CAPSULARIO #8

by - marzo 07, 2026

 

Capsulario, Escritos, Blog, Francisco Camps Sinza
Hendrik Willem Van Loon, The mysterious horizon (1920)

 

La indigesta de contenido irónico ha desvirtuado la noción de crítica, arte y, por supuesto, la forma de relacionarnos en las redes sociales digitales (y fuera de las mismas). Son muchos los elementos que, a mi comprensión, la aglutinan: aceleración de las comunicaciones, democratización de espacios cibernéticos, laxitud y, como no, el manejo contra toda ética de las corporaciones dueñas de las plataformas para hacerlas un laboratorio antropológico privilegiado. Con ese cultivo endémico que impacta fuera de sus fronteras algorítmicas, se quitan  y ponen mandatarios (cada vez más demagógicos y bufonescos) que cumplen con todos los requisitos de ese sujeto actuante: pésima lectura de su entorno, aislamiento, polarización, carencias, desidia, desinformación, enarbolar ideas como un eslogan permanente, fanatismo, etc, son algunos de sus elementos constitutivos. De este modo, el pacto social con las costuras de las formas para entendernos y manejarnos, los rituales, lo reconocible en nuestra humanidad común se erosionan por la permanente e insaciable conquista de lo nuevo; lo viral. Quisiera rebajar ese tono apocalíptico (porque es sintomático a lo noticioso y yo culpo a la cultura informativa de CNN por ello), pero bajarse del mundo, como nos legó la sabia Mafalda, no había sido tan seductor.


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¿A dónde se dirige todo ese empacho informativo? ¿Por cuál tracto circula? De acumularse, ¿cuál sería el laxante recomendable para su evacuación?


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Un gobierno eficiente, en el diccionario nacional, es hacer de tus amigos y grupos cercanos millonarios. Saquear a la población y mentir sobre la realidad es parte del ejercicio del animal político venezolano contemporáneo. ¿Dónde queda «La política como el bien supremo del hombre» aristotélico? Creo que llevaron una sola idea de Ética para Nicómaco a la isla de su práctica: la del bien como «... una cosa por completo personal.» Es decir, el bien para sus bolsillos.


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Una paradoja a tomar en cuenta: la elección partidista por la consecución de una mayor igualdad en la sociedad te conduce a la fragmentación, no a la unidad. 


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Mencionamos que la voracidad del consumo de información, en ese escroleo sin fin, nos lleva a la pérdida de las formas conocidas de comunicación. Ahora, dicho esto, sigo con un punto esbozado en una cápsula anterior sobre lo pornográfico. El mismo, siguiendo lo escrito por Jean Baudrillard en De la seducción, lleva al límite la obscenidad; la radicaliza a ese polo donde se pierde el magma instintivo de indagar sobre el misterio corporal. Instaura, fálico y cóncavo, sin ironía ni juego, la realidad de los sexos. Si continuamos con la idea de seducir como desviar, y que la seducción es «la desviación de la verdad del sexo» (Ibíd), lo pornográfico se convierte en un vínculo de la híper aceleración de la sexualidad como objeto de consumo según el andamiaje de un orden económico que, en nuestra época, va perdiendo esa conexión con lo real para embalarse en lo digital. De este modo se conduce, coordinado con la velocidad de los medios, siguiendo sus lógicas algorítmicas en su eticidad desbordada por lo que funciona, pasando del goce a su agotamiento y destrucción. Si la sexualidad, en ese  orden de ideas expuestas en el mentado libro de Baudrillard, puede ser comprendido como un simulacro, el hiperrealismo de la IA le añade otras cuotas interesantes y espeluznantes a partes iguales a este tema. 


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Siguiendo con lo antes mencionado, desde otra perspectiva, nos vendría bien exponer brevemente el trabajo de Jeyni González y Manuela Blanco, antropólogas venezolanas. En «Penetrando en la forma desencantada del cuerpo. Aproximación a la pornografía desde la antropología», artículo que pertenece al compendio Historias y culturas de la diversidad sexual (compilado por Rodrigo Navarrete), nos plantean lo pornográfico no solo en sus elementos visuales y descriptivos, sino en la intencionalidad de sus formas y como son presentadas. Es decir, ese tipo de material es contextualizado por su exposición y percibida por la mirada del que observa desde el prisma cultural, donde para algunos puede representar lo grotesco y/o sensual por esos elementos identitarios e intersubjetivos. Es importante aclarar que dicho texto de González y Blanco son previos al impacto de las redes sociales digitales y la penetración de lo pornográfico en la cotidianidad a través de internet. De igual forma, las autoras distinguen entre lo erótico y lo pornográfico, donde el primero articula un contexto simbólico, mientras que el segundo son «... imágenes despojadas de contexto narrativo, alejadas de cualquier articulación simbólica y producidas con el fin de generar estimulación sensorial, la excitación del observador.» (p. 230)


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Parafraseando a Maurice Godelier (Cuerpo, parentesco y poder. Perspectivas antropológicas y críticas, Ediciones Abya-Yala, 2000), es importante acotar que la representación del cuerpo y la sexualidad imprimen testimonios fidedignos del orden y reproducción social. Esas estructuras universalizan la división entre lo masculino y lo femenino: «Porque es precisamente el sexo el que confiere identidad a un cuerpo y establece su semejante o su diferencia con los demás.» (Ibíd., p. 147).

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