El canto de las calaveras

by - julio 15, 2026

 

     Giovanni Battista Cima da Conegliano, Christ Crowned with Thorns (Circa 1510)

 

 

Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.

Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.

Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.

Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.

Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.

Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palindromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.

Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.

Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.

Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.

Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado 
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.

Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!

Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.

 

 

 

Héctor Hernández Montecinos (1979). Poemas de Héctor Hernández Montecinos. Ciudad de México: Punta en línea, UNAM. 

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