IV
Ser viejo es desacralizar todos los símbolos
una madrugada sentí que el martillo de mi pene
se había convertido en una hoz
y ni siquiera me alegré al despuntar el día
que era quincena y de ritual bancario
me indicaron que podía usar la taquilla de la tercera edad
cientos de ancianos trataban de cobrar sus monedas para alegrar a
Caronte
por ser la cola de una boa muy larga no pude saborear a la taquillera
¿qué privilegio era tardar más mientras se agoniza?
y afuera se paseaban los motorizados
preparándose con sus pistolas jubilosamente
una madrugada sentí que el martillo de mi pene
se había convertido en una hoz
y ni siquiera me alegré al despuntar el día
que era quincena y de ritual bancario
me indicaron que podía usar la taquilla de la tercera edad
cientos de ancianos trataban de cobrar sus monedas para alegrar a
Caronte
por ser la cola de una boa muy larga no pude saborear a la taquillera
¿qué privilegio era tardar más mientras se agoniza?
y afuera se paseaban los motorizados
preparándose con sus pistolas jubilosamente
V
Siempre hay jóvenes entregados al soñar y a la tecnología
Jóvenes del arte y de la ciencia,
que tienen el instinto amatorio en buena forma
Eso no generaba esperanzas
pero le limpiaba la cara a los mandamientos de no robar y no matar
Jóvenes que trabajaban y estudiaban
y otros que aparentemente no hacían nada
avasallados por toda la amargura municipal y de aquí mismo
muchos de ellos salieron a protestar y más de un centenar cayó
abatido
por los militares y grupos asesinos que el gobierno tiene para eso
la infamia aturde cualquier inmanencia de poder divino
Jóvenes del arte y de la ciencia,
que tienen el instinto amatorio en buena forma
Eso no generaba esperanzas
pero le limpiaba la cara a los mandamientos de no robar y no matar
Jóvenes que trabajaban y estudiaban
y otros que aparentemente no hacían nada
avasallados por toda la amargura municipal y de aquí mismo
muchos de ellos salieron a protestar y más de un centenar cayó
abatido
por los militares y grupos asesinos que el gobierno tiene para eso
la infamia aturde cualquier inmanencia de poder divino
El adolescente subió a la azotea
dejó un cigarrillo humeando en el borde
hace unos segundos estaba mirando los cerros
tan húmedos delirios la mañana
y el horizonte de edificaciones
Fumaba sin apuros
y miraba lo poco que el cielo le mostraba
a esa hora las bandadas se alejan
el cigarrillo seguía encendido
en aquella soledad
VII
Los domingos me encontraba en el mercado
con un amigo de patéticas camisas floreadas
que le retenían en el adolescente club de las felicidades
luego nos veíamos en las carreras de caballos
hermosos cuellos de ajedrez ahogados en colores
¿han visto cómo corren con el jockey en la crin?
Cuando tu caballo gana
obtienes la orgiástica emoción de olvidar
Vivía solo en su apartamento y cocinaba sus comidas
un domingo lo esperamos y no llegó
pensamos que estaba de paseo por la playa
pero el lunes amaneció en los periódicos
asesinado a puñaladas
amarrado a una silla
se llevaron todo
menos la nevera
porque era vieja y no se consiguen los repuestos
con un amigo de patéticas camisas floreadas
que le retenían en el adolescente club de las felicidades
luego nos veíamos en las carreras de caballos
hermosos cuellos de ajedrez ahogados en colores
¿han visto cómo corren con el jockey en la crin?
Cuando tu caballo gana
obtienes la orgiástica emoción de olvidar
Vivía solo en su apartamento y cocinaba sus comidas
un domingo lo esperamos y no llegó
pensamos que estaba de paseo por la playa
pero el lunes amaneció en los periódicos
asesinado a puñaladas
amarrado a una silla
se llevaron todo
menos la nevera
porque era vieja y no se consiguen los repuestos
X
La calle no podía cerrar sus ojos hechos de mediodía
y yo tampoco cuando los vi comiendo en la basura
bocas de hombres y mujeres jóvenes tragando podredumbres
ágiles pirañas en las manos
picos de pelícanos los dedos
la pena resistiendo zambullidas
eran lobos llegados de los cerros dispuestos a esconderse
disfrazados de gente para evitar el roce de miradas
y yo tampoco cuando los vi comiendo en la basura
bocas de hombres y mujeres jóvenes tragando podredumbres
ágiles pirañas en las manos
picos de pelícanos los dedos
la pena resistiendo zambullidas
eran lobos llegados de los cerros dispuestos a esconderse
disfrazados de gente para evitar el roce de miradas
Yo estaba por comer y mentalmente trataba de no hacerlo
gustosamente les hubiera dado la comida que cabe en un planeta
a cambio de esos brazos angustiados
pero todo pensamiento y posibilidad eran injustos
aunque parezca normal es un tormento demasiado absurdo
el juego de no tener dignidad para apostarla
XVII
En Génova encontramos un mar tan antiguo como la humanidad
Y edificaciones con tanta historia que sentíamos muy cerca a Marco
Polo, a Nietzsche, a Byron
Cientos de ancianos paseaban para arriba y para abajo y algunos
comían pizzas enteras
Sentimos que había interlocutores
Supimos que la memoria se diluye en tanta historia
Y entramos a escuchar misa donde un sacerdote muy anciano
caminaba
Hacia sus últimos días ante un altar hermoso
Donde el único que no había llegado a la tercera edad
era Jesús, tan joven y tan castigado
Y edificaciones con tanta historia que sentíamos muy cerca a Marco
Polo, a Nietzsche, a Byron
Cientos de ancianos paseaban para arriba y para abajo y algunos
comían pizzas enteras
Sentimos que había interlocutores
Supimos que la memoria se diluye en tanta historia
Y entramos a escuchar misa donde un sacerdote muy anciano
caminaba
Hacia sus últimos días ante un altar hermoso
Donde el único que no había llegado a la tercera edad
era Jesús, tan joven y tan castigado
José Pulido (1945). Nunca es un artificio el viejo exilio. Caracas: Ediciones Pavilo, 2020.

