es una hoja lo que desciende en la inmensidad del bosque, así te encuentres en medio de un barrio apilado por casas y cemento escuchando la bulla incesante de los vecinos, ese momento tan delicado será tan tuyo como del poeta. Entonces, la sombra es lo proyectado por el juego de luces que un escritor y/o escritora realizó, y que el lector, cómplice, es el asistente distinguido a tal suceso.

*

A veces lo visto con claridad no exhibe su potencialidad hasta adentrarse a lo que esconde. Es allí, en la sombra, donde se revela un tajo escindido y vital en la muestra de la superficie. También, en nuestro caso, por la inclemencia del clima, en horas álgidas del día, la sombra es una necesidad: desde ese resguardo podemos observar las cosas más vivas, apetitosas y reales. Es, desde ese panóptico de Macuto, donde podemos adentrarnos a la inmensidad y nitidez de la luz tropical, creación insigne y unánime de Armando Reverón, pintor venezolano, adelantándose con su arte pictórico a la naturaleza. Así, siguiendo lo expresado por Oscar Wilde en The Decay of Lying. An Observation, obra ensayística de ese genial escritor, poeta y dramaturgo irlandés, el arte supera al paisaje circundante porque nos permite conocer a profundidad sus impresiones, extenderlas hasta el artificio hermoso, trágico, ornamental y espiritual de lo humano. Y, como la niebla londinense fue una invención de los escritores decimonónicos, Reverón hizo tangible, en el siglo XX, la exuberancia del color tropical del litoral central venezolano.

*

Escribir es hacer de lo ausente parte integral de algo más. Jorge Luis Borges (1899-1986), poeta, cuentista y ensayista argentino, escribió en «Elogio de la sombra», al mencionar el paso del tiempo y la llegada de la vejez, estos versos en el poema homónimo:

 

«....Vivo entre formas luminosas y vagas

que no son aún la tiniebla» (p. 1017).

 

Si planteamos la tesis de que escribir es hacer coexistir las tinieblas, cada escritor levanta, a su modo, el telón de la tenebregura antes que, en el proceso de la vida, en su igualitaria horizontalidad, sucumba a la oscuridad total de la muerte. En ese ínterin, el escritor, absorto en sus ideas, sensaciones y construcción de sentidos, planea sus historias, apropiándose de estéticas y formas particulares con su propia geografía (cuevas, laberintos e islotes secretos). En esos escenarios, con sus normas y reglas restrictas a lo contado, el mapa emocional e intelectivo del artista guiará a otros para que sigan sus elucubraciones, perplejidades, descubrimientos y, por supuesto, voluntad.

*

Volviendo al poemario de Dimitriades, una estación, el primer soplo otoñal de septiembre puede ser la ocasión idónea para conocer cómo las hojas «…cubren de rojo el asfalto como despedida de la plenitud del año» (p. 5).. O, en ese mismo poema, podemos descubrir el tajo de tonalidades temporales en el trópico: «… el breve e intenso gris de las nubes que en su descarga inunda las calles y la radiante luz que enceguece la visión, tiñe de blanco el paisaje y nos obliga a mirar de nuevo los objetos…» (Ibíd.).

*

En otro poema del mismo libro, la autora mencionada nos permite relacionarnos de manera intensa, emocional con los objetos y lo circundante en la muestra auxiliar (y poderosa) del arte: «Mi relación con la naturaleza, que a veces percibo como extraña y hostil, se me ha dado únicamente a través del artificio, de la copia, vale decir, de una segunda realidad: toda reproducción es menos cruel y menos riesgosa» (p. 7).

Lo que en algún momento habría pasado inadvertido, sin sorpresa, en la obra, dependiendo de la intencionalidad, mirada y proposición de cada escritor/a (y, a su vez, de la lectura que le damos en determinados momentos de nuestra vida), adquiere una potencia concreta y enriquecida: la visión del artista, si es lo suficientemente profunda, emotiva, nos lleva a recorrer un camino nuevo, inexplorado, el cual haremos nuestro de acuerdo a nuestro bagaje intelectual, disposición y/o sensibilidad.

*

La sombra, en todo caso, despierta de su propia acera, complementando lo positivo del existir en su materialidad con esa argucia subrepticia en negativo que, como un revelado, nos proporciona algún aprendizaje, norma, esencia para integrarse a la pluralidad de la vida.

