
Charles Conder, "Under a southern sun (Timber splitter’s camp)" (s/f)
SANATORIO
Hacer la siesta en el Sanatorio no es extravagancia,
había tormentas en el cielo,
fortaleza y bondad en los pacientes.
Una canción a medio dormir suena agotada.
Soñar donde otros no saben si duermen.
Tuve ojeras del cansancio
y miedo a la muerte del día.
Metido en los corrales
me lavaba la cara con leche de vaca.
En el bote de la leche me frotaba los ojos con la espuma,
y del cincho tomaba el suero destilado del queso.
Pasaba el día triste.
Ya no sabía alegrarme.
DESARMADO
A la ciudad se debe entrar desarmado.
Nadie portará un doble corazón
con los ojos en el pecho.
El amor ya no es un puerto seguro.
Si vienes del campo
deja el hierro que cuelgas en la cintura,
si vienes del mar
deja el arma blanca salitrosa en el cajón de madera,
si vienes de un pueblo
trae la memoria de tus antepasados
con sus patios de café,
los corrales de chivo y ganado.
Trae un caballo,
y un gallo para que duerma en la torre de la catedral,
y Dios nos de los buenos días.
La gente no necesita cuarteles,
sí de allí vienes no entres a la ciudad,
todos los que portan armas son unos cobardes.
FRONTERA INVISIBLE
Nos fuimos al país más vecino en el mapa.
Cruzamos la frontera a caballo,
hicimos la travesía en cuatro días y descansamos
en hamacas colgadas en los montes.
Los caballos comen toda la noche
y descansan parados.
En dos grandes ríos,
montamos los aperos en canoas
y las bestias nadaron el Apure y el Arauca,
mientras le pedía a Dios, cuidara de ellos
y alejara algún caimán de su cauce.
El abuelo nos contaba que su padre le hablaba que,
a Ramón Nonato Pérez,
lo malogró un potro, días antes de la batalla
del Pantano de Vargas,
par de José Antonio Páez,
el de las Queseras del medio.
Por estos hombres la línea de frontera es invisible
y vamos en el viento recorriendo el horizonte
de uno a otro corazón.
LAS MIGRACIONES
Cuando pasaban volando las migraciones
de pájaros, decíamos:
van a donde hay comida, van a las cosechas.
Pasaba una parvada de pájaros amarillos, negros,
debajo de ellos corría sobre la tierra una sombra oscura.
Mi madre se santiguaba.
Los espantapájaros se plantaban en la siembra
con su cara deforme y seria a proteger los granos.
Ahora los humanos están migrando
y ellos son la sombra de la decadencia
de la civilización.
Los espantapájaros están en los puentes
de las fronteras como muñecos perfumados,
con gases, precintos y peinillas para inutilizar su vuelo.
Cuando el agua migra de la mano cerrada
asemeja al hombre cuando escapa de sus captores
por las trochas, los caminos verdes, por los ríos.
EL TRÓPICO
En esta tierra
tenemos una temporada de lluvia y calor,
mucha plaga en los jardines.
Otra temporada de verano,
mucho polvo en los caminos.
Esto es el trópico.
Hay un ánimo de boa y cocodrilo en el Orinoco,
el indio es un ser a la intemperie.
El sol amanece en el brillo del oro
y en la guerra.
En su lengua lo sonoro es un pájaro
que vive en el alma.
Hay un cielo de estrellas y nubes.
El nativo viaja de noche bajo las estrellas en la sabana
o viaja de día por la oscura selva.
Solo se ocultan del hombre que viene a El Dorado.
Adhely Rivero (1954). Frontera invisible. Maracaibo: Sultana del Lago Editores, 2022.
