![]() |
| Piet Mondrian, Composition with Double Line and Yellow (1934) |
Alberto Caeiro
Não tenho pressa. Pressa de quê?
Não tenho pressa. Pressa de quê?
Não têm pressa o sol e a lua: estão certos.
Ter pressa é crer que a gente passa adiante das pernas,
Ou que, dando um pulo, salta por cima da sombra.
Não; não sei ter pressa.
Se estendo o braço, chego exactamente aonde o meu braço chega —
Nem um centímetro mais longe.
Toco só onde toco, não aonde penso.
Só me posso sentar aonde estou.
E isto faz rir como todas as verdades absolutamente verdadeiras,
Mas o que faz rir a valer é que nós pensamos sempre noutra coisa,
E vivemos vadios da nossa realidade.
E estamos sempre fora dela porque estamos aqui.
(1919)
No tengo prisa. ¿Prisa de qué?
No tienen prisa el sol y la luna: están en lo cierto.
Tener prisa es creer que la gente va por delante de las piernas,
o que, al dar un brinco, salta sobre su sombra.
No. No sé tener prisa.
Si extiendo el brazo, llego exactamente hasta donde mi brazo llega ―
ni un centímetro más allá.―
Toco sólo donde todo, no donde pienso.
Sólo me puedo sentar allí donde estoy.
Y esto causa risa como todas las verdades absolutamente verdaderas,
pero lo que hace reir en serio es que nosotros pensamos siempre en otra cosa,
y vivimos evadidos de nuestra realidad.
Y estamos siempre fuera de ella porque estamos aquí.
--------------------------------------------------------------------------------
Ricardo Reis
A palidez do dia é levemente dourada
A palidez do dia é levemente dourada.
O sol de Inverno faz luzir como orvalho as curvas
Dos troncos de ramos secos.
O frio leve treme.
Desterrado da pátria antiquíssima da minha
Crença, consolado só por pensar nos deuses,
Aqueço-me trémulo
A outro sol do que este.
O sol que havia sobre o Parténon e a Acrópole
0 que alumiava os passos lentos e graves
De Aristóteles falando.
Mas Epicuro melhor
Me fala, com a sua cariciosa voz terrestre
Tendo para os deuses uma atitude também de deus,
Sereno e vendo a vida
À distância a que está.
(1914)
La palidez del día es levemente dorada.
El sol de invierno hace lucir con el rocío las curvas
de los troncos de ramas secas.
El frío leve tiembla.
Desterrado de la patria antiquísima de mi
creencia, consolado sólo por pensar en los dioses,
me caliento trémulo
bajo un sol que no es este.
El sol que había sobre el Partenón y la Acrópolis
el que iluminaba los pasos lentos y graves
de Aristóteles hablando.
Pero Epicuro mejor
me habla, con su acariciante voz terrestre
teniendo para los dioses una actitud también de dios,
sereno y viendo la vida
a la distancia en que está.
--------------------------------------------------------------------------------
Los poemas y sus traducciones son parte del blog https://pessoasdepessoa.wordpress.com/