*

Nietzsche en «El viajero y su sombra» quiere hacer hablar a la sombra; sacudirla para que aparezca, salga de su lecho romántico y tome la corporeidad esencial, vigorosa del existir mundano: le suplica que sea un actor saludable, lúcido; abandone su pasividad ante la realidad, se eche a andar y despoje el necio rencor, que sea responsable de su parte activa (y elemental: ser voz de un mundo que ha fenecido ante sus ojos).

*

La sombra nos habla de una identidad. De la compañía de todo caminante (Wanderer), la memoria de sus pasos y la máscara del exilio que cada ser humano emprende en diferentes grados durante su vida. Mónica B. Cragnolini, en su ensayo «La metáfora del caminante en Nietzsche», hace un repaso sobre la noción del viajero, del errante y sobre el exilio en el arte (Ulises, Kafka, Baudelaire, etc.). En esa travesía hacia tierras lejanas, la necesidad de encontrarse, de que el yo vislumbre algo noble, nuevo, esencial para el ser, además del rencuentro con lo añorado y amado, plantea un ejercicio terrenal y metafísico donde la unicidad requiere de una totalidad armónica, bella y, ante todo, real.

*

Entonces, siguiendo con Dimitriades, la sombra puede hurgar en los vericuetos materiales del mundo circundante. Es decir, puede leer, apropiarse de una queja, denuncia, manifestarse sobre el devenir corporal, social, político, entre otros asuntos, para integrarse al escenario presente:

 

«Vergüenza de sólo balbucear palabras entre las sombras, de

girar en círculo sobre mí misma sin poder asir el mundo, este

país en ruinas, convertido en un maltrecho juguete en manos

de la insidia». (p. 12)

 

La sombra, como la ilusión, urdida en las tramas de la existencia, da un salto de las tinieblas a la Bastilla de lo cotidiano: en la obra del escritor/escritora, en la mente del lector, en la palabra misma que se emancipa tras lo nombrado.

A lo mejor, siguiendo otro poema de «Verdad dice quien sombra dice», la tiniebla se adueñará de todo (y, nosotros, nos acostumbraremos a adiestrar la mirada para sacar la luz provechosa entre tanta oscurana, aunque sea circunstancial antes de la definitiva):

 

«La sombra destruye la materia, sólo conserva su forma

más depurada, su esencia».

 

 

Bibliografía

Borges, J. L. (1969). Elogio de la sombra en "Obras completas. 1923-1972". Buenos Aires: Emecé Editores, 1974.

Cragnolini, M. B. (2000) La metáfora del caminante en Nietzsche. De Ulises al lector nómada de las múltiples máscaras. Ideas y Valores, 49 (114).

Dimitriades, D. (2023). Verdad dice quien sombra dice. Cali, Colombia: El Taller Blanco Ediciones.

Nietzsche, F. (1922). El viajero y su sombra. Madrid: La España Moderna. Traducción de Edmundo González Blanco.

Wilde, O (1891). The Decay of Lying. An Observation.

Hans Thoma, "Allegory of June" (1901)

 

Mi palabra está nublada de junio,
fugaz melodía, oscura ventana
como tu cabello. Junio,
primavera que ignoro
mientras huye, mientras sé
que la tierra dispersa sus ángeles muertos en la mirada.
Conocerte así, tarde que se despeina por los rostros,
en la mejilla; nostalgia que te recorre el cuerpo
cuando te miro
y no hay nadie.
Junio,
aleteo y lluvia, tierra,
corazón que ha caído muerto de su nido. 

 

 

Alejandro Martínez Lira (1975). Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México. Poetas nacidos en el periodo 1960-1989. Vol. III. Mérida, Yucatán: Ediciones Zur, 2008.

 Karl Hofer, Sitting on the bed (1948)


 

¿Habría de negarlo?

Si soy el último hombre que camina sobre la tierra

y habría de negarlo si no hay pájaros

que canten una canción en el otoño

si no hay otoño si ya ha pasado el tiempo de las estaciones

y habría de negarlo

si no hay azul a quien decirle mi desconcierto

si estoy donde los colores no tienen nombre

en el juicio final incesante de los jardines

Soy el último hombre que grita sobre la tierra

que grita al cielo que se ha ocultado para siempre

y habría de negarlo a quién ¿a Dios?

acaso Dios es el artista del silencio

de tantas hojas que no son o siguen cayendo al abismo

y estallan en el aire sucio pero en qué aire.

