
August Babberger, "Gruppenbildnis des Senats der Karlsruher Akademie" (1921)
Imposible saber de quién son esas manos
Imposible saber de quién son esas manos,
dónde estuvieron antes de estar ahora
quietas, inmóviles, como acaparando para sí
todo el silencio o a la espera de alguien
que venga, las mire, las vea, junte sus manos
con estas manos, sus dedos: finos, perfectos;
las uñas de nácar. Imposible, sí, tocar
sin acariciar estas manos; verlas
y no querer ser reconocido, recordado
por ellas, dormirse en su suavidad
sin asperezas, sin contrastes ni frío
que nos aparten súbito de esas manos.
Imposible no querer que nos quieran,
nos busquen, nos halaguen, dibujen
para nosotros campos con árboles, ríos,
la inmensidad de una playa sin nadie;
detengan el tiempo en nuestras mejillas,
simplemente al tocarnos, esas manos.
(De El tipo del espejo, 2010)
Así somos, gente que oye llover
Así somos, gente que oye llover.
Llenamos los pañuelos con el agua,
sucia y salada, de nuestras copiosas
lágrimas, dedicamos demasiado
tiempo a espantar incómodas palomas,
arrancar malas hierbas del jardín.
El amor nos duele profundamente.
Nos imaginamos como Robinson,
damos un grito como el de Tarzán
en la jungla, con Mowgli coincidimos
perdidos en El libro de la selva.
En el patio de butacas de un cine,
comemos puñados de palomitas;
en los bancos del parque, vemos nubes
arriba de nosotros en el cielo
con las formas de un caballo, una mano;
con el vaho de la respiración,
escribimos “tristeza” en el espejo
del lavabo. Así somos, sólo gente
necesitada de muchos abrazos,
caricias, multitud de ajenos besos.
Nos baja de los ojos la ternura.
Insomnes, damos vueltas en la cama;
casi inapetentes, nos alimentan
la nada de unas galletas, un flan
de huevo, natillas, unos suspiros
de monja mojados en chocolate:
nos encantan los buñuelos de viento.
Así somos, gente que oye llover.
Nos bañamos desnudos en el mar,
cogemos cangrejos con los reteles
en el río una tarde de verano.
Como esta tarde soleada de hoy
mismo en la que nada sucederá
nuevo que no hayan visto nuestros ojos.
(De Qué largo es el día con sus silencios, 2024)
Manuel Lacarta. Diez poemas de Manuel Lacarta. Cagua: Letralia. Publicado el 6 de agosto de 2025.
