«Adiós, Adiós», Quim Ramos (Extracto)

by - mayo 17, 2026

 

Karl Wiener, Männliches Porträt (around 1932)


Llegamos a la navidad con el hedor del alcohol adherido a las ropas. Es lo usual. Le pregunto a Romeo si aún queda algo en la botella de Buchanans. Empiezo a sentir los primeros síntomas de la resaca bajo el abrasador sol de la tarde y necesito con urgencia emborracharme de nuevo. Romeo, que es un gilipollas, dice que sí e inmediatamente procede a beberse de un solo trago lo poco que queda. Luego me pasa la botella vacía. Yo la alzo y la miro al trasluz con la vana esperanza de conseguir un fondito, algo de vida allí adentro, la promesa de nuevas alucinaciones que alejen las nauseas y el dolor de cabeza. Hago entonces, lo único que puede hacerse en un caso como este: me doy la vuelta, miro a Romeo con mi mejor sonrisa, la angelical, y le parto la botella en la cabeza. Se derrumba como un muñeco de trapo. Me perdonan lo manoseado del símil, pero con este dolor de cabeza, con el torbellino gástrico que amenaza con desbordarse, mi imaginación, que en situaciones normales ya es bastante limitada, hace corto circuito.


No suframos por Romeo. No es la primera vez que lo mato. El a mi me ha matado ya docenas de veces y nunca me he quejado. Qué pasa si lo mato yo a él de vez en cuando. Nada, ¿verdad? Además, Romeo es mi hermano. También es mi padre y, en ocasiones, hasta mi madre. Así que cuando lo mato, mato tres pájaros con un solo tiro y todo queda en familia...




Quim Ramos (1965). Adiós, adiós. Marcapágina. Publicado el 17 de febrero de 2026.

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