Las Flores Rotas

Blog de poesía


Capsulario, Escritos, Blog, Francisco Camps Sinza
Petrina Ryan-Kleid, Parsing Bill (2012). Image via Artnet


El travestismo, nos dice Jean Baudrillard en De la seducción, como la indistinción del sexo. Un guiño a la vacilación sexual. 


*

Nuestra época ha hecho de la chanza, la guachafita, en coloquial, un gen invariable en la producción discursiva. El discurso, como bien se sabe, ya sea escrito u oral, se da con sus contextos específicos socioculturales y es un instrumento de la vida social complejo y heterogéneo (Calsamiglia y Tusón, Las cosas del decir, 1999). Con la reproducción de las redes sociales digitales, la producción del discurso se diversificó, ya sea desde los niveles que ofrecen los medios de comunicación de masas hasta la ofrecida por sus usuarios. Así, en un formato como el meme, material audiovisual y/o textos, su diversidad de manifestaciones ganaron terreno para poblar la logosfera cibernética.


*

La imagen que penosamente engalana este espacio es de Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica desde el 20 de enero de 1993 hasta el 20 de enero de 2001. Esa pintura, realizada por la  artista australiana Petrina Ryan-Kleid en el 2012, figura al exmandatario como un travesti que señala a su víctima como lo hace la famosa ilustración del Tío Sam (realizada por J. M. Flagg en 1917, donde se lee a un seductor belicista: I Want You for U.S. Army). Entonces, no es fortuita la simbología, a nuestro entender, entre ambas obras mencionadas: por un lado se muestra la vulnerabilidad del poder (su degeneración) rebajando al victimario (guiño al chiste de Norm MacDonald, comediante canadiense), en lo que parece el interior de la Casa Blanca, a su infame apetito sexual (recordemos el escándalo que protagonizó con Mónica Lewinsky, para ese entonces becaria en su despacho, como preámbulo a la avalancha que vendría). Lo que sería una sorna artística se expandió con la mediática presentación de los archivos de Jeffrey Epstein, el cual no ahondaremos en este espacio. Igual, si tienes estómago, le invito a informarse sobre esos casos, si no lo ha hecho. 


*

La ironía del retrato y del entramado que teje es que el poder se burla del poder. Las élites también hacen parte de ese juego que, en esencia, desfigura su finalidad. A lo mejor, en esas esferas endogámicas, sonaba esa caja de risas enlatadas de Sitcom de los noventa.


*

Cuenta la leyenda que el retrato de Clinton estuvo colgado en un pasillo de la mansión de Jeffrey Epstein (1953-2019), magnate y depredador sexual estadounidense, haciendo de ese rostro envejecido de vestido azul y tacones rojos (¿combinando con la bandera gringa?) lo primero que veías al cruzar en esa terapia de choque fastuosa.


*

Sobre Epstein solo diré que me resulta el manzano escondido en ese vergel que ofrece el capitalismo.


*

Sobre esas bromas de la alta sociedad con sus guiños culturales, leí que el muy nombrado The Invisible Man en los infames archivos de Epstein se trata del príncipe Andrew (Andrew Mountbatten-Windsor, para ser específicos), hijo de la difunta reina Isabel II (1926-2022). El hombre invisible: un miembro de la nobleza (como si se pudiera ocultar tal opulencia).

 

Capsulario, Escritos, Blog, Francisco Camps Sinza
Hendrik Willem Van Loon, The mysterious horizon (1920)

 

La indigesta de contenido irónico ha desvirtuado la noción de crítica, arte y, por supuesto, la forma de relacionarnos en las redes sociales digitales (y fuera de las mismas). Son muchos los elementos que, a mi comprensión, la aglutinan: aceleración de las comunicaciones, democratización de espacios cibernéticos, laxitud y, como no, el manejo contra toda ética de las corporaciones dueñas de las plataformas para hacerlas un laboratorio antropológico privilegiado. Con ese cultivo endémico que impacta fuera de sus fronteras algorítmicas, se quitan  y ponen mandatarios (cada vez más demagógicos y bufonescos) que cumplen con todos los requisitos de ese sujeto actuante: pésima lectura de su entorno, aislamiento, polarización, carencias, desidia, desinformación, enarbolar ideas como un eslogan permanente, fanatismo, etc, son algunos de sus elementos constitutivos. De este modo, el pacto social con las costuras de las formas para entendernos y manejarnos, los rituales, lo reconocible en nuestra humanidad común se erosionan por la permanente e insaciable conquista de lo nuevo; lo viral. Quisiera rebajar ese tono apocalíptico (porque es sintomático a lo noticioso y yo culpo a la cultura informativa de CNN por ello), pero bajarse del mundo, como nos legó la sabia Mafalda, no había sido tan seductor.


*

¿A dónde se dirige todo ese empacho informativo? ¿Por cuál tracto circula? De acumularse, ¿cuál sería el laxante recomendable para su evacuación?


*

Un gobierno eficiente, en el diccionario nacional, es hacer de tus amigos y grupos cercanos millonarios. Saquear a la población y mentir sobre la realidad es parte del ejercicio del animal político venezolano contemporáneo. ¿Dónde queda «La política como el bien supremo del hombre» aristotélico? Creo que llevaron una sola idea de Ética para Nicómaco a la isla de su práctica: la del bien como «... una cosa por completo personal.» Es decir, el bien para sus bolsillos.


*

Una paradoja a tomar en cuenta: la elección partidista por la consecución de una mayor igualdad en la sociedad te conduce a la fragmentación, no a la unidad. 


