Las Flores Rotas

Blog de poesía

 

Martinus Rørbye, "Young Clergyman Reading" (1836)

 

1

 

CAN death be sleep, when life is but a dream,

And scenes of bliss pass as a phantom by ?

The transient pleasures as a vision seem,

And yet we think the greatest pain's to die.

 

2

 

How strange it is that man on earth should roam,

And lead a life of woe, but not forsake

His rugged path ; nor dare he view alone

His future doom which is but to awake.




John Keats (1795-1821). The complete works of John Keats. Vol. II. Glasgow: Gowars & Gray, 1921.

 

Kitagawa Utamaro, "Lovers under a Futon; Opening Image to an Erotic Set" (circa 1800)

 

 

Augurio

Tu tensión en el verano
se aproxima y me ablanda
con el pulso suficiente
de mi canto monosílabo.
Mi idioma reza tu nombre
y en la cuenca de mi palma
el mundo rebosa de fe.
Soy del vientre la crisálida
que pronto eclosiona.
El sol no abrasa tanto
como nuestro beso sella
un círculo pactado en tu rigor.

 

 

Primavera

La huerta esparcida con tu verbo prospera.
De mí crecen los verdores y animales que la habitan.
Tus ojos soplan luciérnagas
y en el interior de la noche me desnudan.
Un titán arbóreo que en las lomas se yergue
fulge su mecer en mi torso como el jade.
Dios nos devuelve a las mejillas del Edén.
Chubasquea en los cultivos de la Diosa.

 

 

 

 

Eirene Lamar (2001). Poesía. Eirene Lamar. Santiago de Chile: Revista Montaje. Publicadoel 2 de mayo de 2025.

 

Circle Of Frans Floris, "Mars And Venus" (1519-1570)



Amar

Y cuando miro tus ojos veo el mismo cielo
Y el calor del infierno cuando hay pasión
No sé cómo describirte todo lo que me
haces sentir cuando estamos juntos
Creo que se llama «amor»
Ese tal amor que me deja sin aire y me da vida
Al mismo tiempo
No le encuentro explicación o razón
alguna a lo que dice mi alma y corazón
Solo estoy sintiendo amor por tu «ser»
Con un abrazo o miles de ellos me
acaricias el alma y me llevas a otro mundo.
Con tus besos apasionados y tiernos me
derrito en tus brazos
Quedando enredada y atrapada en ellos



Amarte

Me es poco solo amarte
Quiero tenerte en mis brazos
Acostado en mi pecho
Me es poco amarte
Prefiero que tu alma y la mía se
hagan una.
Que nuestro amor lo vea el sol y la luna,
que cuando llueva y estamos juntos
salga un arcoíris
Me es poco solo tenerte
a veces.
Quiero tenerte todas las mañanas,
tardes y noches
durmiendo a mi lado
Me es poco…..
Pero ahora que te tengo es más que suficiente
tu presencia y amor hacía mí




Leila Gabriela Carrizo Torres (2006). Poesía Internacional: Leila Gabriela Carrizo Torres (Argentina). Lima, Perú: Revista Kametsa. Publicado el 19 de octubre de 2025.

 

Paula Modersohn-Becker, "Häuser" (1897)

 

 

AUTORRETRATO

 

Fui silencio, sí
y la tarde abrió en mi pecho
la rosa de los vientos
Fui silencio, sí
y conservé intacto en mis ojos
el pulso de la palabra
Fui silencio, sí
fui otra
¿dónde está esa otra que me habitaba?
Aquel silencio no era este
que ahora poseo
no era la calma
que ahora resguardo en mi pecho
entre concreto y niebla
Esto soy
la mansa llama de una vela ardiendo
y su crepitar en mis sienes 



EL SILENCIO


en él reside
la poesía de la calma
Se desliza
en vez de caer vertiginosamente
El silencio
me desnuda lento
como un amante que ha esperado largo tiempo
se detiene en cada pliegue
de la piel
tiene las manos tibias
su caricia es tranquila
de cielo aquareloso



MI CASA


Mi casa enfermó conmigo
y ahora sanamos juntas
Está limpia
como mi corazón
Respira lento
ha dejado de llorar
ya no se inunda
He comprado pintura
y pronto
tendrá nueva faz
Mi casa está ordenada
como mis pensamientos
Juntas miramos al Ávila
su verdor
Juntas damos la mano al silencio
lo abrazamos
He de servir mi propia mesa
he de sostenerme a mí misma
Mi casa ha vuelto a ser ella
y ahora es más fuerte





Mariajosé Escobar (1986). Liquen. Caracas: Fondo Editorial Fundarte, 2022.