 

 

 

 


Giovanni Quessep (1939). Antología de la poesía colombiana contemporánea (1953-2015). Ramón Cote Baraibar, compilador. Bogotá, Colombia: Ministerio de Cultura/Biblioteca Nacional de Colombia, 2018.

Alfred Eisenstaedt, A black-and-white contact sheet from Alfred Eisenstaedt’s 1953 photo shoot with Marilyn Monroe" (Life Pictures/Shutterstock, 1953)


Marilyn Monroe (Norma Jeane Mortenson) fue una reconocida modelo y actriz estadounidense, nacida el 1 de junio de 1926 y cuya muerte, el 4 de agosto de 1962 a los 36 años, sigue rodeada de misterio. A lo que nos atañe, su figura mítica ha inspirado decenas de poemas (conocidos) tanto en lengua inglesa como española. Ángel Miquel, en su texto Marilyn Monroe o el poder de la rosa falsa (Periódico de Poesía, enero 2011), copila algunos de los más difundidos:

 

En inglés destacan los de los norteamericanos Delmore Schartz, Love and Marilyn Monroe, y Sharon Olds, The death of Marilyn Monroe, y del británico Alan Jenkins, Marilyn and you; en castellano los de los españoles Leopoldo María Panero, Marilyn Monroe´s negative, y Rafael Guillén, Poema para la voz de Marilyn Monroe; del argentino Luis Alberto Ambroggio, Marilyn Monroe; del nicaragüense Ernesto Cardenal, Oración por Marilyn Monroe; del chileno Alfonso Alcalde, Marilyn Monroe que estás en los cielos; del guatemalteco Alfredo Cardona Peña, Marilyn Monroe; y de los mexicanos Horacio Salazar Ortiz, Canción tardía para Marilyn Monroe, y Enriqueta Ochoa, Alguien debe llevarte al centro de todas las galaxias.

 

Dada la vasta muestra poética sobre ella, decidimos recolectar dos de los poemas mencionados (el de Olds y Cardenal), además de incluir dos más de José Pulido, poeta venezolano.



LA MUERTE DE MARILYN MONROE

 

 

Palparon los de la ambulancia el cuerpo,

frío, lo subieron, pesado como el hierro,

a la camilla, le intentaron cerrar

la boca, le cerraron los ojos, ataron

los brazos a los lados, apartaron un mechón

de pelo enredado, como si importara,

vieron la forma de su pechos, aplastados por

la gravedad, bajo la sábana,

se la llevaron, como si se tratara de ella,

escaleras abajo.

 

Esos hombres nunca fueron los mismos. Salieron

después, igual que hacían siempre,

a tomar una copa o dos, pero no podían

mirarse a los ojos.

                          Dieron sus vidas

un vuelco —uno sufría pesadillas, dolores

extraños, impotencia, depresión. A otro

no le gustaba su trabajo, su mujer le parecía

diferente, sus hijos. Incluso la muerte

se le antojaba distinta —un lugar donde ella

le estaría esperando,

 

y el otro se encontró a sí mismo por la noche

en el umbral de la habitación del sueño, escuchando

a una mujer respirar, tan sólo una mujer

normal

respirando.

 

 

 

 

 

Sharon Olds (1941). Los muertos y los vivos. 2006. Madrid: Bartleby Editores.

 

 

 ------------------------------------------------------------------------------------------

 

 

Marilyn enferma

Las enfermedades son la búsqueda terrible de uno mismo
no puedes realizar pruebas de filosofía sin perder los dientes
poco sabrás de tu alma si no se te ha dormido la mitad del cuerpo
te volverás territorio de tu propia aventura
cuando te embosque un cáncer y asalte tus entrañas
el día menos pensado

el día menos pensado
es cuando sientes la caricia de una alegría inubicable
o cuando no tienes que hacer ninguna diligencia burocrática
y hay un enigma bellamente a salvo

Las enfermedades sufridas por todos los seres
compartidas por animales y plantas
transmitidas por el hombre
y por el zumo vengativo que dejaron las estrellas
fueron olvidadas incluyendo a Sodoma y Gomorra,
Hiroshima y Nagasaki
porque resultó verdaderamente fatídico
que falleciera Marilyn
el día menos pensado
sin una clara percepción de su tormento

la enfermedad es un distintivo
¿era una invalidez su belleza?
¿eran infecciosos sus sueños?
De su boca mortífera joya afrutada
los hombres deseaban el sabor y no las palabras

estaba afiebrada con el deseo de ser maravillosa
y que eso no tuviera nada que ver
con su impetuosa sinfonía de músculos y lágrimas

Su boca mortífera joya afrutada cantaba
violín encerrado en las grutas de Mahler

“En Hollywood te pagan
mil dólares por un beso
y cincuenta centavos por tu alma.
Lo sé porque rechacé con frecuencia
la primera propuesta
y demasiadas veces acepté la segunda”.