*

Mencionamos que la voracidad del consumo de información, en ese escroleo sin fin, nos lleva a la pérdida de las formas conocidas de comunicación. Ahora, dicho esto, sigo con un punto esbozado en una cápsula anterior sobre lo pornográfico. El mismo, siguiendo lo escrito por Jean Baudrillard en De la seducción, lleva al límite la obscenidad; la radicaliza a ese polo donde se pierde el magma instintivo de indagar sobre el misterio corporal. Instaura, fálico y cóncavo, sin ironía ni juego, la realidad de los sexos. Si continuamos con la idea de seducir como desviar, y que la seducción es «la desviación de la verdad del sexo» (Ibíd), lo pornográfico se convierte en un vínculo de la híper aceleración de la sexualidad como objeto de consumo según el andamiaje de un orden económico que, en nuestra época, va perdiendo esa conexión con lo real para embalarse en lo digital. De este modo se conduce, coordinado con la velocidad de los medios, siguiendo sus lógicas algorítmicas en su eticidad desbordada por lo que funciona, pasando del goce a su agotamiento y destrucción. Si la sexualidad, en ese  orden de ideas expuestas en el mentado libro de Baudrillard, puede ser comprendido como un simulacro, el hiperrealismo de la IA le añade otras cuotas interesantes y espeluznantes a partes iguales a este tema. 


*

Siguiendo con lo antes mencionado, desde otra perspectiva, nos vendría bien exponer brevemente el trabajo de Jeyni González y Manuela Blanco, antropólogas venezolanas. En «Penetrando en la forma desencantada del cuerpo. Aproximación a la pornografía desde la antropología», artículo que pertenece al compendio Historias y culturas de la diversidad sexual (compilado por Rodrigo Navarrete), nos plantean lo pornográfico no solo en sus elementos visuales y descriptivos, sino en la intencionalidad de sus formas y como son presentadas. Es decir, ese tipo de material es contextualizado por su exposición y percibida por la mirada del que observa desde el prisma cultural, donde para algunos puede representar lo grotesco y/o sensual por esos elementos identitarios e intersubjetivos. Es importante aclarar que dicho texto de González y Blanco son previos al impacto de las redes sociales digitales y la penetración de lo pornográfico en la cotidianidad a través de internet. De igual forma, las autoras distinguen entre lo erótico y lo pornográfico, donde el primero articula un contexto simbólico, mientras que el segundo son «... imágenes despojadas de contexto narrativo, alejadas de cualquier articulación simbólica y producidas con el fin de generar estimulación sensorial, la excitación del observador.» (p. 230)


*

Parafraseando a Maurice Godelier (Cuerpo, parentesco y poder. Perspectivas antropológicas y críticas, Ediciones Abya-Yala, 2000), es importante acotar que la representación del cuerpo y la sexualidad imprimen testimonios fidedignos del orden y reproducción social. Esas estructuras universalizan la división entre lo masculino y lo femenino: «Porque es precisamente el sexo el que confiere identidad a un cuerpo y establece su semejante o su diferencia con los demás.» (Ibíd., p. 147).

 

Capsulario, Escritos, Francisco Camps Sinza, Blog
Heinrich Hoerle, Pornomappe (1930)

 

Leyendo una historia de Danielle Chelosky, novelista y periodista musical de Nueva York, vuelvo a esa noción tan reciente de revenge porn. Su equivalente en español sería complicado de categorizar: desde la simple venganza hasta la divulgación de material sensible sin consentimiento. Es decir: básicamente se trata de exponer nudes (desnudos) en fotos y vídeos, la intimidad de una persona, en la mayoría de los casos sobre mujeres, que estuvo en pareja y, al terminar la relación, ese ex-amante, por mala intención, publica en foros, plataformas y demás. Dicha problemática tiene muchas aristas: en primer lugar, es común la curiosidad humana respecto al acto sexual, al cuerpo y lo erótico. Por otro lado, lo naturalizado de ese arte para adultos en países liberales como Estados Unidos, su expansión global debido a la proliferación de teléfonos celulares, al menos en Occidente, y el salto de las páginas especializadas de dicho material audiovisual a orbitar en esferas tan regulares como las redes sociales digitales (Twitter o X, por nombrar una), ha permitido que la discusión sobre ese asunto, aún con su anglicismo, sea un poco más común. No es el espacio para una disertación sobre el tema, sus implicaciones legales y los problemas serios que ha ocasionado en innumerables víctimas. Me quedo, de forma anecdótica, con esa noción para, en algún momento, desarrollar algo más extenso. Espero.

 

*

¿Regularizar la IA como se hizo con el alcohol? ¿Saldrá un Al Capone de sus entrañas? (si ya no existe en ese mundo corporativo).

 

* 

«La piedra tiene compañía,

pero el hombre busca su patria.»

 

Luis Cardoza y Aragón (Guatemala, 1904 - México, 1992).


*

Dios como representante del banco anímico donde se cobra, en el más allá, el crédito dado en el acá. Algunos dudan sobre esa deuda y se hacen agnósticos: otros, radicales, se vuelcan en contra de esa estafa con un ateísmo fervoroso, más o menos estable. Los demás sucumben a ese miedo hipotecario y hacen lo posible por ser responsables, a su modo.


*

La riqueza del cosmopolitismo es gracias a la pobreza interior.


*

Pedro Salinas (1891-1951), poeta español, materialista: «La vida es lo que tú tocas.»