 

Mitsutani Kunishiro, "The Ladys’ Graphic. January 1907" (1907)



Respirar bonito

no necesito leer a nadie
para escribir un verso
me bastan las explosiones de mi corazón
los pasos que soy
y respirar bonito
cuando pienso mi mundo
y sus vecindades
cuando pienso en un abrazo
en los verdes de la sabana
y la canción de un río.

 


Otro destino

voy con el viento
con la luz
y las historias de las calles
de mi pueblo

voy con el amor
a pesar
de su fragilidad y dolores

voy con este día
que ya acaba
y no se despide

voy como si de velorio viniera
silente
buscando tu mano
buscando tu aliento
tu mirada.




Alberto José Pérez (1951). Poemas para vivir enero. Cagua: Letralia. Publicado el 12 de enero de 2026.

 

Vincent van Gogh, Peasant Woman Binding Sheaves (After Millet), 1889

 


c a o s

Estábamos hablando por horas
pero pensaste ruido
y yo también.
Tus palabras me sabían a bordo
un bordo oscuro que exigía Caos.
Y gritaste
Y yo grité más
Y el vino cayó
Se derramó por el suelo el cristal
que cortaba tu piel y el vino
que moría en mis pies.
Miramos la botella destruida
en sintonía
y con mis ojos
llenos de agua perdida en sal
te miré intentando apaciguar tu caos
vos me miraste a mí
y no dijimos nada
porque si hablábamos
nos haríamos vino.

 

 

 

 

Milena. Poesía Internacional: Milena (Argentina). Lima, Perú: Revista Kametsa. Publicado el 20 de abril de 2025.

 

Tina Blau, "Atelierecke" (1872)

 

Hay palabras brillantes despertando la vida;

sin embargo, he muerto persiguiendo su llama.

 

Caen sobre el pecho en el llanto ateridas,

en el gozo despiertas,

y cuentan los barcos

perdiéndose

cuando aún el ancla estira

en el fondo del mar su pierna solitaria.

 

Qué clara paz, su paz. Qué enjambre circuido de qué fuegos.

Qué vasta galería de resplandores.

Qué musical vigilia en sus plumas salobres

vibrando tras del sueño.

 

Alguna vez el viento pudo haberse dormido

en el instante de morir cantándolas,

sin haber descubierto el secreto

de las más altas piedras sobre las catedrales.

 

Su fecundo relámpago se alza de la entraña

y perdura en su flor amorosa, intangible,

detrás de nuestra voz,

atisbando el reflejo de un rostro bajo el agua.

Decirlas es hallarlo

y descubrirnos vivos,

porque si enmudeciéramos

romperían la garganta en su acervo de miel,

de espuma, de esperanza.

 

Emerja de esta hora su transitorio gozo.

Arda la maravilla y descubra su génesis.

Mi pecho está esperándolas en su ara de fiebre.

 

Que alguien abra las puertas. Que alguien tenga las llaves.

Que alguien conquiste el aire y su flor de leyenda.

La luna lleva un gato de nácar en la espalda

y sobre mi cabeza baila una bruja.

 

Y pasan...

 

 

Luz Machado (1916-1999). Pequeña lámpara gemela, la espiga amarga y la casa por dentro. Caracas: Fundación La Poeteca, 2023.

Paul Delaroche, "Portrait d’homme sur son lit de mort, autrefois dit Armand Carrel" (1840)


Tienes ojos de orgullo desesperado y de fuego cubierto
Tienes carne color tormento milenario como los
desiertos de cólera variada y en el fondo idéntica
Tu tristeza es sentir la injusticia vertiginosa que
enmohece la marcha
Y arrastra los pedazos
Tu dicha sería romper las ataduras que te llaman
a las tinieblas
Y crear con tus manos un planeta en forma de corazón

