ASCENSO (EXTRACTO)
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| Theo van Doesburg, Mouvement héroïque (1916) |
Antes de bajarme del bus, vi a mamá en la esquina. De ser una mota parduzca rodeada de árboles llorones, estática en la comisura del cerro miserable de bloque y cemento atrás, llegó a mí, sin mover un pelo, con esa mirada clavada e impávida. Vio mi blusa aún mojada por la playa, los restos de arena dorada y el bronceado quebrado por una línea pálida como un panqué de dos sabores. Ya iba a recibir el anunciado pescozón de bemba compungida y palma de piedra tras el niña tú no aprendes ni a los carajazos, niña lo tuyo es pura calle, niña espera a que llegues a casa pa’ que conozcas a pedromoreno, mientras yo repetía el sambenito de que todito era verdad, salí con la Nani y el Pedro, que los llamara o les escribiera, pero era imposible: la naturaleza de las madres no está hecha para comprender; empecinada en la terquedad de su tradicional lección, el Julián le pasaba por la nariz el engaño, tan fresquito como la hazaña de escabullirse a mi habitación removiendo la cortina en esa alteración nocturna dando tumbos zarataco, una mano jorunga por acá y con la otra serpentea por allá, la camisa a media asta en la lipa pelúa meneando su codicia de manera tan penosa, y el shu, no sueltes ni una palabrita, hasta agonizar en apenas un ensayo de lo que su atrofiada mente puede hacer con mamá. Hasta me consolaba en vano, volviendo al mismo punto muerto, pensando en la carcajada del Jony diciéndome, como buen hombre, que no dijera nadita; que no le diera disgustos a la pure, que un día de estos agarraba al fulano una noche de esas tan oscuras y lo mandaba donde reposan las almas. Pura excusa barata para no acompañarme; solo quería escabullirse con la vieja que lo tiene engatusado.
Francisco Camps Sinza (1988). Ascenso. Marcapágina: publicado el 15 de marzo, 2026.


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