*

Oda a la documentación 

Nietzsche, en La genealogía de la moral, como un Magallanes que busca penetrar en un nuevo territorio: en el país de la moral. Allí explora lo que ha sido instituido por el bien de la raza humana. En ese continente no encontrará un paisaje edénico, ni palmeras o frutos suculentos. Al menos no en la superficie. Es decir, él desea descubrir tal lugar para adentrarse en la jungla de su historia; en su naturaleza gris: la de los documentos y sus jeroglíficos. 


*

La verdad en el trópico, por lo menos en esta parte, siempre ha sido un asunto a medias. No es por incredulidad ni cinismo, sino por temor a la desnudez. Esa paradoja resume la ambivalencia de una geografía caliente, generosa en sensualidad y exotismo, pero carente, en ese tejemaneje de los seres, a dejarse embromar por los vericuetos de la veracidad: una que puede ser variable, modificable a la exaltación del discurso, parca si posee ramificaciones peligrosas para el que la emplea y comunica, porque perder oportunidades provechosas ante tanta desidia y carencias es de necios. O, en el caso más catastrófico, ser apresado o morir por algo incómodo al status quo. Entonces, ser vivo implica un conocimiento eficaz y práctico contra el pronóstico azaroso del tiempo. Es que toda evidencia concreta puede ser una rendija luminosa que deviene en oprobio ante el patíbulo de oportunidades y decisiones manejadas en el barullo cotidiano de voluntariedades. Así, su oscurecimiento puede servir de moneda para el intercambio fortuito y provechoso.


*

Reclamamos paternidad a un tiempo parricida.


*

Escribimos en el aire lo que ha sido expulsado con sangre en ese valle de muerte.

 

Capsulario, Escritos, Blog, Francisco Camps Sinza
  John Collier (Tim Bobbin), Laughter & Experiment (1810)

 

Advertencia: los tres primeros escritos fueron realizados en el 2022 (y pulidos el 1 de marzo de 2026). El último fue escrito en este día.


Sobre el arte en tiempos de Twitter

Guillermo Sucre (Estado Bolívar, Venezuela 1933- Caracas, Venezuela 2021) en La máscara, la transparencia dice que las obras «realistas» pretenden situarse fuera de la literatura para imponer su «realidad». Es decir, descocer la sutura interna que posee para externalizarla; mostrar los puntos vivos de la vieja herida y hacerlas pasar por su totalidad, o —bien me perdonarán otra analogía—, dejar la casa vacía, sacar los macundales a la calle y decir: ¡ese es mi hogar! También nos dice (como lo hizo Oscar Wilde hace más de un siglo), que la literatura «realista» mata la imaginación. Esa eterna lucha entre los realistas y sus contrapartes es un debate que, a mi entender, no ha muerto (ni debería hacerlo) y que capaz se le da la bienvenida en las tertulias producidas en las “nuevas” tecnologías digitales. Quizás en el reino de la inmediatez en plataformas de redes sociales digitales como Twitter (rebautizada en tiempos de Elon Musk como X), las consideraciones estéticas necesiten un bando único e innegociable; alguien que vendimie las fricciones morales y haga un fortín de su causa, o todo es tan fútil que se agota en esa liviandad intermitente lejos de aquellas acaloradas discusiones —cuando Émile Zola y otros artistas dieron el zarpazo a lo tradicional en el siglo XIX— dejadas en obras para la posteridad. De todas maneras, el notable escritor irlandés, adelantado a su par venezolano, fue más tajante al respecto: no solo cambiamos la creación más noble del ser humano por un «plato de hechos», sino que «la fealdad era la única realidad» (ambas citas en El retrato de Dorian Gray). Con tantas desgracias en las noticias cotidianas invadiendo el boca a boca, las calles y también las pantallas, si seguimos esa idea wildeana tan provocadora e imperecedera, la belleza toca (otra vez, siempre, incesantemente) inventarla o descubrirla; crearse tras la laboriosidad del artista, y, si no es el caso, para aquella marejada de sensibilidades, aprehender esa “magia” indescifrable que acontece y nos supera. Para el poeta, cuentista y novelista su trabajo (o uno de ellos, y, para mí, fundacional) es crear belleza (que nada tiene que ver con la belleza burguesa “abandonada” en las primeras décadas del siglo XX, ni la belleza proletaria en su búsqueda utópica de “igualdad” social —que, en todo caso, la consecución sería por la “pluralidad”—, ni respaldada por ideología o sostén teórico alguno, sino aquella [belleza] que vuelva su rostro a la digna y desinteresada máscara de las impresiones): la misma que, inscrita en la tradición, y precedida, como no, por palabras, nos deslumbre en las formas del cómo para abrir las nuevas fronteras del qué. Es decir, volviendo al ensayo de Guillermo Sucre, lo original en una obra va a estar intrínsecamente relacionado con la simetría entre el objeto y el sujeto, donde el segundo es quien resaltará lo relevante y maravilloso del primero, ya que por sí solo no nos podría decir nada [o al menos no sin el espasmo telúrico del “descubrimiento”]. Para aterrizar este asunto, tomemos un ejemplo: Casa tomada de Julio Cortázar podrá ser vaciada, a posteriori, de interpretaciones alegóricas sobre la Latinoamérica asolada por dictaduras, o buscar los símbolos escondidos que calcen con los mitos bíblicos y sus reinterpretaciones del mundo. Lo que sí nos queda ante nuestros ojos, tras agotarse (o no emprender) esas otras lecturas, es el cuento original, su ingenioso lenguaje y hermosa arquitectura, tanto que, dice la leyenda, el mismo Jorge Luis Borges hizo publicar ese cuento en la revista Los Anales de Buenos Aires, en 1946. Así lo sociológico, la historia, lo filosófico y antropológico quedarían supeditados, al menos en su alcance primigenio, a la ficción. La libertad de escribir, en todo caso, lo consideramos tan radical como lo propuesto por la escritora Annie Ernaux (1940), Premio Nobel de Literatura del 2022, en su novela Pura pasión: «Me ha parecido que la escritura debería tender a eso, a esta impresión que provoca la escena del acto sexual, a esta angustia y este estupor, a una suspensión del juicio moral.»