Oyes la tos de los esclavos y un horno ruge en tus
entrañas
Oyes las maldiciones abatidas
Oyes gemir y gimes
Oyes los gritos del hambre bajo sombreros como
tabacos deshojados
Bajo los harapos de nocturna factura
Oyes el llanto y lloras
Oyes la muerte que sale de la noche entrando en los
huesos
Oyes el cuerpo del mundo retorcido en lamentos
Oyes al angustiado hermano de los pechos sin aire
Oyes gemir y gimes
Con todo tu esqueleto de amarguras inmensas
Mojado de siglos y catástrofes mojado de esperanzas
Oyes la súplica de los mares empuñados
Oyes caer las lágrimas a lo largo de la noche
Y las ves atravesar el día
Oyes sufrir y sufres
Oyes llorar al hombre y lloras como el hombre

Pero una fiebre de mariposa gigantesca
Parte del alba retardada entre redes opacas
Nace una hoguera y nace una voz rodeada de fuego
Una voz que redime a un astro ciego y taciturno
Una voz que se ha lavado en largos sueños
Una voz de torrente sacudido
Una voz de pavorosas profundidades
Una voz que levanta los gestos
Blandiendo el mundo entre centellas iracundas
Martillando en la fragua del universo
Una voz cansada de llorar
Y que se alza de sus principios
A la dignidad negada por inmundas razones
Y exigida por todas las raíces de su ser invencible
Una voz cansada de gemir
El hombre es paciente
Pero no tanto como el tiempo contemplado
Desde la orilla de la noche
El hombre es sufrido
Sus músculos labrados a golpe de milenios
Pero la tierra es suave y le comprende y le ama
De tantos siglos hasta tantos
El hombre es afable
La tierra le ama y pide un modo de armonía
Y quiere una forma de fraterna dulzura
No quiere estar cubierta de tragedias
Ni rodar bajo crímenes entre fiebres sangrientas
La tierra le ama
(Que sea siempre así)
Quiere su luz de flor meditativa
Quiere su dicha como un canto necesario a la marcha
Que caigan entonces los que construyen la desgracia
Los que cierran el horizonte
Los que impiden el canto
Que se entierren al fondo de su noche
Que caigan sí que caigan
Y vamos descargando los muertos al borde del planeta
Arrojemos carroñas al vacío
Y que el cometa del mal agüero les envuelva en
su sudario
Y les arrastre a la nada sin memoria

Se acercan los hombres en marcha desprendida
De montañas geológicas y llenos de ternura
Viene el hombre amado de la tierra
Con sus ojos de abrazo suficiente
Llega el hombre a pedir sus derechos
Yo me descubro a tu paso como ante un mar que viene
de la noche
Y te entrego mis manos y te entrego mi pecho
Y dejo a tus plantas la actitud de mi cerebro

Tienes un cuerpo traspasado como alarido de perro
nebuloso
Tienes tu voz de lágrima a sonrisa
Tienes tu cielo como un mar levantado por sus ansias
Tu tristeza es ver que no saben lo que vales bajo tu
piel terrestre
Tu alegría amasar el futuro de tus hijos como hierbas
entusiastas
De tu mujer como árbol de dulzura

Árboles árboles velad sobre el destino
Árboles cantando su existencia
Sed luminosos sobre el sueño del aprecio
¿Qué hora sería en el revés del mundo
Cuando tu corazón sintió su hora
Y que tu piel terrestre fue traspasada de alaridos?
Árboles árboles qué desnudez se acerca
Y qué mañanas de metal cantante se preparan
Las hojas contaban a la tierra sus proezas
Y la visión del venidero ilustre se alzó en algunos ojos
exclusivos
Que desde entonces lloran de fiebre entusiasmada

Qué hora sería qué hora
Cuando el mundo te trajo la noticia del futuro coronado
Los pies se hicieron rápidos
El cuerpo se vistió de desnudez en estatuas de viento
Y los ojos devorándose entre ellos como dos locos
furibundos
Rodaron entre soles y vidrios por todo el universo

Tus manos qué delirio de fuego qué ancha simpatía
Qué lento abrazo a los ruidos de la vida
Tu corazón en buzo bajando a sus raíces
Nadando en sus comienzos
De pie en su objeto comprendido
Tenías tanta hambre de ti mismo

Ruta de obscuras geologías de selvas submarinas
Y de sombras arrodilladas bajo el viento
Hasta el momento que una tiza en el sueño trazó
el destino
Levantó los gestos de sus profundidades
Y te dijo lo que eras y tendrías que ser
Sobre ese pedestal que recorres inconsciente

