ENTREVISTA A TADEO FUENTES
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| Tadeo Fuentes (Foto cortesía del autor) |
Tadeo Fuentes (Neuquén, Argentina, 2005) es un joven poeta argentino que ha publicado dos poemarios. El último, Conexión Náufraga (publicado por Ediciones con Doble Zeta en noviembre de 2025), fluye a partir de diversos estilos, temáticas y tonos donde el hacer poético sería:
...lo más cercano a
arremangarse y contener la respiración,
no querer llegar a la cima
pero sí al fondo.
Esas palabras las encontramos en el poema Hacerlo guarida (En Conexión náufraga), el cual hacemos nuestra puerta de entrada a la siguiente entrevista. Nos comunicamos con el poeta a través de correo electrónico para que nos aproxime a su idea de escritura, oficio, vocación literaria y, como no, sus influencias y definición personal (y siempre tentativa porque se ensancha con el vivir) de la poesía.
1) Poeta, tienes un programa radial artístico y filosófico, además de ser estudiante del Profesorado en Letras (Universidad Nacional del Comahue). Siendo tan joven, y con esa avidez por crear, comunicar y aprender/enseñar literatura, ¿cómo llegas a la escritura poética y a la vocación literaria?
TF.: Si tuviese que pensar en un origen, situaría el núcleo de la cuestión mucho antes de haber llegado, propiamente, a la escritura poética.
Desde la infancia me encontré con el gusto por la palabra: cuentos infantiles, historias, mitos grecolatinos o las conversaciones cotidianas con sus ironías, chistes, ritmos, tonos, etc. Lo cierto es que las resonancias, el impacto y el efecto que podía causar el lenguaje llamaba mi atención desde chico.
En quinto grado de la primaria tuve como tarea escribir un cuento breve y descubrí que también se podía crear con las palabras. A los diez años, aproximadamente, mi papá me mostró unos poemas de Mario Benedetti -especialmente recuerdo Táctica y estrategia- y, al poco tiempo, a los once, casi sin quererlo, encontré (o me encontró) un primer esbozo de un poema propio. Vale destacar que las palabras no solo me llegaron por la oralidad o la lectura, sino que en mi casa siempre hubo un ambiente musical muy nutrido. Era común despertarme y que mis viejos pusieran discos de Spinetta, Pink Floyd, Radiohead, Vox Dei y, de hecho, mi mamá me hizo fanático de The Cure hasta el punto de que los fuimos a ver a Buenos Aires en 2023. Todo eso, de algún modo, fue trazando un rumbo artístico para explorar. Además, en la adolescencia, con un amigo intentamos armar una banda de punk rock en la que yo tocaba el bajo. Hasta el día de hoy, de vez en cuando vuelvo a enchufar el bajo para desconectar un poco de lo cotidiano.
La escritura surgió cuando no supe qué hacer con la intensidad que llevaba dentro. Al principio fue un “último recurso” para canalizar las emociones cuando la vida me fue arrimando a las primeras experiencias que me interpelaban desde los afectos. Hoy en día, aparece con la naturalidad de ir a comprar al supermercado. Basta con mirar de un modo diferente, desautomatizar lo cotidiano y la poesía puede asomarse en cualquier momento.
2) Poesía: ¿Mandato o elección?
TF.: Puede parecer contradictoria mi respuesta, aviso de antemano, pero creo que hay un poco de ambos. Sospecho que existe un mandato interno (llámese impulso o fulgor creativo) aunque, a fin de cuentas, uno es quien termina eligiendo si escribirlo o no. Supongo muchos/as estarán en el mismo punto; tengo más poemas no escritos que los que logré escribir. A menudo ocurre que, al querer 'bajarlo a tierra', el poema ya se ha fundido en los pliegues de la memoria, esperando por volver, de esa u otra forma, a concretarse.
Por eso no podría tomar partido fácilmente: la poesía es mandato y elección a la vez, y quizá se trate de otra cosa que solo podamos olfatear cuando la escribimos.