 

Una lectura circunstancial de Oldboy

“Oldboy” (2003), la película de Chan-Wook Park (1963), director surcoreano, adaptada del manga homónimo, me recuerda la vivencia en la Venezuela contemporánea. No me malinterpreten, pero sobrevivir a base de sueldos miserables, búsqueda inagotable de puestos de trabajos dudosos, y los avatares cotidianos que, más o menos homogenizan lo nacional y lo emparentan con calamidades, dolor y frustraciones, tiene mucho de la obra antes mencionada. Esa universalidad de “Oldboy” reside en su personaje principal, Oh Dae-su, un padre de familia algo descuidado en sus labores, un esposo no tan devoto, pero con un gran amor por su pequeña hija. Una noche, luego de ser arrestado, es secuestrado y llevado a una habitación donde permanecerá por quince años. Igual que en la Venezuela “Bolivariana”, hay alguien detrás de ese plan de desgaste psicológico y físico, mientras vemos como pasa el tiempo; los relojes se derriten como en la famosa obra de Dalí; los años nos vienen encima, como las ciudades y pueblos se erosionan (podemos explayarnos en esa comparación con Ortiz de Casas Muertas, novela de Miguel Otero Silva (1908-1985), pero haría esto más largo), y todo a nuestro alrededor, la vida en su centralidad (o lo que nos narramos en esa cordura de probabilidades y deseos que tenemos por “vida”), parece ser algo ajeno (o no del todo protagónico) a nuestra voluntariedad. Al quedar libre sin explicación alguna, Oh Dae-su debe investigar por qué estuvo privado de libertad; las preguntas, dice el perpetrador hacia el final de la historia, deben ser las correctas: no podemos descubrir lo que subyace a nuestros problemas sin las interrogantes adecuadas. Capaz, ante la desolación del presente, debemos enfocarnos en las preguntas alternativas: las que dejamos relegadas en las intersecciones de lo mundano.

 

Listas y listos

Suele ser muy común hacer listas sobre cualquier cosa, desde lo que necesitamos para los enseres del hogar hasta las preferencias estéticas en materias tan diversas y personales como el entretenimiento. Esto es lo que hace la revista cinematográfica Sight and Sound, del British Film Institute, desde hace unas cuantas décadas: tanto en su apartado de directores como el de críticos, los creadores y especialistas en el cine global, contemporáneo como el clásico, exponen sus predilecciones, gustos y simpatías. La lista del 2022 creó una particular sorpresa: Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) escrita y dirigida por Chantal Akerman (1950-2015), destronó la unanimidad prolongada sobre Vértigo (1958) de Alfred Hitchcock como la «mejor película de todos los tiempos» (y que antes había sido el trono indiscutible de Ciudadano Kane de Orson Welles). Dejando lo obvio en el criterio imperial de las subjetividades, tomamos esa elección como uno de los ejemplos que permea a la sensibilidad actual: un retrato feminista sobre la cotidianidad de una mujer. Esas líneas que se dicen con simplicidad siempre encierran (como en todas las preguntas sobre el ser) muchas aristas de suma complejidad. Jeanne Dielman no solo es un magnífico relato sobre una épica (o contra épica de poco más de tres horas) sobre algo tan común como pelar papas, darse una ducha o servir la cena, sino que nos permite poner atención, sin grandilocuencia, en lo que nos parece normal; lo que ha sido naturalizado por géneros y lo que se produce, en silencio, en la vida de todos: el trabajo que mueve lo demás y construye, en sus insularidades, gran parte de lo que tenemos por realidad. Esos esquemas que han sido encajados en lo tradicional, problematizados, nuevamente, por las teorías feministas actuales, y que Agnes Heller en su Sociología de la vida cotidiana (1975) lo tipifica como esas «objetivaciones genéricas en-sí», en la mencionada película de la directora belga se diluyen en un tiempo fragmentado en desayuno, almuerzo y cena, la limpieza regular y los silencios que pueblan un mundo que, tras esas ventanas, circula urbano y desenfrenado. Dichas estructuras que en apariencia se generalizan en lo repetitivo de la vida cotidiana, presuponen órdenes, con sus lógicas operacionales, pragmáticas: el cómo desplaza al por qué de sus acciones, lo que ha hecho el hombre para apropiarse del mundo y seccionarlo, y que, tras las preguntas pertinentes sobre las funciones, entendemos que son convenciones y no mandatos, que un examen somero, quizás tras el visionado de la película, nos lleve a otras interrogantes posibles y necesarias para aproximarnos a otras sensibilidades y hechos que solo el ojo atento los puede encauzar. 