Qué hora sería qué hora cayendo de los árboles
Cuando los muertos dieron la orden de despertar
Y las tribus soñolientas mirando las estrellas
Se pusieron en marcha hacia la forma de sus lenguas
Hacia su esencia de memorias desveladas
Y su pasión de ser en penetrante vida
Idea redentora como un pan obscuro que se hace luz
de sangre y células
Qué hora sería entonces
El huracán rugía entre sus barbas sorprendido
Y el viaje era una estatua de su raíz al tronco y al ramaje
Un trabajo invisible de siglos y cimientos anhelantes
de aire
No hay detención posible hasta el arco de flores
y horizontes
Que señala su triunfo

Es el hombre
El hombre de pie sobre sus sueños

 

 

Vicente Huidobro (1893-1948). Últimos poemas. México: Material de Lectura, UNAM, 2009.

 

Alba Millán
Alba Millán (foto cedida por la autora), 2025.


Alba Millán (Valencia, España, 1994) es una poeta, docente y bibliotecaria española. Ha publicado su primer poemario, «Ahí estaré, Mamima» (Editorial Talón de Aquiles, diciembre de 2025). Sobre su libro, podemos leer que Millán 
...explora el arte de permanecer: en la quietud que sucede al vértigo y en la ternura de lo que resiste. A través de un diálogo con su abuela —figura tutelar y origen del afecto—, la autora recorre cuatro movimientos del habitar interior: estar, afirmarse, ceder y reconciliarse. 

Con una voz contenida y precisa, convierte lo cotidiano en materia poética. El libro medita sobre la posibilidad de vivir con lucidez y gratitud e invita a detenerse en un lugar donde la sensibilidad pugna por volverse presencia [Información suministrada por la Editorial Talón de Aquiles].

Es por ello que nos propusimos realizarle una entrevista a la poeta (en un cuestionario enviado por correo electrónico) para que nos hable de su formación como escritora, su visión de la poesía y, desde luego, una aproximación sobre la vida y su obra.



PREGUNTAS:


1) Su resumen literario nos indica que, además de ser poeta, es docente y bibliotecaria. ¿Consideras que ambas profesiones incidieron en tu formación de escritora?


A.M.: Sí: ambas profesiones han sido decisivas en mi formación como escritora. Desde niña, mi mayor afición fue leer; ese amor por la literatura afinó una sensibilidad que me llevó a estudiar Historia del Arte, aunque también consideré Filología o Periodismo. Con el tiempo he entendido que todo lo que he hecho orbita alrededor de lo mismo: la búsqueda de la belleza y de la verdad, la palabra como forma de transmisión, y la necesidad de comunicar. 

Esa inclinación hacia lo compartido fue la que terminó de orientar mi vocación docente: me importaba no solo aprender, sino acompañar a otros en esa manera de mirar el mundo. He tenido la suerte de ejercer la enseñanza mientras participaba activamente en proyectos de mediación literaria, alfabetización informacional y mediática, y creación de catálogos y  bibliografías. En ese cruce —entre aula y biblioteca, entre lectura y criterio— se ha ido formando mi voz: una escritura que nace del asombro, pero también del oficio de escuchar, ordenar, seleccionar y tender puentes.  

Por eso siento que el recorrido está hilado: intenso, exigente, y profundamente enriquecedor. 



2) Poesía: ¿Mandato o elección?


A.M.: Empieza siendo tentador responder “mitad y mitad”, y no por esquivar la pregunta (jejeje), sino porque creo que mandato y elección no siempre se dejan separar con nitidez. Si me lo planteo como opuestos absolutos —o se escribe por necesidad o se escribe por voluntad— creo que puede simplificar en exceso un proceso que suele ser más ambiguo y más rico. 

En mi caso, muchas veces he elegido la poesía por encima de otros canales porque es el lenguaje que mejor se ajusta a mi manera de percibir la realidad: me permite filtrarla, ordenarla y entenderla. Y en ese gesto elegido aparece, casi sin darse cuenta, la necesidad. No como urgencia dramática, sino como constatación: sin ese recorrido, sin esa forma concreta de decir, no habría llegado a ciertos lugares a los que necesitaba llegar. 

