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| Daymar Toussaint (Foto cedida por la escritora) |
Daymar Toussaint (Guarenas, Venezuela, 1996) es una poeta, investigadora, fotógrafa, editora y traductora venezolana. Reside en Lyon, Francia. Licenciada en Lenguas Extranjeras Aplicadas por la Universidad Jean Moulin-Lyon III. Magíster en Investigación en Estudios Hispánicos (Letras, Lenguas y Civilizaciones Extranjeras) por la Universidad Lumière-Lyon II. Finalista de la séptima edición del Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas y de la onceava edición de ese premio (2026). Editora en #PoetasVenezolanas. Sus poemas han sido publicados en Casapaís, Círculo de Poesía, Letralia, entre otros.
1) Su resumen literario nos indica que, además de ser poeta,
eres Licenciada en Lenguas Extranjeras Aplicadas (Université Jean Moulin Lyon
III), traductora y editora. ¿Consideras que traducir y editar son escuelas
esenciales en tu formación como poeta?
D.T.: No. Eso vino después (traducción, edición). Ya había empezado a
escribir antes. Aunque es una pregunta interesante; la enfocaría más en la
relación e influencia a partir del presente y futuro. Siento que todavía hay
camino por recorrer en todas esas áreas/espacios.
2) Poesía: ¿Mandato o elección?
D.T.: La poesía nunca fue para mí un proyecto ni una ambición consciente. No crecí pensando que quería ser escritora, publicar libros o ser leída. Más bien siento que ha sido ella la que ha ido apareciendo en mi vida: primero a través de poemas que me compartían o veía al azar en internet, luego por personas que conocí, una invitación a un taller que luego me llevaría a compras y lecturas propias.
Sin embargo, no puedo quitarme de la ecuación como sujeto de acción. Ha habido de sustrato una sensibilidad y forma de experimentar mi paso en este mundo. He tomado algunas decisiones como inscribirme en talleres, partición en concursos o revistas, educarme en el área y, sobre todo, atreverme poco a poco a mostrar lo escrito. Pero han sido acciones puntuales que casi siempre han desbloqueado otra cosa.
También ha habido momentos en los que me he alejado
completamente de la poesía, sobre todo después de migrar; pero de una forma u
otra ha terminado regresando. Además, como dato curioso, había perdido varios
poemas que escribía en bloc de notas en mi computadora en Venezuela. Eso marcó
un antes y un después en la importancia que le daba a los contenidos que
producía (pude recuperar gran parte). En tal sentido, siento que me he ido
dejando llevar por ese río, interviniendo en ocasiones, pero sin haber decidido
realmente hacia dónde quiero llegar (aunque dejarse llevar es también una
acción).
Dicho esto, pienso que hay un poco ambas, aunque te confieso que
cuando lo pienso y veo cómo se han dado ciertas cosas, siento que la balanza se
inclina un poco más hacia el mandato. No en un sentido místico o solemne (nunca
he sido especialmente creyente), sino porque empiezo a sentir que hay cosas que
insisten en volver a nosotros. Y la poesía, por alguna razón, ha insistido
bastante conmigo. Si existe algún mandato, supongo que para mí sería ese:
seguirla mientras tenga algo que decir y servirme de ella para honrar a mis
afectos y a mí misma.
3) Respecto al proceso creativo al escribir poesía,
¿primero nace el tema o son un cúmulo de exploraciones sensitivas/simbólicas
creando un cuerpo poético?
D.T.: Primero nace el tema. Hago, aunque no siempre, un registro de
eso y ya luego intento armarlo cuando me animo a sentarme en la computadora.
Pero es a partir de una necesidad previa.
4) ¿La palabra justa o la necesidad de que la
palabra se ajuste a lo deseado?
D.T.: Actualmente, siento que, a menudo, no dispongo de las palabras
justas para expresarme. Antes de emigrar, mi expresión y vocabularios eran más
fluidos. Pero ahora que me acompañan otros idiomas, vivo en un constante
balbuceo semántico, escarbando en ese viejo repertorio. Es parte de los
duelos que se hacen, supongo. Si corro con la dicha de encontrarla o que surja
naturalmente, yo feliz.
5) Has traducido poemas de Paul Dermée, poeta
belga (Revista Aullido). También, trabajas la obra de Yolanda Pantin, poeta
venezolana. Leemos que descubriste al poeta belga al leer su obra en la revista
literaria francesa Nord-Sud. ¿Por qué elegiste el francés como segundo idioma?
Y, ¿cómo llegas a la poesía de Pantin?
D.T.: Bueno, no fue una elección, en verdad. Fue una cuestión de
pragmatismo y necesidad de transportar y hacer visible en este nuevo universo
lo que para mí ya era importante o me tocaba en mi lengua materna. He leído más
poesía y a más poetas en español también, así que naturalmente hay más material
que capte mi interés en este idioma. Además, tengo más deseo y voluntad en
visibilizar lo que ha solido y suele tener menos protagonismo. Creo que con
esto se sobreentiende que hay también un aspecto político en esas elecciones.
Esto me hace pensar en el meme que dice «Lo que un francés tiene en su
habitación: un poster de la película "Papita, Maní, Tostón" Vs lo que
yo tengo en mi habitación: un poster de "La Haine”». Igual, yo encantada
de traducir también al español, por supuesto. Pero por ahora no ha sido lo más
inmediato.
A Yolanda Pantin la conocí en el primer taller de poesía en el
que participé. Creo que leímos algo de Casa o lobo. Luego, por esa misma época,
me topé con Vitral de una mujer sola por internet.
6) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a
largo o mediano plazo?
D.T.: La publicación de mi primer poemario. Ya está listo; ahora
estoy en la etapa de búsquedas editoriales. Luego, tengo otros poemarios en los
que quisiera trabajar. Seguir traduciendo y visibilizando a autoras por estas
tierras.
7) ¿Qué es la poesía para ti?
D.T.: Una forma de procesar las experiencias que han atravesado mi
existencia.
8) ¿Posee algunos referentes
literarios/influencias que te acompañan en tu proceso creativo?
D.T.: Suelo volver a Hanni Ossott, Ramón Palomares, César Vallejo, y
Marx Rojas. Hay otrxs poetxs de mi interés y admiración, por supuesto. Pero
ahora mismo prefiero mencionar a los que he vuelto; por algo será.
9) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?
D.T.: Hasta ahora la escritura ha venido como una consecuencia de mi vida. No al revés. Escribir me ha ayudado a procesar la vida. La diferencia es clara, jeje.
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Nota de Daymar:
Francisco, el 24 de junio de 2026 hubo un doble terremoto en Venezuela. Uno de magnitud 7,2 y otro de 7,5, respectivamente. La última cifra oficial de fallecidos es de 6.509 y las zonas más afectadas se sitúan en el norte del país, específicamente Caracas, zonas aledañas como Guarenas, Guatire, y por supuesto, La Guaira, lugar de donde descubrí que eras, y no de la mejor manera: con un anuncio en Instagram de desaparición. Cuando lo vi me sorprendió y generó mucha pena ante la posibilidad de que fueras parte de una estadística más. Hubiera sido una gran y sensible pérdida. Me sentí también mal al no haber enviado la entrevista que me pediste el 26 de enero de este año, ¡el 26 de enero!
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