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| Natalia Lara (Foto cortesía de la autora). |
Natalia Lara (San Félix, Bolívar, Venezuela, 1978) es una poeta y escritora venezolana. Textos suyos han sido incluidos en la revista ensamblada La Tapa del Frasco (edición de Carlos Yusti, 2015) y en antologías como La flor en que amaneces (Azalea, 2020), El sueño y la mancha (J. Bernavil, 2021), Viaje a la esperanza (Ele Ediciones, 2021), Aluna (Aehis, 2021), La vuelta al mundo en 25 micros (ePub de Micropoesía), Hágase el poema (Tintapujo; Chile, 2024), Mejokoji sol del pecho (Fondo Editorial Nos Une la Poesía, 2024), Textículos (Tintapujo, 2025) y Poemas a la deriva II (2025), entre otras [Información suministrada por Letralia].
Así que, para aproximarnos a su obra y persona, decidimos realizarle unas cuantas preguntas sobre su visión de la poesía, la creación poética, su formación literaria y, por supuesto, la vida en general.
PREGUNTAS:
1) Poeta, escritora nacida en San Félix, Bolívar (Venezuela), ¿Cómo fue tu acercamiento a la escritura?
N.L.: La lectura es, en definitiva, el proceso que me conectó con la escritura inicialmente. Expresar emociones, desarrollar estructuras, ampliar el vocabulario, mejorar la gramática... Esto es posible solo a través de ese gran instrumento.
La danza también me ha arrojado elementos que son compatibles con el acto de escribir: el ritmo, la narrativa, la expresión.
2) Poesía: ¿Mandato o elección?
N.L.: ¡Elección! Quizás por su estética, por cómo despierta las emociones y estimula el imaginario.
3) Hablemos sobre "El Círculo impreciso" (2011). ¿Cómo se formó ese grupo literario y qué representó en tu formación?
N.L.: En febrero del año 2011 surge «El circulo impreciso» como taller de creación poética dirigido por el poeta Francisco Arévalo con el apoyo de Fundaletra y José Lanz quien hasta hoy está al frente de la Sala de Arte Sidor de Puerto Ordaz, estado Bolívar. Conjugamos por varios meses lecturas de algunos referentes nacionales: J. A. Ramos Sucre, Juan Liscano, Vicente Gerbasi, Víctor Valera Mora, Juan Sánchez Peláez, Lidda Franco Farías, Hanni Ossott, Carlos Contramaestre y los universales Edgar Allan Poe y Rainer Maria Rilke.
En esa primera fase de creación literaria me acompañaron: Milagros Borges, Eva Velásquez, Carolina Rodríguez, María Eugenia Catoni. Y los hoy poetas fallecidos: Carlos Raúl Lozada y Enrique Chacón.
La experiencia fue vasta, enriquecedora. Por esos días comenzamos a publicar nuestros trabajos en prensa escrita como en diario El Venezolano y El Periodiquito. Hoy continuamos trabajando juntos (de ese grupo literario) en pro de las palabras María Eugenia Catoni (MaEga) y Arévalo, por lo que es grata la permanencia y precisa.
4) Tu poesía ha sido parte de numerosas antologías tanto en Venezuela como en otros países. Además, algunos de tus poemas se han traducido al francés. Encuentro en tu poesía una necesidad turgente de expresión: como el Río Caroní y la selva, cartografías una geografía abundante, misteriosa, con sus aproximaciones a la naturaleza íntima, lo antropomórfico y la mitología; lo místico alcanza lo que, en apariencia, observamos hasta diluirse en lo subrepticio, entre otros asuntos. ¿Consideras que hay límites a la hora de escribir poesía?
N.L.: Efectivamente, y agradezco tu mirada.
Los límites temáticos y emocionales no deberían estar presentes en poesía. Lo que surgen son decisiones referidas al estilo que, concluirán probablemente en límites estéticos, en mi caso.
5) Respecto al proceso creativo al escribir poesía, ¿primero nace el tema o son un cúmulo de exploraciones sensitivas/simbólicas creando un cuerpo poético?
N.L.: Lo segundo. Ese cuerpo poético nace de una imagen simbólica o de sensaciones. El estallido emocional se vuelve presencia y todo ello se expande. Avanzo en el poema y me ato a una claridad lineal o me muevo entre la sombra, el poema es quien finalmente me halla.
6) ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste a lo deseado?
N.L.: Moldeo. La palabra es el vehículo de sensaciones, la transformo de acuerdo a la atmósfera para que la coherencia —si es que existe— prevalezca en lo creado. Resonancia, tono, ritmo, respiración, silencio... son prioridades. Incluso así percibo la vida. La poesía se trasunta finalmente en trabajo, pero también en libertad.
7) ¿Qué nos puedes contar sobre tu participación en "Exilios y otros desarraigos" (2018)?
N.L.: «Exilios y otros desarraigos» fue publicado en mayo de 2018 por editorial Letralia. Significativo porque desde muchos años he publicado con regularidad mi trabajo en ese espacio, gracias a Jorge Gómez Jiménez y a su equipo. La experiencia pluricultural al trabajar junto a poetas, narradores, ensayistas y cronistas de habla hispana siempre inspira. La hondura de esta obra continúa vigente: desapariciones forzadas, el exilio, la rotura del suelo que nos sostiene, los desplazamientos que no logran más que el quiebre de familias enteras... La multiplicidad marca este libro, la introspección y el dolor, también el hálito de esperanza.
8) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en su obra?
N. L.: La digitalización ha transformado cómo se consume literatura, ciertamente. Pese al debate consecuente logro destacar lo positivo.
Al no ser una autora mediática de grandes editoriales, y reconociendo los límites actuales relevantes para toda persona que desea crear en esta nación, los medios digitales y las redes sociales permiten cierto alcance o difusión de nuestros trabajos, más allá de la región que habitamos (estado Bolívar).
Además surge una interacción directa con comunidades de personas que leen y/o escriben y esto es excelente desde una óptica optimista.
La incidencia es amplia y en ocasiones controversial. Intento ir con cuido en esa conexión que globaliza.
9) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano plazo?
N.L.: Varios. Trabajo con mi equipo que es mi familia. Siempre en mis proyectos los involucro, ya sea en la edición, maquetación o ilustración de libros. Lo más cercano es una obra narrativa que procuraré vea luces a corto plazo.
10) En el poema "La espera" (en "Exilios y otros desarraigos", 2018) leemos:
Habitados por lo que fuimos
sin reverencias aguardamos.
¿Qué es la poesía para ti?
N.L.: La poesía calma muchas emociones en mi persona. Es intimidad, es lugar para la resistencia, para el silencio. Es forma y también fruto profundo, en ella caben casi todos los lenguajes y por ese motivo es también magia, lo ordinario se transforma y surge un acto de encantamiento.
11) ¿Posee algunos referentes literarios/influencias que te acompañan en tu proceso creativo?
N.L.: El entorno académico y cultural por supuesto que son influyentes. Las lecturas que tienen incidencia en mi trabajo van desde el estudio de escritores franceses y rusos, teatro, estudios pictóricos... hasta una valla publicitaria. Funciona. Figuras como Guillermo Sucre Figarella, Andrés Eloy Blanco, Luisa del Valle Silva, K. Haring, Basquiat, Van Gogh, Rine Leal, Pérez Luna, Trías, Uslar Pietri, Garmendia, Sartre… Han calado en mi pensamiento integral, primero sobre la vida y luego sobre el arte.
12) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?
N.L.: ¡Vivir para escribir! Intensamente.
Y agradecer a diario la oportunidad de hacerlo posible.