Por eso diría que la poesía es elección en la forma y exigencia en el fondo. 



3) Publicaste en diciembre del 2025 tu primer poemario, «Ahí estaré, Mamima». En ese cuadro interior dialógico tan precioso como emotivo, considero que tus poemas indagan sobre el amor familiar, la nostalgia, la ternura, la centralidad de la memoria en la cotidianidad, lo afectivo como forma de resistencia, entre otros. ¿Consideras que hay límites a la hora de escribir poesía?


A.M.: No, no creo que haya límites en un sentido estricto. Y para mí ahí está una de las cosas más valiosas de la poesía —y del arte en general—: su capacidad de abrir un espacio donde lo humano puede desplegarse con una libertad que rara vez encontramos en otros lenguajes. 

Creo que estamos mucho más capacitados de lo que a veces recordamos para utilizar el lenguaje como herramienta de sensibilidad y de sentido; para nombrar lo que no es inmediatamente visible, lo que no se puede medir ni contar, pero que sostiene la vida. En ese lugar, el humanismo —al menos como yo lo entiendo— es una forma de conciencia: la decisión de ir más allá de lo tangible, de lo utilitario y de lo evidente, para atender aquello que da significación a lo cotidiano. 

Si existe algún “límite”, no lo pondría en los temas, sino en la honestidad y en el rigor con los que uno se acerca a ellos. La poesía permite decirlo todo; la pregunta es desde dónde y con qué precisión se dice. 



4) Respecto al proceso creativo al escribir poesía, ¿primero nace el tema o son un cúmulo de exploraciones sensitivas/simbólicas creando un cuerpo poético?


A.M.: En mi caso, casi nunca empieza por un tema cerrado. Y quizá esto se entiende mejor si digo que todavía estoy conociendo mi propio proceso: este ha sido el primer libro en el que me he expuesto de verdad a convivir con la poesía, no solo a escribirla. 

Durante mucho tiempo escribí desde un lugar más automático, incluso terapéutico. Pero aquí ocurrió otra cosa: empezaron a brotar emociones y sensaciones muy profundas, ambiguas, que necesitaba comprender —casi tocar— antes de poder nombrarlas. No sabía qué forma iban a tomar, ni qué color, ni qué iban a venir a decirme. Solo sabía que pedían espacio. 

A partir de ahí, el libro se fue armando como se arma algo vivo: primero la materia sensible y, después, el trabajo de hilvanarla. Hay un momento —llámalo intuición, o si quieres, un pequeño toque de magia— en el que esas emociones encuentran palabras, ritmo, imágenes; y entonces empieza la arquitectura: se compone un esqueleto, se ordena un cuerpo poético que, por fin, significa algo para mí y puede significarlo también para el otro.



5) ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste a lo deseado?


A.M.: Creo que no son dos cosas enfrentadas, sino dos momentos de un mismo gesto. Cuando entras en un proceso así, la predisposición ya lo ordena todo: desde el principio existe una necesidad casi inmediata de poner el léxico al servicio de lo que se está sintiendo. 

Y entonces ocurre algo que a mí me sigue asombrando: las palabras acuden, se ajustan, se amoldan; a veces incluso parecen adelantarse y dirigir la composición. No como un dictado solemne, sino como una especie de inteligencia del lenguaje que te va llevando hacia donde todavía no sabías que querías llegar. 

Después llega el segundo momento, el del trabajo consciente. Si hay un sonido que no termina de encajar, una palabra que pide otro ángulo, una imagen que se puede afinar, lo más interesante está en ese diálogo: una negociación precisa entre lo que sientes, lo que dices y la forma exacta que lo sostiene. 

Y solo al final aparece la tercera capa: la resonancia en el otro. En este libro, esa fase fue casi posterior, porque el poemario se escribió sin la idea de ser publicado. Por eso, cuando llegó el lector, llegó también una responsabilidad nueva: cuidar que lo dicho conserve su verdad, pero encuentre una forma que pueda ser habitada por alguien más.



6) ¿Cómo fue el proceso de escritura de «Ahí estaré, Mamima»?


