ENTREVISTA A SARAH ESPINOZA

by - abril 05, 2026

 

Sarah Espinoza (Foto cedida por la autora)

 

Sarah Espinoza (Cabimas, 1988) es una poeta, comunicadora, escritora y promotora de la lectura venezolana. Ha publicado «Balada de los puentes pulsados» (editorial Novilunio, 2018) y «Puentes que tejen mi sangre» (Fundarte, 2022). En su libro más reciente, «Puentes que tejen mi sangre», nos adentramos a un canto celebratorio y doloroso a la herencia, a la mujer en sus diversos estadios (y manifestaciones creadoras) y, por sobre todas las cosas, a la maternidad. 

Para conocer más sobre su poesía y persona, nos planteamos realizarse una entrevista breve vía correo electrónico para que nos aproxime a su idea de poesía, vocación, producción literaria y, por supuesto, la vida y la palabra.

 

Preguntas:

1) Poeta, madre, ingeniera en petróleo, escritora, comunicadora, promotora de la lectura, correctora, militante, entre otras labores. Tu trabajo está concatenado con la política, la escritura y la cultura en general. ¿Cómo fue ese despertar poético y tu vocación literaria?

 

S.E.: Inició en 2012 cuando llegaron a Cabimas los animadores socioculturales de Cuba, entre esos, un profesor de Literatura que comenzó a dar talleres de creación poética. En ese momento comenzó toda una movida en mi ciudad natal y yo, que estaba más joven, me interesé mucho por escribir. Asistí a tertulias y formé parte del Taller Literario Rafael Machado. Allí leíamos a autores y autoras maravillosos como María Calcaño que fue la escritora que despertó en mí el placer por escribir poesía erótica, además de la poesía de Noris Pacheco, poeta de Cabimas que también me inspiró.

 

Pero, especialmente, mi gusto por la lectura empezó siendo una niña porque mi mamá nos leía mucho y a la par, veía a mi papá leyendo casi siempre.

 

 

2) Poesía: ¿Mandato o elección?

 

S.E.: Una elección, definitivamente. Aunque inicié con narrativa donde hay mucha poesía. En realidad, la poesía está en todo lo que nos sensibiliza: el arte, la militancia, el amor, estar para el otro y la otra...

 

 

3) ¿Consideras que hay límites al escribir poesía?

 

S.E.: La poesía está presente en todo lo que busca sensibilizarnos. Cómo decía antes desde las artes incluso hasta una crítica, una denuncia, pueden ser poesía. El hecho de respirar es poético, porque vivimos y es la vida un síntoma de la poesía.

 

Cuando escribimos no debemos prohibirnos sentir amor, nostalgia, melancolía, pero también rabia, ira o placer y deseo sexual. Es decir, vivir, respirar.

 

 

4) Respecto al proceso creativo al escribir poesía, ¿primero nace el tema o son un cúmulo de exploraciones sensitivas/simbólicas hasta crear un cuerpo poético?

 

S.E.: Sí, creo que es una explosión de ideas lo que una empieza a plasmar en la página. Primero brotan las palabras y se van esparciendo como un charco que forma un pozo de agua. Después, viene el descanso. Las aguas se quedan allí tranquilas, mansas y olvidadas esperando que regrese a bañarme en ellas.

 

Y bueno, ya cuando una regresa, llega a tallerear, como me decía este profesor cubano del que aprendí bastante. A veces el poema se puede salvar.

 

 

5) ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste a lo deseado?

 

S.E.: Así como la canción necesaria del cantor del pueblo, Alí Primera, era justa para las luchas sociales del momento y siguen siéndolo en la actualidad. La palabra es justa para quien la necesite. 

 

En mi caso sí la trabajo, y creo que es el caso de casi todos y todas las poetas. El tallereo, por un tema de estética, pero nunca que sea una cuestión de rigidez que le borre la esencia a esa palabra necesaria.

 

 

6) ¿Cómo fue el proceso de escritura de «Balada de los puentes pulsados» (editorial Novilunio, 2018) y «Puentes que tejen mi sangre» (Fundarte, 2022)?

 

S.E.: Diría que el primer poemario fue un proceso de aprendizaje; un experimento de escritura. Casi todos los poemas surgieron de talleres de creación poética. 

 

Puentes que tejen mi sangre, surgió de procesos que se relacionan con experiencias propias o no. También de crecimiento, de retrospección, de militancia por los derechos de las mujeres, de denuncia y además, de manifestación, expresión, de reconocimiento.

 

Disponible en https://fundarte.gob.ve/web/book/puentes-que-tejen-mi-sangre/

 

7) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en su obra?

 

S.E.: Creo que el impacto más directo es que me distancian de la escritura. Las redes sociales me absorben, me limitan. Creo que ese descontrol en el que nos sumergimos por el placer del algoritmo, es un veneno no solo para el oficio de la escritura sino para todos y todas, en general. 

 

La cuestión está en hacer uso de ellas de forma responsable. Hay quienes han innovado en la forma de hacer literatura, gracias a las redes sociales.

 

 

8) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano plazo?

 

S.E.: Hasta ahora, tengo varios versos sueltos. No los he reunido para confirmar un proyecto. En estos momentos, me convoca la crónica periodística que se convirtió en mi oficio. Allí meto poesía.

 

 

9) En Senil «Puentes que tejen mi sangre», podemos leer: 

 

Laguna

la casa de tu nombre

perdió su identidad

 

 

¿Qué es la poesía para ti?

 

S.E.: La poesía es energía, se transforma según quien la escribe y quien la lee.

 

 

10) ¿Posee algunos referentes literarios/influencias que te acompañan en tu proceso creativo?

 

S.E.: Varias mujeres empezando por María Calcaño, Lydda Franco Farías, Ingrid Chicote, Rosa Elena Pérez Mendoza, Ana Enriqueta Terán, Noris Pacheco, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Del mira Agustini.

 

Por el lado de los varones: Juan Calzadilla, Floriano Martins, Gustavo Pereira, Roberto Juarroz.

 

 

11) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?

 

S.E.: En estos momentos, escribo para escribir. El periodismo y en mi caso, la crónica, se han convertido en mi sustento desde el punto de vista económico pero también espiritual.

 

Escribo casi todos los días: crónicas y algunas de ellas llevan inmersas la poesía.

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