UN POETA EN GIRA POR LAS PROVINCIAS DE SU PAÍS

Constant Permeke De Sjees (1926)
I
Los poetas,
cuando viajan,
son como hermanos
que el padre lleva
de excursión, y toman
por la carretera como
por un río que los conduce a algo
parecido a la felicidad.
II
Son como niños los poetas
cuando viajan y se asoman
por las ventanillas a respirar
el aire verde y gris de las afueras.
Más allá de las últimas pancartas
donde la ciudad se vuelve a medias campo,
suburbio de industria o basurero,
ellos encuentran el límite dichoso
donde comienza, por un tiempo,
el fin de la rutina,
que aborrecen tanto
como los demás
su oficio cotidiano. Adoran,
como ellos, el turismo.
III
Cuando viajan, los poetas
también olvidan, se deshacen
de pesadas cosas: de un amor
que se fue
y que viajó también esa mañana,
pero en otra dirección; escapan
de la imponencia de un compromiso
molesto, aquí o allá,
una imposibilidad, un reto,
todo, la vida; y recuerdan
el perro que tuvieron
y los tobos y las palas para arena que tuvieron y la vez
que sacaron los pies por la ventanilla
y una hermanita perdió un zapato
que la brisa arrastró hacia la cuneta.
IV
Los poetas cuando viajan
se devuelven en la vida:
así dicen que es la muerte; un viaje
en una máquina del tiempo
en la que el hombre retrocede
–pasa revista–
y ve de nuevo las vacas de su infancia
y las estaciones de servicio de las carreteras de su infancia,
y los puestos de comidas de las encrucijadas de su infancia,
donde conocieron el azar
en las luces de una maquinita de monedas.
Rafael Castillo Zapata (1958). Estación de tránsito (1992) en Poesía reunida 1984-2008. Caracas: Oscar Todtmann Editores, 2022.

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