 

La máscara satírica

John Collier (1708-1786) fue un caricaturista inglés que usó el apodo de Tim Bobbin para operar, sin censura, sobre la sociedad. Su escalpelo fue el dibujo y los poemas satíricos. Se conoce que nació en Lacanshire de una familia pobre. Un matrimonio y nueve hijos después, además de un talento para el dibujo y lo literario, se dedicó a emplear su sagacidad para la chanza sobre los entresijos de las clases altas y bajas. El hombre de familia se escondía en la máscara de Bobbin o Bobbin fue la realidad oculta de Collier, ya sea por recato, seguir las reglas de la buena educación o por la hipocresía social. ¿Quién era el personaje? Esa larga tradición británica por la hilaridad, crueldad y vivisección a partir de lo hiperbólico, la crítica mordaz y, por supuesto, el humor, nos permite preguntarnos: ¿qué era lo verídico? ¿la estupidez, fealdad y miseria social o las imágenes y observación afilada sobre esos avatares? En una época, como la nuestra, de borrasca moralina que excomulga a los artistas por señalar los dilemas de su entorno mientras esconde bajo el tapiz la corrupción de sus élites, es necesario volver a esa idea tan manida de Oscar Wilde: la naturaleza (en este caso la sociedad) imita al arte. La agudeza de Collier y/o Bobbin abarcó un abanico de tópicos, especialmente sobre las pasiones humanas producto del alcoholismo, el patriotismo, el gobierno y sus burócratas, la Pobre Inglaterra, la justicia, la pobreza, la avaricia, la lujuria, la marramucia del clérigo, etc. Sus trazos finos y poemas didácticos enfocados, principalmente, en la forma de hablar y comportamiento de Lacanshire, hicieron que el poeta e ilustrador tuviera cierto éxito económico y social más allá de su pueblo, aunque su trabajo adquirió una mayor respetabilidad luego de su muerte. De igual forma, poco más de tres siglos después, el arte sigue sobreviviendo a las naciones y a toda la fullería que les rodea.


Capsulario, Escritos, Blog, Francisco Camps Sinza
 William Henry Walker, Uncle Sam, the American eagle, and the American shield (1900)

 

Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, promete una mayor expansión cultural sintomática a nuestro tiempo: lejos, seguro, sin necesidad de ir a su territorio (no eres deseado, pobre, de color sospechoso y proveniente de países criminales). Entonces, el American Dream ha perdido sus andamios concretos para relegarse a un dominio ideológico que promete la participación completa en lo digital. El meme, el eslogan, la frase prefabricada y, cuando no, los arrebatos de ese presidente logorreico están a la orden del día en tu pantalla y televisión como fast food comunicacional que nos alimentará (contra nuestra voluntad).  

 

*

Desplacé el garabateo compulsivo de la adolescencia a escribir (¿como un escribidor serio?) desde los veinte. Los intentos anteriores no cuentan. Ni existen.

 

*

¿Cuál será la disposición anímica de las nuevas generaciones para repensar su tiempo con desempleo, pobreza, imposibilidad de tener casa propia, a lo mejor sin hijos, aislados en las redes sociales digitales, mientras se escrolea, ve reels y TikTok como si no hubiera mañana?

 

*

El tiempo libre, como asegura Adorno (en "The Culture Industry"), es una disposición proporcionada por las condiciones sociales. Volviendo a lo anterior, ¿no consumimos tanta basura en nuestro free time? ¿La indigestión digital no es un síntoma de nuestra época?

 

*

Ese regusto por el dolor, por la miseria en su máxima expresión, por la redención postergada en paraísos abultados de esperanza y decepción.

 

*

El exceso de sufrimiento, nos dice Nietzsche (Fragmentos póstumos), puede estar fundamentado en la sobreabundancia del placer; en un regocijo que alivie al ego en su necesidad de exaltarse, llevando su dedo al corazón del sentir. El terror ha sido servido en el plato de nuestros días y nosotros no lo mudamos de nuestra mesa: queremos presenciar su carne expiatoria; jorungar ese ovillo servido para la explicación del mundo.

 

*

Somos un anonimato de la noche. Durante el día practicamos la simulación del ser por la mecánica sagrada de lo prometido.


*

Nuestra época, inclinada al alféizar del punitivismo, proclama jueces y culpables a partes iguales.


*

Es un tiempo oscuro para aquellos que nos comunicamos a través de los correos electrónicos.


*

Una tajada considerable de las élites globales exponen lo humano a partir de la exención de sus deseos. Habría que volver a revisar el decálogo de Donatien Alphonse François de Sade.

 

