
Camille Pissarro, Young Peasant Having Her Coffee (1881)
Nado libre
¿Qué pasaría con nosotros los nadadores
si nos quitaran los carriles en la alberca?
nadaríamos cuerpo a cuerpo
tan juntos que
olvidamos que tenemos un cuerpo
ese cuerpo es llevado hacia adelante
en una dirección invisible
marcada por alguien
adelante tope regreso adelante tope regreso
cuerpos como ranas
peces
tiburones
plantas bailadoras
ranas
simples ranas
haciendo croac en el azul traslúcido tela delgadísima
los ojos detrás de goggles
el cabello sumergido en gorros elásticos
movernos con la gracia parca
básica
con la fuerza que nos queda:
columnas de un edificio
que va hacia ninguna parte
pero continúa
Prestaciones
La mayor aspiración de mi familia,
de mi generación,
de mis amigos
es tener un buen empleo.
Cualquier empleo.
Una plaza fija.
Vacaciones pagadas, prestaciones, café ilimitado, clips metálicos,
fotocopiadora en un cuarto aparte,
persianas de plástico [tiras de algo blanco que permanece]:
qué belleza el pvc fracturado.
No podemos aspirar a más porque no hay más.
Lo sé, lo sabe mi familia, mis amigos, mi generación entera.
Y heme aquí, convertida en una gran empleada,
subida en el autobús del gran sueño de tantos,
dispuesta a gritar cuando los objetos se acercan al borde de la mesa.
Café
Para hacer el mejor café conviene tener uno de buena calidad
―tostado y amargo―
agregar agua hirviendo
dejar caer
y esperar
se trata de la espera
ver fusionar el polvo y el agua
lección elemental
luego beberemos esa agua ahora más espesa
y ardiente
que nos hará bien pues hace despertar
y en este mundo mejor estar despiertos
nunca se sabe por dónde llegará la afrenta invisible
del sueño, la humillación,
el golpe al rostro,
el amor no correspondido,
la incomprensión,
o la pérdida de señal de internet,
el encuentro de un ex amante en el súper
cuando uno se viste tan mal
o hace mal día
o cualquier cosa que signifique notar que el mundo está ahí
dispuesto a caer
como agua que hierve
Demoliciones
Me construyo,
uno a uno, piso sobre piso, me construyo alta.
Miles de obreros traen en sus manos ladrillos como si fueran libros,
el edificio será rojo y monumental,
no lograré terminarlo,
ha llegado la orden de la demolición,
tengo que desalojarme sin prórroga;
la máquina está esperando -perro entrenado, paciente, babeante: alerta-
las instrucciones fueron dadas,
yo me salgo de mí
para ver cómo destruyen las paredes,
y hacen trizas puertas y ventanas,
los vecinos salieron de sus casas para ver el espectáculo de miseria ajena,
los obreros observan sentados, sobre ladrillos desempleados,
con un dejo de indiferencia que bien podría confundirse con pena o solidaridad.
Hay una polvareda en el lugar que era morada.
Brenda Ríos (1975). Proyectos espirituales. México: Poesía Mexa, 2019.
