ENTREVISTA A VALENTHINA FUENTES

by - abril 26, 2026

 

Valenthina Fuentes (Foto cedida por la autora)

 

Valenthina Fuentes (Caracas, 1985) es una poeta, investigadora y artista visual venezolana. Licenciada en Artes y Letras (Universidad Central de Venezuela), Maestría en Literatura Latinoamericana (Universidad Simón Bolívar), ha publicado Sumergida (Premio Nacional de Poesía Fernando Paz Castillo, 2012) y Kerosén (Premio Bienal Internacional de Literatura Eugenio Montejo, 2017).

Nos propusimos realizar una entrevista por correo electrónico para que la poeta nos cuente sobre su idea del arte, la producción poética, así como sus proyectos creativos.


Preguntas:

 

1) Poeta, literata, artista, tallerista, investigadora... ¿La metodología es parte medular de tu creatividad?

V.F.: Nunca lo he pensado de ese modo, pero podría ser. Me gusta pensar y descubrir procesos creativos. Quienes creamos dependemos de las maneras de crear (de los métodos), así que buscamos, de manera más o menos consciente, esos métodos para que un texto o una obra se logre. En mi escritura poética, ese interés no supone un sistema fijo o programático. Mientras que la escritura teórica o crítica la veo como una actividad diferenciada y creativa desde otro lugar. Y, aunque he podido identificar patrones en cómo experimento la creación, tanto como puedo reflexionar sobre las condiciones que han facilitado mi trabajo creativo, es algo que he pensado posteriormente. La investigación y cierta laboriosidad creo son aspectos medulares, pero la investigación entendida como una actividad muy amplia, con cierto rigor. Pienso que cada proceso, cada obra, tiene exigencias distintas. Y en el caso de mi obra poética la voy sintiendo más o menos completa en la medida en que recorro un camino más bien intuitivo de escritura, que en el tiempo voy definiendo mejor, mientras corrijo, mientras busco leer textos de otros, o bien busco lecturas de otros sobre los textos propios, si es posible. En todo caso, no ha supuesto para mí un formato previo, más bien, he tanteado intuiciones sobre cómo seguir y quizás eso también pueda declararse como método.   

 

 

2) Se ha escrito que sus poemas indagan sobre lo órfico, el misterio, los vericuetos de la Otredad; la tradición literaria de escritoras venezolanas y su legado en la herencia cultural; la pérdida materializada en lo corpóreo tanto en lo humano y lo urbano, lo inasible y la capacidad del lenguaje para articular el desarraigo; la dialéctica entre luz/oscuridad, así como también sobre la alienación en componentes estructurales del espacio social... ¿lo poético ha sido el lenguaje propicio para inscribir discursos ausentes en un cuerpo más extendido?

V.F.: Creo que la poesía es el lugar donde el lenguaje puede liberarse, jugar, reinventarse desde una necesidad, desde una búsqueda interior, quizás de una verdad. Y ha sido desde esa premisa, dicha de una manera bastante reducida, que he podido vincularme, con aciertos y fracasos, con la escritura poética.

 

 

3) Quisiera conocer el contexto para la escritura de «Sumergida» (Celarg, 2012). ¿Consideras que, al escribirla, le quitaste el mutismo a la máscara o aún permanece en la sombra de lo que reverbera?

V.F.: Sumergida fue la reunión de mis primeros poemas. Empecé a escribir poesía algo tarde, mientras estudiaba en la universidad. Las lecturas de ese momento me conmovieron, me hicieron pensar y habitar de otra manera el lenguaje, así comencé a escribir algunos textos. No sabía que reuniría algunos de esos poemas bajo ese nombre, ni cuáles. Comencé a juntar los que me parecían afines, y mientras los ordenaba comprendí que podían desplegar imágenes comunes. Estaba en un contexto de mucha lectura, muy diversa, y creo que reflejan esa interioridad. Pero siempre quedará mucho por decir y mucho que todavía no encuentre una forma terminada en la escritura. Decir, escribir, es algo que siempre estará entre lo expresado y lo no expresado, emergente del silencio o del ruido. Por otra parte, la constitución de lo personal, de la persona, suele pasar por el reconocimiento de sus máscaras.

 

 

Disponible en https://eldienteroto.org/wp49/kerosen/

 

 

4) Mientras que en «Sumergida» te adentras a la geografía emocional y física de lo que permanecía vedado, «Kerosén» (Fundación La Poeteca, 2018) parece la radiografía de una ciudad en llamas. ¿Crees que tu segunda obra fue producto de una metamorfosis temática de la primera o una amplitud convulsa de sus límites?

