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| Mario Eduardo Ángeles González (foto cortesía del autor) |
Mario Eduardo Ángeles González (Querétaro, 1978) o El Testaduro Malformado es un poeta, narrador, editor y promotor cultural mexicano. En su obra poética y narrativa, sin adornos, va directo al hueso de la vivencia, adentrándose a su callejón más oscuro. Sin evadir peligros, él deambula por lo que otros prefieren evitar. Así, entre los temas que aborda, tenemos: el mal humor, la precariedad, los vicios, las virutas que deja el amor romántico, lo erótico, el rencor, el salvajismo de nuestra especie, etc. Es decir, todo lo que nos guardamos en el bolsillo más secreto, ya sea por decoro o evasión de ser demasiado humano. Sin aspaviento, Ángeles González, como un cazador urbano, lanza sus bombas hacia la hipocresía social, el mercantilismo de las artes y la impostura de los señores académicos que, como pequeños dioses, deciden quiénes son dignos de entran al panteón de las Letras.
Con Ediciones La Testadura, «una literatura de paso», la editorial que funda en el 2012, publica obras de todo tipo: desde los autores más renombrados hasta los que se acercan, desdeñados por el mundo sectario literario, pidiendo un lugar de acogida para sus creaciones.
Entonces, nos resultaba tentador molestar a El Testaduro para hacerle unas cuantas preguntas sobre su obra, su visión tan personal de la poesía, sus proyectos, influencias y, desde luego, la vida.
PREGUNTAS:
1) Poeta, narrador, promotor cultural y,
ante todo, una confirmación andariega de un «Yo» que se afirma ante la catedral
de la vida. ¿Cómo empezó tu vocación literaria?
M. E. A. G.: Escribiendo versos para enamorar amigas. Yo soy muy introvertido, contrario
a lo que parezca, y al llegar a la adolescencia comencé a sentir la necesidad
de expresarme mediante poemas.
2) Poesía: ¿Mandato o elección?
M. E. A. G.: La poesía no se elige igual que como se elige una profesión: se nace poeta y
se es poeta. Para mí, un poeta es alguien que —gracias a la sensibilidad que
tiene y a su peculiar interpretación de las cosas y del mundo en sí— posee la
capacidad de detonar una serie de sentimientos y sensaciones en las personas.
Estos sentimientos y sensaciones no tienen por qué ser iguales en todos
nosotros; dependerá mucho de las experiencias de vida con las que lleguemos a
la obra poética. Y, precisamente, uno de los poemas que retomas más adelante me
define a la perfección: «Soy escritor / mi profesión es la imaginería / mi
oficio es la embriaguez / y mi atropello el mal decir».
Tampoco la poesía se reduce a escribir versos sobre algún tema. Hay poesía
en una pieza musical, en una pintura, en una performance, etcétera. En la misma
naturaleza uno encuentra poesía. También existen las "acciones poéticas".
3) Entre tus obras publicadas, la plaquette «Primero me siento, luego escribo»
(su primera edición fue en el 2012 y la segunda en el 2021) es una especie de
manifiesto descarnado en torno al oficio de escribir: a su soledad, al insomnio
que produce de forma involuntaria o no, a la necesidad de escape, etc. «Soy
escritor / mi profesión es la imaginería / mi oficio es la embriaguez / y mi
atropello el mal decir». ¿Hay un momento ideal para escribir? ¿El «Ser» pesa a
la hora de sentarse a escribir un poema?
M. E. A. G.: Claro que pesa el Ser a la hora de sentarse a escribir; el Ser es el
principal filtro de la poesía. No se puede hacer poesía sin antes pasarla por
ese filtro.
4) ¿Qué jode a la poesía? Y, de hacerlo, ¿qué jode a un poeta?
M. E. A. G.: La motivación: escribir por un beneficio económico, por estatus social, por
ganar un concurso, porque el editor apremia con el siguiente poemario,
etcétera. Esta respuesta aplica para ambas preguntas.
5) ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste
a lo deseado?
M. E. A. G.: Ambas. De hecho, a veces la hoja en blanco me resulta tan intimidante y me
pongo tan nervioso ante ella que el poema tarda un poco en fluir; pero cuando
fluye, resbala, sale solo y sin permiso. Aunque también hay días, o momentos,
en que el poema surge sin avisar y siempre hay que estar preparado con algo en
qué atraparlo. Espero no haber cantinfleado un poco. Lo que quiero decir es que
uno no decide sobre su poema; este, desde que nace, ya tiene una identidad, una
personalidad y una autonomía propias. Cualquier cosa que lo forcemos a decir
hará que se lea tan falsamente como al lector le convenga.
