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| Claudia Bakún (imagen cedida por la autora) |
Claudia Bakún (Buenos Aires, Argentina, 1964) es una poeta, pintora y docente de Música y Artes Plásticas argentina. Publicó los poemarios Sombraluz (Colección El fandango, 1994) y Accidentes geográficos (13mil pájaros Ediciones, 2014), además de Canciones que me enseñó mi madre (13mil pájaros Ediciones, 2022) de carácter autobiográfico.
Pinceles Verdes, lugar de poesía y arte, es su blog. En su perfil leemos que sus intereses son la danza, el canto, la filosofía, la vida del espíritu, la belleza...¡caminos interminables!
Sus poemas y escritos han aparecido en diversos medios como Revista Laurus (Chile), Vislumbre (México), Revista Diversidad de las Culturas (Brasil/Argentina), entre otros.
La entrevista se dio vía correo electrónico para que la autora nos aproxime a su vocación artística, proceso creativo, obras y, desde luego, noción de libertad y poesía.
PREGUNTAS:
1) Poeta,
pintora, profesora de música, lectora y bloguera ¿Cómo fue tu despertar
poético?
C. B.: Bueno, no sé si lo de bloguera me define, jeje, aunque sí
agregaría mi afición por la danza y la filosofía. En mi familia hubo un gran
estímulo de la actividad artística, mi madre fue concertista y
una de las tías con quienes me críe, actriz. De pequeña yo sólo quería bailar y
pintar, pero, aunque de hecho y en gran parte por la influencia de mi madre, terminé
estudiando música, la danza siempre me habitó, y misteriosamente apareció por
ahí el impulso de escribir, que despuntó a mis trece años más o menos, para no
irse más. Empecé escribiendo algunos relatos cortos, y enseguida llegaron los
primeros pininos poéticos.
Al principio, la escritura fue una acompañante silenciosa.
Yo no solía mencionar que escribía más que a algunas amistades muy cercanas. Sin
embargo, me fue animando el impulso que recibía por parte de quienes leían mis
textos. También fue muy importante para mí haber conocido a Norberto Uman al
participar del taller literario que coordinaba junto con Norberto Covarrubias, siendo
ésta una experiencia fundante que me abrió a vivencias inolvidables, entre las
que atesoro su amistad.
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| Claudia Bakún |
2) Gotthold
Lessing, crítico de arte alemán, nos dice que el espacio es la materia del
pintor y el tiempo la del poeta (en su libro Laocoonte o sobre los
límites en la pintura y la poesía, p. 166, 1985). Con semejante variedad de
registros para un artista, ¿cómo es tu proceso creativo?
C. B.: Creo que el tiempo atraviesa todas las manifestaciones
artísticas, incluso la pintura, porque eso que “se ve” al mirar una obra
plástica, aunque en la contemplación pareciera darse casi instantáneamente, en
su creación lleva tiempo, descansos, comenzar otros trabajos pictóricos y
volver a mirar. En ese sentido, creo que todos los procesos creativos se
parecen: todos van siendo modificados por lecturas sucesivas, por decantaciones
que por supuesto, tienen que hallar un punto, porque de lo contrario las obras no
se mostrarían jamás.
En cuanto a mi proceso creativo… también ha ido variando
con el tiempo. Durante años, -después de un período inicial de concertista-, tuve
bastante claro que la música para mí quedaría al servicio de la educación
musical, mientras que la pintura y la escritura serían las vías para crear mi
propio lenguaje. Así se fueron alternando la pintora con la escritora, tomando
protagonismo la una o la otra, siempre con el fondo musical que acontecía
básicamente en la escuela, y que me permitía que la música estuviera viva en mi
día a día. Desde poco antes de la pandemia, la escritora levantó la mano y no
paró. Por el momento la pintora espera. Sin embargo, hoy encuentro como nunca antes
la conexión entre todo lo que hice. Dar clases y acompañar danzas fue algo
enorme como experiencia vital, algo que me llenó de alegría y de recursos
creativos. Y al día de hoy, bailar y hacer música informalmente, son mis cables
a tierra para sostener todo lo demás, o sea, la vida misma. Creo que la unión
de vida y arte es algo maravilloso y que vale la pena que esta posibilidad no
sea algo reservado sólo para la niñez. Por eso también creo fervientemente en
la educación por el arte.
