
Horace Pippin, "Supper Time" (1940)
A mí, la poesía
me viene de mi madre,
que más que nada fue costurera,
pero escribía poemas en secreto
y lloraba en verso sus amores contrariados.
Copiaba a Nervo y a Darío en cuadernos empastados
con una perfecta caligrafía enamorada.
Hay lágrimas, por eso, en sus cuadernos,
lloviéndole la tinta a cada rato.
Hay zanjones hechos con la pluma en cada página rota,
acaso por la desesperación de amar a su novio tanto,
entre el ruido aplacado de la Singer y las rimas de Bécquer.
Victoriosa en su llanto,
porque, antes, las mujeres se defendían así,
a fuerza de llanto y de morir calladas,
un poco más de mundo, digo yo,
y un poco más de escuela,
hubieran hecho de ella
una Juana de Ibarbourou mía,
una Gabriela Mistral en casa,
una Enriqueta Arvelo,
una Alfonsina Storni en la familia.
Rafael Castillo Zapata (1958). Árbol que crece torcido (1984) en Poesía reunida 1984-2008. Caracas: Oscar Todtmann Editores, 2022.
