| Jean-Baptiste Carpeaux, "Crépuscule, effet de lune" (1850-1875) |
La mano que me hiere me preserva.
De ella soy presa. De ella me resiento,
quebrada, cuando cruje el esqueleto
(con pausas dolorosas), cuando el pulso
(que obtengo de ella) y la respiración
a contratiempo, dura batería,
junto con la suave brisa, me inquietan
sin cesar. ¿Esta es la composición
de lo eterno en el tiempo, esta brisa
medida por la percusión del cuerpo?
¿Esta es la mano? ¿Este el instrumento?
¿Esto es oír la música y cantar
este corazón no es mío, no es mío
el corazón? La mano me enajena,
me devuelve, me ofrece el corazón.
De ella soy presa. De ella me resiento,
quebrada, cuando cruje el esqueleto
(con pausas dolorosas), cuando el pulso
(que obtengo de ella) y la respiración
a contratiempo, dura batería,
junto con la suave brisa, me inquietan
sin cesar. ¿Esta es la composición
de lo eterno en el tiempo, esta brisa
medida por la percusión del cuerpo?
¿Esta es la mano? ¿Este el instrumento?
¿Esto es oír la música y cantar
este corazón no es mío, no es mío
el corazón? La mano me enajena,
me devuelve, me ofrece el corazón.
Saúl Figueredo (1995). Poemas de Saúl Figueredo. Caracas: Papel Literario. Publicado el 21 de noviembre de 2025.

