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| Odilon Redon, "Pandora" (1910-1912) |
Allá siempre
Los portones como gatos majestuosos
entreabriendo los ojos
casas, tantas casas, la mía
que es sol y ruido de pájaros, y un tendedero inmóvil
si me acerco sigilosa
ellos siempre están allí
la enredadera de sus voces;
siempre estamos aquí
reímos, pasamos el vino y nos miramos
acaso una brizna se mueve de lugar
el polvo hace su danza
en el hilo de luz vertical
el ave da su graznido: campanada
que barniza el tiempo y se yergue solemne
en la médula de los árboles
sabemos que nuestra fiesta es para siempre
aunque no se abra más la puerta
por eso ella viene a picotear la ventana
a anunciarme la levedad indestructible,
el gran abrazo.
La vida secreta de las palabras
destejer las palabras
el sarcófago en sus bocas
abrirlo a ver qué se han tragado sus labios de caracola
bajar por la espiral
hasta el secreto
saber por qué mi nombre siempre fue tan amarillo
rojo no, como la aurora
saber si son el nervio de las cosas
o el ropaje
aprenderlas para no flotar en la tarde oceánica
para no ahogarme en el cielo de cuervos
no entenderlas cuando más debo alcanzarlas
dejarlas tiradas como cuerpos.
Poema encontrado en un cuaderno
Mi padre contempla caracoles en la palma de su mano
hace girar suavemente la galaxia
me mira y sonríe con el resplandor del mar
planea en el susurro de los pinos
se multiplica en los fractales de las piñas
gorjea inagotable.
Mi padre extiende los pies
que aparecen gigantes a las ranas
entre perlas de rocío.
Mi padre ha ido hasta el arroyo
se sienta en calma a sorber el mate amargo.
Mi padre se perdió como un loco en la playa
saltando sobre el plancton fluorescente.
Cristina Gálvez Martos (1987). Animal más oscuro. Caracas: Fundarte, 2022.