3) Publicaste «Poemas a contraluz» (Kuruf, 2021), tu primer poemario, y «Temporales y equilibrios» (Kuruf, 2022). Considero que tus poemas, de suma lucidez, indagan en lo oculto del lenguaje; buscan adentrarse hasta ese muro infranqueable a través de las palabras; hacer constancia de lo que, aparentemente, no es de nadie y no nos pertenece.
Respecto al proceso creativo al escribir poesía, ¿primero nace el tema o son un cúmulo de exploraciones sensitivas/simbólicas hasta crear un cuerpo poético?
TF.: Podría decir que la poesía, de algún modo, “me asalta", me encuentra sin ser buscada. Lo primero que llega suele ser un verso suelto cargado con el tono y la potencia de lo que después será desplegado de forma más amplia. Es a partir de ese impulso que voy trazando los bocetos, conectando las palabras en sus propias redes de significado y significante.
Por lo menos, hasta este momento, no busco en absoluto una escritura "dirigida" en el sentido de levantarme y decir "hoy quiero hablar de esto". En ese trazo por supuesto que opera el inconsciente, los estados de ánimo, las sensaciones o impresiones de las cosas. Por lo general me encuentro con temporadas en que los poemas salen más o menos similares. De ese conjunto de poemas suelo tomar versos de cada uno, al estilo "collage”, hasta dar con un resultado más elaborado que represente mejor la sensación a la que apuntan.
Así que me quedo con la segunda opción, en la que la poesía es una masa amorfa que orbita dentro de uno y nos hace enfrentarnos con lo que llevamos internamente.
4) ¿La palabra justa o la necesidad de que la palabra se ajuste a lo deseado?
TF.: Dentro de las palabras que se van acoplando en diversos planos de significación a lo deseado, intento hallar aquellas más justas, las que mejor logren expresarlo.
5) ¿Cómo fue el proceso de escritura de «Conexión Náufraga» (Ediciones con Doble Zeta, noviembre de 2025)?
TF.: Tras la publicación de Temporales y Equilibrios (2022) seguí escribiendo. En esos tres años fui hilvanando lo que terminaría siendo Conexión Náufraga. Un año antes de su publicación me encontré con que tenía más de cien poemas y ahí comenzó el trabajo 'grueso' de seleccionar, recortar y pulir lo ya escrito, añadiendo los poemas nuevos que se presentaban.
Fue un proceso trabajado con detalle casi milimétrico. La primera parte, más referida a lo jovial, místico y aventurero, nutrida de experiencias en su mayoría compartidas, los poemas se organizan en pares temáticos: el viaje, la tecnología, el río, el amor, la amistad, la música, la metapoesía, el azar, etc. Por contraste, en la segunda parte, que se focaliza en los pliegues del interior con tonos más oscuros, construidos desde lo 'no dicho', opté por no seguir ningún orden ni par temático y decidí utilizar una estructura más caótica frente a la armonía de la primera parte. Este enfoque estético, junto a la marea de influencias y 'ecos' con otros/as poetas, constituye el proceso de estos tres años ajustando los versos náufragos hasta que 'conecten' en alguna parte. Todo en el libro -estructura, temáticas, ritmos, tonos- está en función de generar el leitmotiv que atraviesa el poemario: la antítesis, el oxímoron.
Respecto al título, al principio me atraía "Conexión Diáfana” por su musicalidad. Sin embargo, conforme se fue definiendo la segunda parte y llegué a la conclusión de que quería trabajar con los opuestos, apareció "Conexión Náufraga". Un contraste quizá más abstracto, pero que conserva algo de la idea original del título. Lo de Náufraga tiene que ver con que en ambas partes hay un campo semántico del agua, incluso pensé fugazmente en nombrarlo "Nadar de noche" (título del poema que enlaza ambas partes) pero lo descarté al saber que es el título de una novela de Juan Forn. Esa observación me la señaló el destacado poeta Ricardo Costa, quien acompañó la lectura del primer borrador de Conexión y cuyas sugerencias fueron claves para 'estabilizar' el barco y poder seguir navegando con los demás borradores hasta el naufragio final (la publicación).