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| Sombraluz de Claudia Bakún |
3) Publicaste «Sombraluz»
(Colección El fandango, 1994) y veinte años después «Accidentes
geográficos» (13mil pájaros Ediciones, 2014). ¿Cómo fue el proceso de
escritura de tu primer poemario y qué representó el segundo después de tanto
tiempo sin publicar?
C. B.: Bueno, mi primer poemario nació como fruto de lo escrito
hasta ese entonces, puesto a macerar durante un buen rato, y dado a luz en un
momento “bisagra” de mi vida. Creo que “Sombraluz” contiene unos matices más
expresionistas, surrealistas también, y un tono más dramático que lo que siguió
… Publicar “Accidentes geográficos" implicó un deseo concretado de
transmitir modos nuevos de sentir y pensar la vida, esto de hacer a los
accidentes parte del sendero, y-
también-, un acercamiento más profundo a la naturaleza, ya que hay
muchos poemas que se nutren de vivencias nacidas en Capilla del Monte, un lugar
muy alejado geográficamente de Buenos Aires y muy significativo para mí.
Y en cuanto al tiempo transcurrido entre ambos… “Accidentes
geográficos” ya estaba concluido como tal varios años antes de editarlo.
Procesos lentos los míos, cosa que atribuyo a unos cuantos factores disímiles.
Podría mencionar la dificultad propia de esa diversidad de registros que
mencionabas, ya que estudié Bellas Artes trabajando como docente de música, y
también trabajando como docente hice muestras de pintura y edité los libros, lo
cual tiene que ver tanto con que la energía disponible no es infinita, como con
la capacidad económica, que tampoco lo es. En este momento me encuentro con
mucho material, y algunos textos ya concluidos; y aunque se dificulta un poco
la cosa, espero llegue pronto el momento de publicar nuevamente.
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| Accidentes geográficos de Claudia Bakún |
4) ¿Leer
para pensar o leer para vivir mejor?
C. B.: Si dentro de vivir mejor incluyéramos pensar, diría que
para las dos cosas. Si por pensar entendemos sólo el despliegue intelectual
como un fin en sí mismo, me quedo con la segunda opción sin duda alguna. Soy
una convencida de que la lectura es un botiquín de primeros auxilios, que sana
y cura si la usamos para eso, y que no es demasiado útil como bijouterie ni
cosmética, aunque muchos se empeñen en darle esa función.
5) En
nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de
las redes sociales y medios digitales en la difusión de tu obra?
C. B.: Creo que disponer de tantísima información acerca de casi
todo, es algo maravilloso como posibilidad, a la vez que puede marear mucho. Y
al ser guiada por un algoritmo, nos deja siempre en el mismo compartimento
estanco, lo cual no es bueno para la sociedad en su conjunto porque impide
crecer, y crecer siempre tiene que ver con salir de lo conocido.
En cuanto a la difusión del quehacer poético, creo que es
un instrumento realmente útil, y una fuente de conexiones humanas muy
enriquecedoras. En mi caso, le debo a internet muchos gratos encuentros, ya que
por esa vía me conecté con otros poetas y grupos, y pude participar en
distintos espacios. También es un gusto haber dado con LAS FLORES ROTAS, que
hace tan valioso aporte a la difusión de poetas de Latinoamérica.
6) ¿Posees algunos
referentes literarios/influencias que te han acompañado en tu proceso
escritural?
C. B.: Sí, y es difícil aventurarse a hacer una lista justa.
Pero sin duda García Lorca, Oscar Wilde, Ungaretti, César Vallejo, Brecht, Hans
Magnus Enzensberger, Prevert, Idea Vilariño, Dulce María Loynaz, Alejandra
Pizarnik, Cummings, González Tuñón, Marechal, Girondo, Kavafis, Clarice
Lispector, Mary Oliver, María Elena Walsh, Mario Benedetti, Rilke, y otros
muchos.
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| Canciones que me enseñó mi madre de Claudia Bakún |
7) ¿Cómo
surge «Canciones que me enseñó mi madre» (13mil pájaros Ediciones, 2022)?
C. B.: “Canciones que me enseñó mi madre” estaba en mi mente
antes de ser escrito. Y también se trata de un libro que publiqué varios años después
de haberlo concluido, sólo que aún no ha tenido una presentación en público. A
diferencia de los anteriores, si bien incluye unos pocos poemas, es prosa, y de
carácter autobiográfico, testimonial.
