CONSIDERANDO...
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| Master of the View of Saint Gudula, Young Man Holding a Book (ca. 1480) |
Considerando
1. que el corazón es un órgano muscular hueco
2. que el corazón es el responsable del bombeo y circulación de la sangre en el cuerpo y que sin este flujo no se puede vivir
3. que la masa muscular que lo constituye está formada por tejido cardíaco, caracterizado por no estar sometido a la voluntad, sino que funciona de manera automática
4. que cuando comencé a amarte yo no sabía lo que hacía, pero no podía evitar algo que podríamos configurar bajo el nombre “latido”
5. que el corazón es el músculo que más trabaja en el cuerpo humano, latiendo unas 115.000 veces al día, con un promedio de 80 veces por minuto
6. que, durante un tiempo de vida normal, el corazón humano latirá más de 3.000 millones de veces – bombeando una cantidad de sangre de cerca de un millón de barriles.
7. que al principio la eclosión de mis latidos era tal que podía oírlos al dormir y al despertar
8. que al principio creía en tus latidos como nunca había logrado creer en dios
9. que con el paso del tiempo empecé a confundir los latidos de mi corazón con los latidos de mi corazón
10. que las palabras no son las cosas
11. que un latido es el movimiento diferenciado en el ritmo de contracción y dilatación del corazón y las arterias.
12. que un latido tiene un correlato vibracional en los órganos y también sonoro
13. que toda vibración de un cuerpo dependiendo de la cercanía puede generar una resonancia
14. que durante mucho tiempo me dediqué a diseccionar la respuesta vibratoria que producía tu latido sobre mi cuerpo
15. que la disección cada vez me acercaba más al conocimiento de cómo funciona el corazón y más lejos de mis latidos
16. que en la medida en que más me
aferraba a la creencia, mi corazón hecho de músculo y fibra, hecho de
piel y carne, hecho de agua o savia, hecho de temblor y espasmo, hecho
de vértigo y fugacidad, hecho de ternura y suavidad, hecho de
terciopelo, hecho de mi papá peinándome el cabello, hecho de mi abuela
agregándole el sufijo iña a todos los diminutivos, incluyendo mi nombre,
hecho de mi propia sonrisa y el tono delicado con el que trataba las a
plantas, hecho de mis ganas de acariciar y de los brillos que veía en
los ojos ajenos; mi corazón se moría y yo me
quedaba repitiendo sílabas, tratando de hallar una clave
17. que nunca he dejado de preguntarme si un corazón se cansa de latir y un día decide colapsar
18. que nunca he podido explicarme cómo es que un corazón se cansa de latir y un día decide colapsar
19. que nunca he podido dejar de insistir en que mi corazón no se canse de latir evitando que un día llegue a colapsar
20. que tanto el latido como el colapso se producen de forma automática
21. que
Regina Riveros (1986). Tejido cardíaco. Universidad de Carabobo: Poesía. Publicado el 25 de noviembre de 2024.


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