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| Sasza Blonder, "Kompozycja z defilującymi" (1933) |
Nací en la barriada de El Guarataro, de Caracas, el 17 de mayo de 1920.
He estudiado muchas cosas, entre ellas un atropellado bachillerato, sin
llegar a graduarme en ninguna.
He ejercido diversos oficios, algunos muy desagradables, otros muy pin-
torescos y curiosos, pero ninguno muy productivo, para ganarme la vida.
A los doce años fui aprendiz en una carpintería; a los trece, telefonista y
botones del hotel Majestic; y luego domiciliero en una bodega de la esquina
de San Juan, cuando esta esquina, que ya no existe, era el foco de la prosti-
tución más importante de la ciudad.
Más tarde fui mandadero y barrendero del diario El Universal, cicerone
de turistas, profesor de inglés, oficial en una pequeña repostería y director
de El Verbo Democrático, diario de Puerto Cabello. Durante los últimos
diez años me he compartido entre las redacciones de Últimas Noticias, El
Morrocoy Azul, El Nacional, Élite y Fantoches, del que fui director.
Alguna vez fui encarcelado por escribir cosas inconvenientes, pero esto no
tiene ninguna importancia. A cambio de ese pequeño disgusto, el oficio me
ha deparado grandes satisfacciones materiales y espirituales.
Mi mujer y yo somos los dueños del único tándem o bicicleta de dos pasa-
jeros que existe en Caracas. Muchos de los comentarios que este extraño
vehículo suscita al pasar junto a los grupos de echadores, me sirven a las mil
maravillas para sazonar lo que escribo.
He estudiado muchas cosas, entre ellas un atropellado bachillerato, sin
llegar a graduarme en ninguna.
He ejercido diversos oficios, algunos muy desagradables, otros muy pin-
torescos y curiosos, pero ninguno muy productivo, para ganarme la vida.
A los doce años fui aprendiz en una carpintería; a los trece, telefonista y
botones del hotel Majestic; y luego domiciliero en una bodega de la esquina
de San Juan, cuando esta esquina, que ya no existe, era el foco de la prosti-
tución más importante de la ciudad.
Más tarde fui mandadero y barrendero del diario El Universal, cicerone
de turistas, profesor de inglés, oficial en una pequeña repostería y director
de El Verbo Democrático, diario de Puerto Cabello. Durante los últimos
diez años me he compartido entre las redacciones de Últimas Noticias, El
Morrocoy Azul, El Nacional, Élite y Fantoches, del que fui director.
Alguna vez fui encarcelado por escribir cosas inconvenientes, pero esto no
tiene ninguna importancia. A cambio de ese pequeño disgusto, el oficio me
ha deparado grandes satisfacciones materiales y espirituales.
Mi mujer y yo somos los dueños del único tándem o bicicleta de dos pasa-
jeros que existe en Caracas. Muchos de los comentarios que este extraño
vehículo suscita al pasar junto a los grupos de echadores, me sirven a las mil
maravillas para sazonar lo que escribo.
Aquiles Nazoa (1920-1976). De humor y amor. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 2020.

