
Sodoma, "The Penitent Magdalene" (s/f)
A FABULA PRESUMIDA
Eres bella, lo sabemos, y joven, es verdad,
y rica, ¿pues quién se atreve a negarlo?
Pero cuando te alabas, Fabula, demasiado,
ni eres rica ni bella ni joven.
A UN LADRÓN DE SU LIBRO
Te equivocas, ladrón avaro de mis libros,
si piensas que puedes hacerte poeta por lo que
cuesta una obra o un vulgar trozo de papiro:
un ¡bravo! no se gana con seis o diez monedas.
Busca poesías inéditas y toscas obras
que sólo conozca uno y que guarde selladas en un cajón
el mismo padre de una hoja virgen,
que no se ha estropeado por el desgaste de un duro mentón.
Un libro conocido no puede cambiar de dueño.
Pero si hay alguno todavía no pulido en su superficie
por la pómez ni está adornado con sus varillas y envoltura,
cómpralo: tengo unos así y nadie los conocerá.
Quien recita lo ajeno y busca fama,
debe no comprar el libro, sino el silencio.
A PAULA, ADÚLTERA
Era tu amante: al menos eso tú podías, Paula, negarlo;
hete aquí que ahora es tu marido: ¿acaso puedes, Paula, negarlo?
CARINO, CUNNILINGUS
Muy bien de salud está Carino y sin embargo está pálido.
Con mesura bebe Carino y sin embargo está pálido.
Bien hace la digestión Carino y sin embargo está pálido.
El sol toma Carino y sin embargo está pálido.
Se tiñe la piel Carino y sin embargo está pálido:
el coño lame Carino y sin embargo está pálido.
A ÁTALO, UN HOMBRE HIPERACTIVO
Siempre estás defendiendo causas y siempre, Átalo, haciendo
cosas: haya o no haya qué hacer, Átalo, siempre estás haciendo
algo. Si faltan cosas y causas, llevas, Átalo, mulas:
Átalo, para que no te falte qué hacer, date la muerte.
Marcial (40-104). Epigramas I. Madrid: Editorial Gredos, S.A., 2001.