A.M.: Todo empezó un 2 de octubre, muy temprano. Todavía no había amanecido y me desperté con una emoción intensa, con una sensación de presencia de mi abuela que no había experimentado antes. Probablemente venía de un sueño —de esos que se quedan pegados a las horas de despertar—, pero lo cierto es que se instaló una atmósfera particular, casi suspendida, y empezaron a aparecer frases, ideas, pequeños destellos. Los fui apuntando en el bloc de notas del móvil, sin juzgarlos demasiado: algunos tenían más forma que otros, pero todos me parecieron significativos. 

No sé si fue algo “paranormal” o, simplemente, ese deseo humano de que ocurra un momento místico que nos ordene por dentro. En cualquier caso, lo viví como una invitación: un recordatorio de que la escritura estaba ahí, disponible, y de que yo podía acercarme a ella de otra manera. Esa mañana salieron los primeros versos, los primeros fragmentos —quizá más cerca de la prosa poética—, y desde entonces mi lenguaje empezó a moverse distinto. 

Durante días, incluso semanas, todo lo que miraba pasaba por esa pátina: una especie de filtro que lo volvía más nítido y más significativo. Las cosas cotidianas parecían pedir una forma, y yo empecé a escribir desde ahí, como quien aprende a escuchar una frecuencia nueva. 





Disponible en https://talondeaquiles.es/




7) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en su obra?


A.M.: No lo sé del todo, y quizá esa duda ya dice algo. Es probable que el impacto de las redes y de los medios digitales sea mayor de lo que una cree, no solo en la obra, sino en muchas capas de la vida cotidiana. Sin embargo, durante el proceso de escritura, su presencia queda en un segundo plano. Cuando estás inmersa en ese territorio —en esa atmósfera de la que hablábamos—, el ejercicio de escribir es tan absorbente que lo accesorio, lo anecdótico o lo complementario pierde peso. Hay una sensación de plenitud que desplaza casi todo lo demás. 

Otra cosa ocurre cuando el cuerpo del poemario ya está consolidado. Entonces sí, las redes están ahí, muy a mano, y aparece la pregunta de cómo compartir lo escrito, de qué manera sacarlo al mundo. En ese momento —ya en una fase avanzada del proceso— surge el deseo de mostrar, de encontrar lectores, y las redes sociales, usadas con cuidado y responsabilidad, pueden ser una herramienta útil. No solo para difundir la obra, sino también para entrar en contacto con personas que atraviesan búsquedas similares, con inquietudes afines. Ese intercambio resulta estimulante y, en muchos casos, necesario.  

De hecho, fue gracias a ese espacio de visibilidad y diálogo que la editorial Talón de Aquiles se interesó por el proyecto y me propuso finalmente publicar Ahí estaré, Mamima. En ese sentido, las redes no influyeron en la escritura, pero sí en el destino del libro. 



8) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano plazo?


A.M.: Ahora mismo, mi proyecto a medio y largo plazo es, en realidad, muy concreto: que Ahí estaré, Mamima llegue a distribución nacional. Si todo va bien, ocurrirá pronto; esta primera fase se ha agotado y eso me da una alegría muy seria, porque significa que el libro ya ha empezado a encontrar su lugar. 

Mi mayor ilusión es que el encuentro con el lector suceda de una manera más fortuita, menos dirigida: que el libro aparezca en una estantería, que alguien lo tome sin conocerme, que la lectura ocurra por azar. Ahora toda mi energía está puesta en acompañar ese camino hasta donde tenga que llegar, pero procurando que sea de la forma más plena e íntegra posible, sin forzarlo ni empujarlo a un lugar que no le corresponde. 

En ese sentido, estoy tan volcada en el destino de este primer libro que lo demás puede esperar. La poesía, por supuesto, sigue asomándose en muchos lugares del día, pero ahora mismo mi prioridad es sostener con cuidado el recorrido de este poemario. Cuando toque, volverá lo siguiente.



9) ¿Qué es la poesía para ti?


A.M.: Es una pregunta inmensa, y cualquier respuesta corre el riesgo de quedarse corta. No aspiro a ser original ni a formular algo que no se haya dicho o sentido antes; me conformo —que no es poco— con ser sincera.  

Para mí, la poesía es un soporte: el más firme y el más hermoso desde el que caminar y desde el que habitar el mundo. No como una abstracción, sino como una forma concreta de estar en la vida, de atravesarla con atención y con sentido. Eso lo aprendí muy pronto, casi sin darme cuenta, gracias a mi abuela Mamima, que me enseñó desde niña a mirar con cuidado y a escuchar lo que no siempre tiene nombre.