Older Posts

Buscar este blog

Blog archive

  • marzo 2026 (19)
  • febrero 2026 (42)
  • enero 2026 (33)
  • diciembre 2025 (29)
  • noviembre 2025 (22)
  • octubre 2025 (21)
  • septiembre 2025 (15)
  • agosto 2025 (19)
  • julio 2025 (14)
  • junio 2025 (14)
  • mayo 2025 (12)
  • abril 2025 (5)
  • marzo 2025 (6)
  • febrero 2025 (12)
  • enero 2025 (14)
  • diciembre 2024 (13)
  • noviembre 2024 (13)
  • junio 2024 (3)
  • mayo 2024 (4)
  • abril 2024 (1)
  • diciembre 2023 (5)
  • noviembre 2023 (8)
  • octubre 2023 (11)
  • septiembre 2023 (9)
  • agosto 2023 (10)
  • julio 2023 (8)
  • junio 2023 (5)
  • mayo 2023 (5)
  • abril 2023 (6)
  • marzo 2023 (5)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (8)
  • diciembre 2022 (7)
  • noviembre 2022 (5)
  • octubre 2022 (9)
  • septiembre 2022 (5)
  • agosto 2022 (5)
  • julio 2022 (7)
  • junio 2022 (4)
  • mayo 2022 (4)
  • abril 2022 (2)
  • marzo 2022 (2)
  • enero 2022 (1)
  • diciembre 2021 (1)
  • noviembre 2021 (1)
  • agosto 2021 (2)
  • julio 2021 (4)
  • junio 2021 (2)
  • mayo 2021 (1)
  • diciembre 2020 (1)
  • noviembre 2020 (3)
  • octubre 2020 (1)
  • septiembre 2020 (1)
  • agosto 2020 (1)
  • julio 2020 (2)
  • mayo 2020 (2)
  • marzo 2020 (4)
  • febrero 2020 (4)
  • enero 2020 (3)
  • octubre 2019 (1)
  • septiembre 2019 (1)
  • agosto 2019 (1)
  • diciembre 2018 (1)
  • noviembre 2018 (1)
  • octubre 2018 (2)
  • abril 2018 (1)
  • enero 2018 (1)
  • diciembre 2017 (5)
  • noviembre 2017 (7)
  • octubre 2017 (4)
  • septiembre 2017 (2)
  • agosto 2017 (10)
  • julio 2017 (9)
  • junio 2017 (12)
  • mayo 2017 (10)
  • abril 2017 (4)
  • marzo 2017 (2)
  • febrero 2017 (8)
  • enero 2017 (9)
  • diciembre 2016 (3)
  • noviembre 2016 (9)
  • octubre 2016 (6)
  • septiembre 2016 (1)
  • julio 2016 (1)
  • junio 2016 (4)
  • mayo 2016 (1)
  • junio 2014 (2)
  • mayo 2014 (2)
  • diciembre 2013 (5)
Con la tecnología de Blogger.

