CUATRO POEMAS SOBRE MARILYN MONROE
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| Alfred Eisenstaedt, A black-and-white contact sheet from Alfred Eisenstaedt’s 1953 photo shoot with Marilyn Monroe" (Life Pictures/Shutterstock, 1953) |
Marilyn Monroe (Norma Jeane Mortenson) fue una reconocida modelo y actriz estadounidense, nacida el 1 de junio de 1926 y cuya muerte, el 4 de agosto de 1962 a los 36 años, sigue rodeada de misterio. A lo que nos atañe, su figura mítica ha inspirado decenas de poemas (conocidos) tanto en lengua inglesa como española. Ángel Miquel, en su texto Marilyn Monroe o el poder de la rosa falsa (Periódico de Poesía, enero 2011), copila algunos de los más difundidos:
En inglés destacan los de los norteamericanos Delmore Schartz, Love and Marilyn Monroe, y Sharon Olds, The death of Marilyn Monroe, y del británico Alan Jenkins, Marilyn and you; en castellano los de los españoles Leopoldo María Panero, Marilyn Monroe´s negative, y Rafael Guillén, Poema para la voz de Marilyn Monroe; del argentino Luis Alberto Ambroggio, Marilyn Monroe; del nicaragüense Ernesto Cardenal, Oración por Marilyn Monroe; del chileno Alfonso Alcalde, Marilyn Monroe que estás en los cielos; del guatemalteco Alfredo Cardona Peña, Marilyn Monroe; y de los mexicanos Horacio Salazar Ortiz, Canción tardía para Marilyn Monroe, y Enriqueta Ochoa, Alguien debe llevarte al centro de todas las galaxias.
LA MUERTE DE MARILYN MONROE
Palparon los de la ambulancia el cuerpo,
frío, lo subieron, pesado como el hierro,
a la camilla, le intentaron cerrar
la boca, le cerraron los ojos, ataron
los brazos a los lados, apartaron un mechón
de pelo enredado, como si importara,
vieron la forma de su pechos, aplastados por
la gravedad, bajo la sábana,
se la llevaron, como si se tratara de ella,
escaleras abajo.
Esos hombres nunca fueron los mismos. Salieron
después, igual que hacían siempre,
a tomar una copa o dos, pero no podían
mirarse a los ojos.
Dieron sus vidas
un vuelco —uno sufría pesadillas, dolores
extraños, impotencia, depresión. A otro
no le gustaba su trabajo, su mujer le parecía
diferente, sus hijos. Incluso la muerte
se le antojaba distinta —un lugar donde ella
le estaría esperando,
y el otro se encontró a sí mismo por la noche
en el umbral de la habitación del sueño, escuchando
a una mujer respirar, tan sólo una mujer
normal
respirando.
Sharon Olds (1941). Los muertos y los vivos. 2006. Madrid: Bartleby Editores.
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Marilyn enferma
Las enfermedades son
la búsqueda terrible de uno mismo
no puedes realizar pruebas de filosofía sin perder los dientes
poco sabrás de tu alma si no se te ha dormido la mitad del cuerpo
te volverás territorio de tu propia aventura
cuando te embosque un cáncer y asalte tus entrañas
el día menos pensado
el día menos pensado
es cuando sientes la caricia de una alegría inubicable
o cuando no tienes que hacer ninguna diligencia burocrática
y hay un enigma bellamente a salvo
Las enfermedades
sufridas por todos los seres
compartidas por animales y plantas
transmitidas por el hombre
y por el zumo vengativo que dejaron las estrellas
fueron olvidadas incluyendo a Sodoma y Gomorra,
Hiroshima y Nagasaki
porque resultó verdaderamente fatídico
que falleciera Marilyn
el día menos pensado
sin una clara percepción de su tormento
la enfermedad es un
distintivo
¿era una invalidez su belleza?
¿eran infecciosos sus sueños?
De su boca mortífera joya afrutada
los hombres deseaban el sabor y no las palabras
estaba afiebrada con
el deseo de ser maravillosa
y que eso no tuviera nada que ver
con su impetuosa sinfonía de músculos y lágrimas
Su boca mortífera
joya afrutada cantaba
violín encerrado en las grutas de Mahler
“En Hollywood te
pagan
mil dólares por un beso
y cincuenta centavos por tu alma.
Lo sé porque rechacé con frecuencia
la primera propuesta
y demasiadas veces acepté la segunda”.
Los hombres que la
amaron y soñaron
se dedicaron a morir o a matar
y los que quedan aún están en eso
quienes tuvieron
cercanía con su piel desaparecieron
el olvido ha caído sobre ella
también la luz se cubre de hongos y miseria
El tiempo corroe los
adoquines
el asfalto y las escaleras
su rostro sólo es visible en lo corroído
los ojos del tiempo
son de mármol
y tienen cataratas
El tiempo llora
piedras y nunca se va a detener
llora porque no pudo envejecer a Marilyn
Y en cambio mi
jubiloso corazón inocente
de los años cincuenta
ha envejecido con ella por dentro
ella caminando en mis abismos con todas sus pulseras
Marilyn repetida hasta el cansancio
Esa muerta es de
todos nosotros desde que estaba viva
aunque no hubiésemos tenido ni un pedacito de su tos
podíamos amarla sin ningún compromiso
a miles de kilómetros de distancia amábamos sin ella
Cada hombre la quiso
a su manera
sin tener pruebas fehacientes de que fuera
una mujer de carne y hueso
quejándose en el altar de su cama
Santa patrona de los
deseos anónimos
quiso ser madre y nunca pudo
tantas madres que uno ha conocido
madres hasta para regalar
y ella soñaba con tener una niña
pero murió sola abrazando almohadas
No he debido usar mi
corazón de camposanto
para que descansaras explayada
¿cómo podrías cerrar los ojos en mi pecho?
¿cómo descansarías sin una eternidad garantizada?
ahí es donde tengo a la Sonora Matancera
a Daniel Santos
corazón con rayos y centellas
incordio enloquecido atarantado
corazón de toros coleados y toreados
estoy lleno de crueldad infinita
¿cómo puedo mantenerte sepultada en mí?
nunca descansarías en barriadas de seda
con Celia Cruz adentro del vestido
atravesando un carnaval frondoso
No he debido
enterrarte en este corazón
aunque pueda invocarte como si me escucharas
el amarillo de tu
cabellera y el rojo sacro de tus labios
colores artificiales para esconder la naturaleza impresionante
indican que cualquier mujer podría hacerte la suplencia
Nunca estuviste en mi
casa ni visitaste a mi familia
no conociste los autobuses que hacen esta ruta
pienso esas cosas para no fallecer en un lugar sin carretera imaginaria
una provincia donde no te conozcan verdaderamente
y ahora menos: están desapareciendo para siempre los hombres que te recordaban
como si te debieran algo
José Pulido (1945). Marilyn no sabe lo que dije. Cagua: Letralia. Publicado el 26 de febrero de 2025.
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Oración por Marilyn Monroe
Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso…
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.
Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.
Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.
Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!
Ernesto Cardenal (1925-2020). Oración por Marilyn Monroe, Ernesto Cardenal. Puebla, México: Círculo de Poesía. Publicado el 4 de mayo de 2012.


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