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| Oskar Schlemmer, Vierergruppe mit Grau (1930) |
TORMENTA SILENCIOSA
Por dentro soy un río en llamas,
tormenta dulce, piel sin calma,
mi alma grita en voz tan baja
que nadie escucha si se acerca.
Mis ojos dicen lo que niego,
mis manos tiemblan tras el juego,
pero mi cara es firme roca,
y el corazón, fiera que finge.
Amo con todo, sin aviso,
como un veneno en el hechizo,
pero me guardo cada herida
como un secreto bien dormido.
No es que no sienta,
es que el sentir me quema viva,
y por eso aprendí a fingir
que el frío es mi mejor abrigo.
DEMASIADO PARA ESTE MUNDO
Siento como si mi alma no tuviera piel.
Todo me toca,
todo me atraviesa,
todo me deja marcada.
No sé querer a la mitad.
No sé llorar en silencio.
No sé olvidarme de quien una vez me miró
como si pudiera salvarme.
Hay días en que amar duele más que arder,
y otros en que arder es lo único que me queda.
Mi corazón no entiende de pausas,
ni de advertencias,
ni de límites que protejan.
Yo no amo:
yo me entrego como una tormenta.
Lo que para otros es «demasiado»,
para mí es apenas respirar.
No sé sentir bonito.
Siento hondo.
Siento salvaje.
Siento como si no hubiera un mañana
y a veces,
como si no quisiera uno.
Soy de esas que escriben para no romperse.
Que aman como si todo fuera eterno,
aunque toda duela como si ya estuviera perdido.
No vine a encajar.
Vine a arder.
Y si eso espanta,
al menos sabrán que estuve viva.
De verdad.
De esas que no se olvidan.
Jessamy Barraza. La dualidad entre fuerza y vulnerabilidad. México: Vislumbre.