Mi mamá fue un personaje notable en mi vida. Dedicó la
suya a la música, y dejó un legado que empecé a difundir en un blog sobre su
obra, https://enacaparrosparaescuc.blogspot.com/, y es mi
propósito ir ampliando.
Pero como persona y madre, sobre todo en los últimos años
que compartimos, sentí la necesidad de imaginarle un homenaje, y siempre pensé que
cuando lo pudiera escribir, le pondría el nombre de esa obra musical de Dvorak,
“Canciones que me enseñó mi madre”. La excusa me fue dictada por algunos
apuntes de hospital tomados en el último año de su vida. Lo que intenté plasmar
fue ese tramo final, partiendo de un bello viaje que compartimos, y de los
sucesivos avatares de su salud, que terminaron en su muerte física. Sin
embargo, las banderas que ella me legó vienen siendo desplegadas en muchos de
mis escritos, aunque al menos hasta ahora no conformen otro libro específico.
8) En
uno de sus poemas publicados en la Revista Larus, leemos:
«...Ya nada
de lo antiguo y oxidado me atrae
Hoy mi libertad no tiene dueño»
¿Qué significa la poesía en tu vida? Siendo la libertad
prisionera de tantos desvaríos ideológicos, ¿qué representa para ti esa
libertad que mencionas?
C. B.: Como bien señalás, la pobre libertad sufre las
consecuencias de muchos desvaríos. No soy original en creer que es un don del
género humano tan imprescindible como difícil de usar. Creo fervientemente que
la libertad debería empezar a despegarse de la proclama irresponsable de algún
tipo de superioridad de nuestra especie que nos autorice a maltratar y destruir
no sólo a nuestros prójimos, sino al resto de ese conjunto que llamamos “la
creación”, en que estamos incluidos.
La poesía es la sustancia misma de la libertad que busco
y celebro; no sólo la poesía que está contenida en la palabra, sino en todas
las dimensiones de la vida humana, ya que, como médium de la belleza, es capaz
de atravesar y trascender tanto la celebración como la tragedia. Si tengo que
elegir un hilo del que pueda sujetarme en medio de los vendavales, elijo la
belleza. Creo que la libertad es la posibilidad de elegir de qué hilo uno se
agarra, y también de cambiar de hilo a través de las propias vivencias y
aprendizajes. El fragmento del poema que elegiste tiene que ver más con esto
último que con una concepción universal de la libertad.
9) Tengo
entendido que abriste tu blog en el 2010. ¿Cómo y por qué dio a luz Pinceles
Verdes?
C. B.: Resulta que llegué con bastante demora a la tecnología, y
ese año tuve mi primera computadora, lo cual me abrió un panorama muy rico. El
motor fue mi interés en el haiku, ya que me resultaba muy incómodo participar
de un foro de haiku sin tener computadora en casa. Tanto esa experiencia como
otras que siguieron, me reconectaron con el mundo de la poesía y de la
escritura en general, y me permitieron conocer, incluso personalmente, gente
muy especial, tanto de Argentina como de otras partes del país y del mundo.
Entonces me animé a dar a luz ese blog, pensando en difundir mi producción, y
también en compartir material de otros autores, y mis propias opiniones o
análisis. El verde me remite a la libertad y a la frescura. Durante unos años,
el blog estuvo bastante inactivo, y lo retomé en esta última etapa post
pandemia con ímpetu, y una manera quizás un poco desprejuiciada de llevar algo
así como una ‘crónica de vivencias’, como una cajita para guardar ocurrencias
que, en muchos casos, no apuntan a la poesía ni a la narrativa, sino a dejar
una marca, un boceto, el registro de una búsqueda o de un hallazgo para ser
continuado más adelante.
10) ¿Vivir
para escribir o escribir para vivir?
C. B.: Creo que vivir para escribir, en el sentido de dedicar la vida a lo que nos apasiona, es algo hermoso. Pero la escritura se nutre de la vida, y la vida, con sus muchas pasiones, idas y vueltas, es una experiencia que debe vivirse, y siempre estará en primer plano. La escritura resignifica los acontecimientos vitales, y la ofrece, -en el mejor de los casos-, a las generaciones venideras como legado, pero no la reemplaza. Prefiero escribir para vivir, sin duda.
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