DOS POEMAS DE GUILLERMO ACUÑA GONZÁLEZ

by - mayo 29, 2026

 

Eglon van der Neer, Portrait of a woman with a wreath of flowers (1694)

 

ENSAYO SOBRE LA SORDERA
 
Todos los días se izan ceremonias.
sus actas de nacimiento
imprimen
Indelebles en la tinta
que cede
y se dibuja.
 
Se disipan personas,
sus pasos percuten
en la levedad
de un hermoso suelo lunar
en el que se levantan
siglos y tormentas.
 
Aún en este minuto
alzadas las astas
del color,
anidan y buscan
el detalle.
 
Aún se trazan,
andan a tientas
pero se tocan.
 
Sí que se tocan.
 
Todos los cielos
se cosen a sus sombras,
las sacan a caminar
les parece permitido
el dolor y el olivo .
 
Todo al mismo tiempo.
 
Por eso, los siglos
cruzan las ventiscas
sus tianguis en otra parte,
la dulzura de un silencio
almidonado
casi estancia
todo música.
 
La importancia
de cierta vibración
en el pecho.
 
 
 
Una sinfonía,
el silicio ardiendo
cerca del tímpano. 
 
Siempre un mar
que se expande,
se contrae.
 
Como ciertas voces
que a ciegas
postulan
para callarse. 
 

 

 

QUEDARSE CALLADO
 
Para que eso,
sombra,
o segundero,
haga su trabajo.
 
Decir con eso
que pasa:
tanta desgracia 
tanta humedad
solo sucede
evapora
está allí
para acometerse.
 
Partir de cero:
nuestra ropa
hace siglos
nos hace el cortejo:
imposible seguirnos el rastro:
nos viste el dolor y su secuencia. 
 
Entonces se prenden
pentagramas:
garabatean ciertos sonidos
como los del principio
de los tiempos:
la huella sideral
de Gardel
saludando el viejo tocadiscos.
 
Culpan la cercanía
de sus olores internos. 
están con ellos
y parpadean.
 
Eso son.
 
Como una película
de cine sin cortes
silente,
la luz baja.
 
La urgencia
de viajar
por ejemplo a  Cuba,
elevar anclas
con el alma llena
un día de mar embravecido.

 

 

 

Guillermo Acuña González (1969). Ensayo sobre la sordera poemas de Guillermo Acuña González. México: Revista Innombrable. Publicado el 13 de noviembre de 2025.  

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