6) ¿Existe la «buena» y «mala» literatura? Si es afirmativa,
¿qué es para ti tanto una como la otra?
M. E. A. G.: Aquí prefiero tomar distancia, porque es algo que como editor me obliga a
tomar una postura, pero mi condición de poeta se contrapone.
Te voy a responder con una anécdota: un día teníamos un congreso de letras
en la Ciudad de México y quisimos aprovechar como movimiento literario (La
Charola Literaria, hecha con sacrificios humanos, se llamaba) para ir a hacer
una "pulquería okupa". Así que fuimos a "La Risa", y
mientras estábamos en medio de la acción, un joven se me acercó y me dijo que
lo que se acababa de leer estaba muy chingón, cuando, en lo personal, yo siempre
lo consideré un poema muy malo.
Ahora que, si la pregunta va en un sentido más amplio, yo creo que son solo
juicios de valor con los que los intelectuales gustan de calificar para
dejarnos ver a todos que "sí saben".
7) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál
consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en su obra?
M. E. A. G.: El impacto es total pero sin romanticismo. Como autor independiente y en mi
condición médica actual, los medios digitales son el canal para que mis libros
sigan circulando gratis allá afuera mientras yo sigo encerrado. Las redes
sociales no me interesan para buscar aplausos, sino como un carrito de
supermercado virtual: me sirven para poner mis textos en manos de la gente y
seguir saboteando la solemnidad del medio desde mi pantalla.
8) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano
plazo?
M. E. A. G.: Como ya el furor de Ediciones La Testadura, una literatura de paso, se está
apagando, y habiendo logrado el principal cometido de revitalizar la literatura,
ya le quité un poco el dedo del renglón; además, está mi situación médica.
Por el momento vivo aislado del ambiente artístico e intelectual, y ahora me
dedico a observar al mundo en su diario actuar, un mundo donde el arte no es
prioridad, y de ahí vemos qué resulta. Ya, por lo pronto, se generaron algunos
poemas y relatos.
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9) Ediciones La Testadura, «una literatura de paso», publica y
comparte obras de autores reconocidos y noveles de libre acceso. ¿Es la
literatura una pulsión incurable?
M. E. A. G.: No tanto así. Eso ya es una situación personal de los autores publicados y/o
compartidos; nosotros, como editorial "independiente", solo hacemos
lo que podemos y se nos permite hacer.
10) ¿Posee algunos referentes literarios/influencias que te
acompañan en tu proceso de escritura?
M. E. A. G.: Jack Kerouac, Kenzaburo Oé, Armando Ramírez, Nicanor Parra, Leopoldo María
Panero, Antón Chéjov, Pedro Juan Gutiérrez, Horacio Quiroga, Jaime Bayly, José
Lezama Lima, etcétera.
11) ¿Cómo sobrevive un «Testaduro» en un mundo que parece ablandarse
al poder (político, económico, mediático, etc...)?
M. E. A. G.: Produciendo obra que manifieste ese ablandamiento.
12) ¿La IA es una amenaza para la literatura?
M. E. A. G.: La IA no es capaz de simular "inspiración" porque le falta la
capacidad de sentir. Pero en lo que a técnica y forma se refiere es efectiva:
es una apuesta nueva y podemos intuir que siempre está más preparada que uno.
Cabe aclarar que la IA puede generar literatura, pero siempre le hará falta ese
algo que caracteriza a los grandes; sin embargo, también vivimos en un mundo
cada vez más insensible en el que, tal vez, ese algo que le falta a lo que
pueda generar la IA ya no sea tan necesario.
13) ¿Qué representa ser un escritor en la sociedad queretana y,
si es posible extender, mexicana de hoy?
M. E. A. G.: El ser escritor hoy en día es una actividad muy prostituida. Se vende al
mejor postor.
14) En tu libro Yo, este era una vez (2021), leemos:
...nunca quisiera dejar de hacer
de esa joven poesía:
Audaz, tenaz, osada y muy,
pero muy, directa.
¿Qué es la poesía para ti?
M. E. A. G.: Lo es todo: un grito de guerra, de descontento, un momento de lucidez,
etcétera; pero lo más importante: es mi lugar seguro en el universo.
15) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?
M. E. A. G.: Si esta pregunta va en el sentido económico, yo jamás basaría mi sustento
financiero solo en lo que escribo. Así que mejor resuelvo mi mantenimiento en
esta vida y a la par escribo; en este sentido, escribir sería una consecuencia
de haber vivido.
Si va en el sentido metafórico, tampoco es tan así: soy poeta por accidente o
capricho del destino, pero antes soy un ser humano que coexiste en este mundo y
que hace lo que le toca para vivir.
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