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Conexión náufraga de Tadeo Fuentes (Foto cortesía del autor)
6) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en su obra?
TF.: Como mencioné, el tema multimedia es uno de los que atraviesa la primera parte de Conexión Náufraga con los poemas titulados “Sísifo del S. XXI" y "Pseudo estar".
Es innegable que, en algunos aspectos, la tecnología ha aportado soluciones rápidas ofreciendo opciones antes impensables. Pero en la mayoría de los casos, aparece como un modo de estar ausente, una atadura que condiciona nuestra presencia debilitando el vínculo con los demás. Si observamos un poco al costado, en los colectivos, terminales, salas de espera o bares, es muy común ver a personas consumiendo videos de quince segundos durante horas. Pero, sin entrar más en detalle, abocándome ahora al punto del escritor/a frente a “redes sociales y medios digitales” a muchas páginas, como en este caso, les estoy muy agradecido. Celebro las antologías digitales nacionales e internacionales, los espacios virtuales (y presenciales, claro está) que difunden artistas de diferentes lugares del mundo, que promueven la lectura, que brindan la posibilidad de descubrir nuevas voces, entre tantas otras cosas que sostienen los medios culturales.
7) ¿Tiene algún proyecto literario en mente a largo o mediano plazo?
TF.: Por ahora no tengo un proyecto concreto a corto plazo, aunque la idea de crear algo nuevo siempre está presente. Este año decidí pausar el programa radial debido al tiempo destinado a la universidad, pero en años anteriores me enfoqué en entrevistar a artistas y maquetar lo que hoy es Conexión Náufraga. En este 2026 estoy más volcado a explorar diversas lecturas, tanto de poesía como narrativa y teatro, es por eso que, en paralelo con la universidad, vengo participando de talleres literarios de temas variados como haiku, la literatura de entreguerras y posguerras, la ecopoesía o el sonido del poema, entre otros.
A largo plazo sí tengo en mente un nuevo poemario, con una impronta quizá más existencialista, más breve y con ánimo de seguir revisando el campo de la metapoesía. De todos modos, se irá revisando en el camino.
8) En Poema oculto, podemos leer:
Inspiración:
me acompañarás
hasta el momento en el que pueda decir algo.
¿Qué es la poesía para ti?
TF.: Las concepciones poéticas siempre van cambiando en el tiempo, al menos en mi caso, pero una de las cosas que defiendo es que la poesía puede estar en todos lados y a nadie (ni a una definición) le pertenece. Por eso, en diálogo con ese fragmento que citás, la poesía no es ni siquiera producto de la 'inspiración', es una manera de mirar y estar siendo en el mundo, de recepcionar aquello con lo que estamos en contacto, y que cuando queremos 'atraparlo' se escapa, deja aristas, espejos en todas las creaciones, porque, así como miramos al arte, el arte nos devuelve la mirada, y los sentidos -como escribe Baudelaire- se corresponden. El impacto que una imagen poética puede generarnos, y lo que nosotros percibimos de ella, es una representación, un punto de vista de los muchos posibles, por eso no puede haber una obra literaria que sea exactamente igual a otra.
Para ahondar un poco más en esto voy a mencionar, muy brevemente, algunas concepciones poéticas que, sin duda, influyeron la manera en la que entiendo la poesía.
En uno de sus ensayos, Virginia Woolf nos comenta que: “La «materia propia de la novela» no existe, todo es materia propia de la novela, todo sentimiento, todo pensamiento. Todas las cualidades de la mente y del espíritu contribuyen a la novela, ni una sola percepción es ajena a ella”. Esta cualidad que Woolf atribuye a la novela en su ensayo La narrativa moderna, podemos aplicarla sin problema a la poesía, ya que todo puede ser materia poética, toda impresión que tengamos, no solo lo bello, feliz o sublime.
A su vez, el poeta chileno Jorge Teillier nos cuenta que la poesía interesa como creación del mito, de un espacio y tiempo que trascienden lo cotidiano desde lo cotidiano. Y, ante todo, que de nada sirve escribir poemas si somos personajes antipoéticos, porque no importa ser buen o mal poeta, sino transformarse en poeta, luchar contra el universo que se deshace y no aceptar ningún valor que no sea poético.