Los hombres que la amaron y soñaron
se dedicaron a morir o a matar
y los que quedan aún están en eso

quienes tuvieron cercanía con su piel desaparecieron
el olvido ha caído sobre ella
también la luz se cubre de hongos y miseria

El tiempo corroe los adoquines
el asfalto y las escaleras
su rostro sólo es visible en lo corroído

los ojos del tiempo son de mármol
y tienen cataratas

El tiempo llora piedras y nunca se va a detener
llora porque no pudo envejecer a Marilyn

Y en cambio mi jubiloso corazón inocente
de los años cincuenta
ha envejecido con ella por dentro
ella caminando en mis abismos con todas sus pulseras

 

 

Marilyn repetida hasta el cansancio

Esa muerta es de todos nosotros desde que estaba viva
aunque no hubiésemos tenido ni un pedacito de su tos
podíamos amarla sin ningún compromiso
a miles de kilómetros de distancia amábamos sin ella

Cada hombre la quiso a su manera
sin tener pruebas fehacientes de que fuera
una mujer de carne y hueso
quejándose en el altar de su cama

Santa patrona de los deseos anónimos
quiso ser madre y nunca pudo
tantas madres que uno ha conocido
madres hasta para regalar
y ella soñaba con tener una niña
pero murió sola abrazando almohadas

No he debido usar mi corazón de camposanto
para que descansaras explayada
¿cómo podrías cerrar los ojos en mi pecho?
¿cómo descansarías sin una eternidad garantizada?
ahí es donde tengo a la Sonora Matancera
a Daniel Santos
corazón con rayos y centellas
incordio enloquecido atarantado
corazón de toros coleados y toreados
estoy lleno de crueldad infinita
¿cómo puedo mantenerte sepultada en mí?
nunca descansarías en barriadas de seda
con Celia Cruz adentro del vestido
atravesando un carnaval frondoso

No he debido enterrarte en este corazón
aunque pueda invocarte como si me escucharas

el amarillo de tu cabellera y el rojo sacro de tus labios
colores artificiales para esconder la naturaleza impresionante
indican que cualquier mujer podría hacerte la suplencia

Nunca estuviste en mi casa ni visitaste a mi familia
no conociste los autobuses que hacen esta ruta
pienso esas cosas para no fallecer en un lugar sin carretera imaginaria
una provincia donde no te conozcan verdaderamente
y ahora menos: están desapareciendo para siempre los hombres que te recordaban
como si te debieran algo

 

 

 

José Pulido (1945). Marilyn no sabe lo que dije. Cagua: Letralia. Publicado el 26 de febrero de 2025. 

 

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Oración por Marilyn Monroe

 

Señor

recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,

aunque ése no era su verdadero nombre

(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años

y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)

y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje

sin su Agente de Prensa

sin fotógrafos y sin firmar autógrafos

sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)

ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo

y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.

Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.

Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno

pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro

(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).

Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.

El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo

en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano

expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox

que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor

en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,

Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda

que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.

Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).

Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,

el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.

Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros

por nuestra 20th Century

por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.

Para la tristeza de no ser santos

se le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara

y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena

y cómo se fue haciendo mayor el horror

y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda

soñó ser estrella de cine.

Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados

que cuando se abren los ojos

se descubre que fue bajo reflectores

¡y se apagan los reflectores!

Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)

mientras el Director se aleja con su libreta

porque la escena ya fue tomada.

O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río

la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor

vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.

La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.

Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.

Fue

como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga

y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER

O como alguien que herido por los gangsters

alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:

quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar

y no llamó (y tal vez no era nadie

o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)

¡contesta Tú al teléfono!

 

 

 

Ernesto Cardenal (1925-2020). Oración por Marilyn Monroe, Ernesto Cardenal. Puebla, México: Círculo de Poesía. Publicado el 4 de mayo de 2012.

 

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