V.F.: Resultó de la misma forma que Sumergida, de la reunión de poemas afines en una escritura de algunos años, quizás con más experiencia para identificar cómo los textos podían ordenarse. Luego tuve la idea de que eran poemas con un tono apocalíptico, muy arraigados en lo urbano, que implica una devastación, una violencia organizada de distintos modos, de la polis, de lo político, así que ese espíritu fue guiando la selección del conjunto. Hay otros temas, sí. Una relación con ese entorno desde su interiorización.

 

 

5) La sed, el deseo, la fractura entre la realidad y el sueño, la oscuridad reptante, lo abismático... ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste a lo deseado?

V.F.: Creo que el poema como organismo desea palabras verdaderas. O quizás sea yo, cuando escribo, quien desee algo de verdad en el juego de las palabras, así que primero habría que definir lo que es justo, tanto como el deseo en el lugar del lenguaje, que no es poco por definir.

 

 

6) El epígrafe es un elemento recurrente en tu producción poética. ¿La lectura como búsqueda subrepticia de lo interior o ventana ocasional a la obra?

V.F.: Creo que es una manera de honrar la lectura y mis lecturas, de hablar de la tradición de donde vienen mis propias palabras, de las resonancias de la escritura. También es una imagen de cómo se hace la literatura, de palabras de otros que se entrelazan a las “nuestras”, de ecos y apropiaciones. Es una idea manida, pero muy certera, en la literatura. Es volver a hacer ese tejido, reunirme en una conversación ya empezada, y una forma de invitar a leer más, a descubrir otras escrituras.

 

 

7) Respecto al proceso creativo de escribir poesía, ¿oficio de artista en su taller o inspiración de una resistencia liberadora?

V.F.: Pienso que se puede presentar de distintas maneras, que hay diferentes momentos en el proceso de escribir. Unos momentos más vinculados al oficio y la laboriosidad, y otros más relacionados con la inspiración, con el impulso de unas palabras que parecen dictadas. Creo que ambas instancias son muy necesarias para escribir, para crear y para que eso se llegue a fijarse, a mostrarse, a ser publicado.

 

 

8) La palabra: ¿cuerpo libre o súbdito de nuestra propia corporeidad?

V.F.: Quizás es parte de lo que nos preguntamos quienes escribimos, de las preguntas que transitamos al escribir, entre tantas que nos hacemos, que proliferan más de lo que logran responderse.

 

 

9) «El vaso da una forma al vacío, y la música, al silencio» escribe Georges Braque en El día y la noche. ¿Qué espacio consideras ocupa la poesía?

V.F.: No lo sé, puede ser que abra espacio al lenguaje para renovarse, más allá de lo comunicativo, o que haga comunicable algo que en principio no se suponía emerger. Quizás sea donde se expresa el ser del lenguaje o donde podamos experimentarnos como lenguaje. No creo que pueda saberlo.

 

 

10) En Poesía («Escrito con sombra», abril 26, 2021) leemos:

Escritura
telar de pesadumbre
mustia memoria entrelazando
manos heridas con sed de vastedad
no dejan de tejer
en un tropel de voces que se enredan
ciñen los dedos
enramándose

reviste el cuerpo
una piel pétrea
una espera
la ha dejado crecer sobre la página

 

La escritura: ¿mandato o elección?

V.F.: Podría ser un mandato elegido o una elección mandada. Puede derivar de muchas condiciones y tener propósitos variados, así que puede convertirse por igual en muchas imágenes. Y justo en ese conjunto de textos de “Escrito con sombra” exploro algunas imágenes de la escritura.

 

11) Además de tu labor académica e investigadora, ¿tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano plazo?

V.F.: Siempre tengo proyectos en mente, en marcha, de escritura poética, de creación, aunque a veces a medias, porque las circunstancias para que esos proyectos se muestren o florezcan puedan ser adversas. Hay libros sobre los que trabajo, lentamente. Y últimamente estoy dedicándome a un canal divulgativo sobre poesía en Youtube. Es un proyecto personal en el que soy todavía inexperta, así que iré mejorando y buscando mi forma comunicativa, pero me entusiasma porque me permite vincular muchos intereses: el formato audiovisual, la escritura, la expresión y lo educativo. 

Estoy empezando y no he hecho difusión, porque aún no lo siento definido, pero espero comenzar a invitar a mirarlo. Más que todo porque creo que es muy importante ahora intentar crear espacios y reivindicar el trabajo poético y creativo como trabajo humano, sensible y complejo. El canal se llama Tachaduras. Dejo por aquí el link por si alguien se siente llamado a visitarlo o a apoyar este tipo de proyectos: https://youtube.com/@tachaduras?si=sdHVyM3rJ_UDpCdy

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