Labels

  • Adam Zagajewski (2)
  • Adhely Rivero (1)
  • Adriana Cupul Itzá (1)
  • Affonso Romano de Sant'Anna (2)
  • Aida García Rubín (1)
  • Aída Valdepeña (4)
  • Alan Valdez (1)
  • Alba Millán (2)
  • Alberto Barrera Tyszka (1)
  • Alberto Hernández (1)
  • Alberto José Pérez (4)
  • Alberto Laiseca (1)
  • Alejandra Pizarnik (5)
  • Alejandro Castro (2)
  • Alejandro Oliveros (2)
  • Alexander Pushkin (1)
  • Alexia Castaneda (1)
  • Alfonsina Storni (3)
  • Alfonso Alcalde (1)
  • Alfonso Reyes (1)
  • Alfredo Chacón (2)
  • Alfredo Silva Estrada (1)
  • Alí Chumacero (1)
  • Álvaro Bisama (1)
  • Amado Nervo (1)
  • Amanda Berenguer (1)
  • Amor (1)
  • Ana Enriqueta Terán (2)
  • Ana Valín García (1)
  • Andrea Leal (1)
  • Andrés Eloy Blanco (2)
  • Anita Signorelli (1)
  • Anna Ajmátova (2)
  • Annya Rivas López (1)
  • Antología (2)
  • Antonia Palacios (2)
  • Antonio Colinas (2)
  • Antonio Machado (1)
  • Antonio Porchia (1)
  • Antonio Robles (1)
  • Antonio Trujillo (1)
  • Arianna Hernández Mathison (1)
  • Armando Rojas Guardia (3)
  • Armando Uribe (2)
  • Arnaldo Jiménez (2)
  • Arte (1)
  • Arthur Rimbaud (3)
  • Arthur Schopenhauer (1)
  • Attila József (1)
  • Avelina Lésper (1)
  • Batool Abu Akleen (1)
  • Belkys Arredondo Olivo (1)
  • Ben Clark (1)
  • Bertolt Brecht (5)
  • Blanca Strepponi (1)
  • Blanca Varela (1)
  • Bolívar Pérez (1)
  • Brenda Ríos (1)
  • Caneo Arguinzones (2)
  • Capsulario (9)
  • Carl Sandburg (3)
  • Carla Torrecilla (1)
  • Carlos Drummond de Andrade (2)
  • Carlos Pellicer (1)
  • Catalina Vergara (2)
  • Caupolicán Ovalles (2)
  • Cavafis (2)
  • Cecilia Ortiz (1)
  • Cees Nooteboom (1)
  • César Dávila Andrade (1)
  • César Vallejo (4)
  • Charles Baudelaire (2)
  • Charles Bukowski (1)
  • Charles Robert Anon (1)
  • Christian Anwandter (1)
  • Christiane Dimitriades (1)
  • Cine (5)
  • Circe Maia (1)
  • Claudia Noguera Penso (1)
  • Claudio Bertoni (2)
  • Cristina Gálvez Martos (1)
  • Cristina Larco Briceño (1)
  • Cristina Peri Rossi (1)
  • Cynthia Carreón Patiño (1)
  • Czeslaw Milosz (2)
  • D.H. Lawrence (1)
  • Danielle Chelosky (2)
  • Danil Rudoy (1)
  • Darío Lancini (1)
  • Daymar Toussaint (1)
  • Deisa Tremarias (1)
  • Delmira Agustini (1)
  • Denise Levertov (1)
  • Derek Walcott (2)
  • Descargable (1)
  • Diarios (3)
  • Donnalyn Xu (2)
  • Dorothea Lasky (1)
  • E. R. Dodds (1)
  • e.e. Cummings (2)
  • Edda Armas (1)
  • Edith Sodergran (8)
  • Efraín Barquero (1)
  • Efraín Hurtado (1)
  • Egla Hernández (1)
  • Eirene Lamar (1)
  • Eleonora González Capria (1)
  • Eleonora Requena (1)
  • Eliseo Diego (1)
  • Elizabeth Bishop (2)
  • Elizabeth Schön (2)
  • Eloísa Soto (1)
  • Elva Macías (1)
  • Emily Dickinson (4)
  • Enrique Cejudo (3)
  • Enrique Lihn (1)
  • Enrique Winter (1)
  • Entrevista (8)
  • Enza García Arreaza (1)
  • Erika Reginato (1)
  • Ernesto Cardenal (1)
  • Erotismo (1)
  • Esdras Parra (2)
  • Eugenio Montale (1)
  • Eugenio Montejo (5)
  • Eva Tizzani (1)
  • Exilio (1)
  • Extracto (23)
  • Ezra Pound (2)
  • Fadir Delgado Acosta (2)
  • Federico García Lorca (1)
  • Felipe Ezeiza (1)
  • Fernando Pessoa (6)
  • Ferreira Gullar (2)
  • ficción (12)
  • Flora Francola (1)
  • Floridor Pérez (2)
  • Fogwill (1)
  • Fotografía (7)
  • Francisca Alfaro (2)
  • Francisco Brines (1)
  • Francisco Camps Sinza (27)
  • Francisco Cervantes (2)
  • Francisco González León (1)
  • Francisco Massiani (1)
  • Frank O'Hara (1)
  • Friedrich Hölderlin (2)
  • Friedrich Nietzsche (4)
  • Gabriela Mistral (3)
  • Gabriela Rosas (1)
  • Galway Kinnell (1)
  • Gelindo Casasola (1)
  • Georg Trakl (1)
  • Germán Carrasco (1)
  • Gilberto Owen (1)
  • Giórgos Seféris (3)
  • Giovanni Quessep (1)
  • Giuseppe Ungaretti (1)
  • Gottfried Benn (2)
  • Gu Cheng (1)
  • Guillermo Sucre (1)
  • Günter Grass (1)
  • H.P. Lovecraft (1)
  • Hanni Ossott (5)
  • Harry Almela (2)
  • Heather Christle (2)
  • Heberto Padilla (1)
  • Héctor Hernández Montecinos (1)
  • Henri Michaux (1)
  • Henrik Nordbrandt (1)
  • Hermann Broch (1)
  • Homero Aridjis (1)
  • Horacio Lozano Warpola (1)
  • Ida Gramcko (3)
  • Idea Vilariño (3)
  • Ingeborg Bachmann (4)
  • Isabel Teresa García (1)
  • J. David Bermúdez (5)
  • Jacqueline Goldberg (1)
  • Jaime Gil de Biedma (3)
  • Jane Zambrano (2)
  • Javier Marías (1)
  • Jeffrey Brown (1)
  • Jesús Alberto León (2)
  • Jesús Miguel Soto (1)
  • Jesús Montoya (2)
  • Jo Bratten (1)
  • Joe Brainard (3)
  • John Ashbery (1)
  • John Donne (1)
  • John Keats (1)
  • Jorge Cáceres (1)
  • Jorge Edwards (1)
  • Jorge Galán (2)
  • Jorge Luis Borges (7)
  • José Ángel Buesa (1)
  • José Ángel Cuevas (1)
  • José Antonio Ramos Sucre (4)
  • José Carlos Becerra (1)
  • José Lira Sosa (1)
  • José Miguel Mota Mendoza (1)
  • José Miguel Navas (1)
  • José Pulido (1)
  • José Saramago (1)