Rainer María Rilke, quien creía que cada cosa tenía una voz secreta que solo la poesía podía traducir, ve en la escritura una forma de aprender a mirar, transformando la palabra en un espacio de revelación. Como podemos ver en uno de los principales poemas de Sonetos a Orfeo “¡Oh, aliento, tú, invisible poema! /Puro trueque jamás interrumpido /del propio ser y el espacio del mundo.” Posiblemente, habita otro poema ‘dormido’ al lado del que está escrito. Esta idea aparece representada en los versos citados en la pregunta. En “Poema oculto” apunto a que la poesía no se termina después de la inspiración (ni se llega únicamente con ella). La poesía está siempre, es cuestión de cómo vemos lo que vemos, a qué le prestamos atención, en qué aspectos focalizamos en nuestro día a día. Por eso “se escapa”, porque en realidad no hay manera de contenerla. Al lado del poema escrito, permanecen muchos otros ocultos, bajando “por los techos, los codos, las fábulas, las recetas…”
No puedo dejar de mencionar a las vanguardias, cuyas propuestas desafiaron todo límite poético y han notado la poesía en el azar, en los sueños, en el movimiento, en lo automático, entre otras, o Pessoa con la disolución de la voz unipersonal en sus famosos “heterónimos” que tanto han revolucionado el mundo artístico del S. XX
Como podemos ver en este breve recorrido, todos son trazos oblicuos, una pincelada cubista en la múltiple perspectiva de la poesía. ¿Cómo podríamos quedarnos con una sola definición? El poema que fue, el que no fue, y el que está siendo cohabitan en la misma vorágine.
9) ¿Posee algunos referentes literarios/influencias que te acompañan en tu proceso creativo?
TF.: Durante mi proceso en la escritura me han ido acompañando diversas influencias que han cambiado con el tiempo. En esta pregunta responderé por las de "Conexión Náufraga" y quienes están delineando para lo que viene.
En Conexión incluí trece citas de poetas del siglo XIX y XX, de variadas geografías y propuestas literarias, distribuidas en las noventa páginas del libro. En la primera parte aparecen citados versos de Arthur Rimbaud, Juana de Ibarbourou, Héctor Viel Temperley, Stéphane Mallarmé, William Blake y una parte de la canción “Noche Azul” de la banda argentina Los visitantes. En la segunda, junto al cambio de tono, están Delmira Agustini, Antonin Artaud(x2), Alejandra Pizarnik, Michael Strunge, Friedrich Hölderlin y Federico García Lorca.
Los/as poetas mencionados/as los llevaré conmigo a lo largo de la vocación, pero lo cierto es que, en lo próximo, apunto a una impronta más específica. A diferencia de Conexión, dividida en dos partes con estilos opuestos y temas relativamente amplios.
Como sugerí en la pregunta sobre los futuros proyectos literarios, trabajo en poemas más existenciales. Si bien siempre me impactó, en este último tiempo, gracias a la narrativa de Antonio Tabucchi, me reencontré fuertemente con Fernando Pessoa. Junto a Kafka, Camus, algunas cosas de Sartre, poemas de Juana Bignozzi, Roberto Juarroz y Jorge Teillier, van dejando huellas en lo que viene.
10) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?
TF.: Si bien, a fin de cuentas, uno vive para escribir en el sentido de que se alimenta de experiencias que, al impactar con nuestra subjetividad, serán el telón de creaciones futuras, no desestimo el "escribir para vivir" ya que es un momento que siempre emerge en el/la escritor/a. Publicado/a o incógnito/a (da lo mismo) siempre hay una vivencia límite, una vorágine significativa en un punto de la vida en la que la escritura se presenta como un espacio fundamental. Llámese artículo, cuento, poema, novela, aforismo, reseña; los escritos vuelven, y ese impulso del que hable antes tensiona la manera de enfrentarse y percibir el mundo.
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