El canto de las calaveras
![]() |
| Giovanni Battista Cima da Conegliano, Christ Crowned with Thorns (Circa 1510) |
Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.
Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.
Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.
Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.
Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.
Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palindromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.
Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.
Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.
Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.
Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.
Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!
Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.
Héctor Hernández Montecinos (1979). Poemas de Héctor Hernández Montecinos. Ciudad de México: Punta en línea, UNAM.


0 comentarios