  • José Watanabe (1)
  • Juan Calzadilla (2)
  • Juan Ramón Jiménez (2)
  • Juan Sánchez Peláez (2)
  • Juana Bignozzi (2)
  • Julieta Arella (1)
  • Julio Cortázar (1)
  • June Jordan (1)
  • Juvencio Valle (1)
  • Kaira Vanessa Gámez (1)
  • Katherine Mansfield (1)
  • Kelly Martínez-Grandal (1)
  • Kelvin Ortiz (1)
  • Kira Kariakin (1)
  • Las flores rotas blog de poesía (587)
  • Laura Cracco (1)
  • Laura Nadeo (1)
  • Lázaro Álvarez (1)
  • Lee Seong-Bok (1)
  • Leila Gabriela Carrizo Torres (1)
  • Leonard Morrison (1)
  • Leopoldo María Panero (1)
  • Libros recomendados (2)
  • Liliana Flores Hilario (2)
  • Lily Someson (1)
  • literatura (9)
  • Lizeth Barón Ruiz (1)
  • Lorena Rozas Lorena (1)
  • Lotty Ipinza (1)
  • Lucía Victoria Sproviero (1)
  • Lucian Blaga (2)
  • Luís Alberto Crespo (1)
  • Luis Cardoza y Aragón (1)
  • Luis Cernuda (1)
  • Luis Enrique Belmonte (1)
  • Luis Felipe Vivanco (1)
  • Luis Moreno Villamediana (4)
  • Luis Oyarzún (1)
  • Luis Perozo Cervantes (1)
  • Luz Machado (2)
  • M. Isabel Cruz (1)
  • Macedonio Fernández (1)
  • Mahmud Darwish (1)
  • Maiakovski (1)
  • Malena Falicoff (1)
  • Malú Urriola (2)
  • Manuel Acuña (1)
  • Manuel Bandeira (3)
  • Manuel de Zequeira y Arango (1)
  • Manuel del Cabral (1)
  • Manuel Lacarta (1)
  • Márgara Russotto (1)
  • María Antonieta Flores (1)
  • María M. Bautista (1)
  • María Teresa Ogliastri (1)
  • Mariajosé Escobar (1)
  • Mariana Pérez Balocchi (1)
  • Marianela Corriols (1)
  • Marie Anne Arreola (1)
  • Mariela Martínez (1)
  • Mariela Tax (1)
  • Marina Burana (1)
  • Marina Tsvietáieva (1)
  • Mario Benedetti (1)
  • Mario Santiago Papasquiaro (1)
  • Marossa Acevedo (1)
  • Martha Kornblith (3)
  • Max Jara (1)
  • Meira Delmar (1)
  • Melissa Alvarado Sierra (1)
  • Mery Yolanda Sánchez (2)
  • Micaela Paredes Barraza (1)
  • Michel Houellebecq (3)
  • Miguel Ángel Flores (1)
  • Miguel de Unamuno (3)
  • Miguel Hernández (2)
  • Milena (1)
  • Miron Białoszewski (1)
  • Miyó Vestrini (8)
  • Mónica Méndez (1)
  • Muriel Rukeyser (1)
  • Nadia Prado (1)
  • Natalia Lara (2)
  • Natalia Treviño (2)
  • Nicanor Parra (2)
  • Nicomedes Guzmán (1)
  • Norah Lange (1)
  • Octavio Paz (1)
  • Odette da Silva (1)
  • Odysséas Elýtis (1)
  • Olga Orozco (1)
  • Oliver Welden (1)
  • Oriette D' Angelo (1)
  • Oscar Hahn (1)
  • Oscar Wilde (2)
  • Osvaldo Lamborghini (1)
  • Pablo Antonio Cuadra (1)
  • Pablo de Rokha (3)
  • Pablo Neruda (4)
  • Pamela Rahn Sánchez (2)
  • Paul Celan (2)
  • Paul Éluard (1)
  • Paul Valéry (1)
  • Paul Verlaine (1)
  • PDF (1)
  • Pedro Garfias (1)
  • Pedro Salinas (1)
  • Pedro Salvador Ale (1)
  • Películas (1)
  • Percy Bysshe Shelley (2)
  • Philip Larkin (2)
  • Poesía (402)
  • Poesía venezolana (157)
  • Poésie (1)
  • Poetry (44)
  • Quevedo (1)
  • Rafael Arévalo Martínez (1)
  • Rafael Arráiz Lucca (1)
  • Rafael Cadenas (5)
  • Rafael Castillo Zapata (1)
  • Rafael Maya (2)
  • Rainer María Rilke (1)
  • Raquel Jodorowsky (1)
  • Raúl F. Medina (1)
  • Raúl García Palma (3)
  • Raúl Sanz García (1)
  • Raúl Zurita (1)
  • Regina Riveros (1)
  • Relato (1)
  • Renato Leduc (3)
  • Reseña (2)
  • Reynaldo Pérez Só (2)
  • Ricardo Ramírez Requena (1)
  • Robert Creeley (1)
  • Robert Frost (1)
  • Roberto Bolaño (1)
  • Roberto Juarroz (2)
  • Rodolfo Moleiro (1)
  • Rodrigo Panteonero (1)
  • Roque Dalton (1)
  • Rosa Berbel (1)
  • Rosandra Trejo (1)
  • Rosario Castellanos (1)
  • Rubén Darío (2)
  • Saint-John Perse (1)
  • Salvador Espriu (2)
  • Salvador Novo (2)
  • Samuel Beckett (2)
  • Sara Teasdale (1)
  • Sarah Espinoza (1)
  • Selección de poesía venezolana (1)
  • Selene Herlein Bertón (1)
  • Sergei Esenin (1)
  • Sharon Olds (4)
  • Swinburne (1)
  • Sylvia Plath (1)
  • Tadeo Fuentes (1)
  • Tamara Orellana Valdivieso (1)
  • Thaís Badaracco Febres C. (1)
  • Thomas Bernhard (1)
  • Tristan Corbière (1)
  • Valenthina Fuentes (2)
  • Venezuelan Poetry (3)
  • Verónica Silva Alsina (1)
  • Vicente Aleixandre (1)
  • Vicente Gerbasi (2)
  • Vicente Huidobro (2)
  • Víctor Rojas (1)
  • Víctor Valera Mora (1)
  • Virginia Benavides (1)
  • W. H. Auden (1)
  • Waldo Rojas (2)
  • Walt Whitman (1)
  • Walter Benjamin (2)
  • Winétt de Rokha (2)
  • Wislawa Szymborska (1)
  • Wordsworth (1)
  • Yannis Ritsos (2)
  • Yéiber Román (1)
  • Yolanda Pantin (3)
  • Yves Bonnefoy (1)
  • Zbigniew Herbert (1)

Popular Posts

  • GRUTA
    Kamisaka Sekka, "A Thousand Grasses Pl.05" (1900) Vivo en una casa sin sombra ni sol donde los muertos habitan en las ventanas y s...
  • ENTREVISTA A ALBA MILLÁN
      Alba Millán (foto cedida por la autora), 2025. Alba Millán  (Valencia, España, 1994) es una poeta, docente y bibliotecaria española. Ha pu...

Datos personales

Mi foto
Las Flores Rotas
Ver todo mi perfil
Created By SoraTemplates | Distributed by GooyaabiTemplates