10) ¿Posee algunos referentes literarios/influencias que te acompañan en tu proceso creativo?


A.M.: Sí, muchísimos. Y, aun así, siempre me parecen pocos. Durante estos meses me ha pasado algo muy claro: cuanto más escribía, más necesitaba leer; cuanto más avanzaba, más necesitaba sostenerme en otras voces. Hay tanta literatura imprescindible que faltan horas para vivir dentro de ella. 

Si tengo que señalar algunos pilares concretos, el primero —y el más íntimo— es mi abuela. Fue maestra y poeta. La recuerdo escribir en los márgenes del periódico, en servilletas, detrás de folletos o catálogos de la compra: una escritura sin solemnidad, pero cargada de verdad. Conservo algunos de sus textos, varios dedicados a mí, y esa sensibilidad suya volcada en el gesto de anotar y compartir lo que sentía no tiene parangón.  

Después, ya en el territorio de las lecturas que me han formado, podría nombrar a la delicada y onírica María Luisa Bombal, a la introspectiva y radical Anaïs Nin, a la sobria y feroz Idea Vilariño, a la incisiva y contemporánea Chris Kraus, y al musical y luminoso Alessandro Baricco.



11) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?


A.M.: No concibo una cosa sin la otra. La idea más inmediata —y quizá la más simple— es que qué suerte poder vivir para escribir: porque si no viviéramos, no sentiríamos, y sin sentir no hay nada que merezca ser dicho. También hay que aprender a vivir, a afinar la percepción, a sostener lo que nos pasa. Y me parece un privilegio —y un riesgo hermoso— intentar hacer algo con eso y trasladarlo, en mi caso, a la escritura.  

 

Pero también escribo para vivir. No en un sentido utilitario, sino en el más hondo: porque escribir es una manera de dar forma a la experiencia, de no dejarla disolverse, de convertirla en conciencia. Como alguien que ama su oficio —sea la medicina, la química o cualquier vocación verdadera—, yo no sé vivir del todo sin el espacio que me abre la escritura.  

 

Si tuviera que cerrar con una frase, diría esto: vivo para sentir, y escribo para no perder lo sentido. Muchísimas gracias por todo. 

Wu Shujun, "Untitled" (s/f)

 

I’m burning my fingers
they’re melting one after the other
slowly, as war passes slowly:
Thumb to bake bread fresh like martyrs’ bodies
Forefinger I put to the little girl’s lips
it warms her heart
so the dread will go & calm will ripen
Middle Finger I raise between the eyes
of the bomb that hasn’ t yet reached me
Ring Finger I lend to the woman who lost
her hand & her husband
Little Finger will make my peace
with all the food I hated to eat.
& another five fingers to move the blazing sun aside.
War doesn’ t stop
I run out of fingers.
My hands get shorter
fingers grow
my hands melt
fingers grow
my chest melts
my heart,
all of me melts
nothing remains but the fire
flowing from between death’s fingers
fire may choke death
but I’m the one who’s choked to death.

 

 

Batool Abu Akleen (2005). Two poems. Translated by Cristina Viti. Modern Poetry in Translation.

 

Francisco Camps Sinza poemas
Louis Welden Hawkins, "Procession of souls" (1890)

 

 

OCUPACIÓN
 
Los muros de sal se elevan al sol
y, en la noche, son lentos centinelas.
Sus estrías son lágrimas
absorbidas como raíces centenarias. 
La altura es la misma del dolor,
tan antiguo como la arena.
El horizonte son las vallas
chispeantes y rezongonas
ante la lluvia.
Al otro lado,
los árboles se mecen alegres
con sus frutos de trofeo
de largo aliento. 
 
 
FUNERAL
 
Amagos de llanto se exhiben
en la ventana. Son las risas
contenidas de la última
comedia. El licor apesta la sala
y las mujeres enlutadas ocultan
la carne como trapos viejos
que el tiempo desteje. Dos pasos
van y uno viene. La urna baila
ante el sol de mayo. Dos pasos
van y uno se queda
en el medio
de un camino desconocido. 
 
 
 
Francisco Camps Sinza (1988). Poesía. Francisco Camps Sinza. Santiago de Chile: Revista Montaje. Publicado el 22 de diciembre de 2025.

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