TRES POEMAS DE DENISE GRIFFITH
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| James Ensor, "Flowers and Vegetables" (1896) |
Eufemismos
I
la poeta Idea Vilariño
cuenta en su diario de juventud
que alguna vez
rescató a un pájaro de que
muriera quemado
y finalmente
el pájaro volvió al fuego
no importa cuántas veces nos rescaten
siempre volvemos al fuego
lumínico error resulta lo
decadente
de caminar para atrás
o cambiar de camino
la arrogancia de la quietud
facilita un tropezón
que sí es caída
¡quiero llamar!, se queja un niño
en pleno siglo veintiuno
y golpea el teléfono público
desconectado
ella también quiere llamar
piensa al verlo
quiere llamar al karma
para expresarle sus emociones
negativas
y es complicado
II
funciona como epígrafe
tu mirada
su enajenación
funciona como epitafio
tu amor es como el mar de noche
la seduce y absorbe
como el viejo robusto que le
arroja comida a un perro callejero
pero hacia las vías del tren
hay trenes que ella no ve venir
un bozal para cuando la muerte le
muerde la mano
pide nada más
soltás la pelota
y ves hacia dónde se dispara
la libertad va tomando forma
con sigilo
un moretón entre tanto dolor
no se razona
es apenas un aderezo vistoso
tu juguete favorito
es
aquel que está
roto
¿de qué manera te quedás dormido?
¿de qué manera te sentís seguro?
del ritmo se desprende
la mecánica del olvido
III
es tan fácil como odiar esa
escena
que los unirá eternamente
a lo que tuvieron
le cuesta divorciarse de los
eufemismos
amor no correspondido
es el perro que
espera al dueño
en la estación durante años
como ella te está esperando a vos
traducime eso,
olvidé cómo se dice en español
animalito de mi corazón,
en qué estás pensando
cuando gruñís
en qué estás pensando
cuando mordés
en qué estás pensando
ahora
¿fuegos artificiales?
Juventud
desvencijada
anotó su nombre y número
en un billete de cien pesos
y lo invirtió en mi regalo
me dijo que el billete volvería a
mí
en el momento indicado
hasta entonces hasta luego
y el papel regresó diez años
después
para encontrarse con nada nuevo
en el horizonte
solo una parte de mi juventud
desvencijada
hastiada, rara, putrefacta
con un reloj de los noventa en un
cajón
que antes daba la hora pero ya no
y solo sirve para guardar chicles
para calmar los nervios
algún día alguien nos bajará el sol y no la luna y nos quemaremos
Anhedonia
el agua hierve a grados de manía
no sé a cuántos
las lágrimas viajan a la
velocidad de la luz
cuando nadie me mira
pero yo siempre llego tarde
fui maestra en un colegio
el día era más o menos así:
que los chicos tienen hambre
que los chicos tienen sed
y yo qué
y yo qué
se rompían la cabeza
pensando en diferentes maneras
que pudieran decir
lo que en realidad hay que callar
el diccionario para aplastar
flores,
les dije
o para buscar palabras
de libros de poesía
todo libro de poesía debe
contener
una palabra para buscar
así que acá va la mía:
anhedonia
Denise Griffith (1993). Voces graves. Siete poemas de Denise Griffith. México: El Guardatextos. Publicado el 4 de noviembre de 2019.


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