ENTREVISTA A CLAUDIA BAKÚN

by - junio 28, 2026

 

Claudia Bakún (imagen cedida por la autora)


Claudia Bakún (Buenos Aires, Argentina, 1964) es una poeta, pintora y docente de Música y Artes Plásticas argentina. Publicó los poemarios Sombraluz (Colección El fandango, 1994) y Accidentes geográficos (13mil pájaros Ediciones, 2014), además de Canciones que me enseñó mi madre (13mil pájaros Ediciones, 2022) de carácter autobiográfico.

Pinceles Verdeslugar de poesía y arte, es su blog. En su perfil leemos que sus intereses son la danza, el canto, la filosofía, la vida del espíritu, la belleza...¡caminos interminables!

Sus poemas y escritos han aparecido en diversos medios como Revista Laurus (Chile), Vislumbre (México), Revista Diversidad de las Culturas (Brasil/Argentina), entre otros.

La entrevista se dio vía correo electrónico para que la autora nos aproxime a su vocación artística, proceso creativo, obras y, desde luego, noción de libertad y poesía. 



PREGUNTAS:

1) Poeta, pintora, profesora de música, lectora y bloguera ¿Cómo fue tu despertar poético?

C. B.: Bueno, no sé si lo de bloguera me define, jeje, aunque sí agregaría mi afición por la danza y la filosofía. En mi familia hubo un gran estímulo de la actividad artística, mi madre fue concertista y una de las tías con quienes me críe, actriz. De pequeña yo sólo quería bailar y pintar, pero, aunque de hecho y en gran parte por la influencia de mi madre, terminé estudiando música, la danza siempre me habitó, y misteriosamente apareció por ahí el impulso de escribir, que despuntó a mis trece años más o menos, para no irse más. Empecé escribiendo algunos relatos cortos, y enseguida llegaron los primeros pininos poéticos.

Al principio, la escritura fue una acompañante silenciosa. Yo no solía mencionar que escribía más que a algunas amistades muy cercanas. Sin embargo, me fue animando el impulso que recibía por parte de quienes leían mis textos. También fue muy importante para mí haber conocido a Norberto Uman al participar del taller literario que coordinaba junto con Norberto Covarrubias, siendo ésta una experiencia fundante que me abrió a vivencias inolvidables, entre las que atesoro su amistad.

 

Claudia Bakún


2) Gotthold Lessing, crítico de arte alemán, nos dice que el espacio es la materia del pintor y el tiempo la del poeta (en su libro Laocoonte o sobre los límites en la pintura y la poesía, p. 166, 1985). Con semejante variedad de registros para un artista, ¿cómo es tu proceso creativo?

C. B.: Creo que el tiempo atraviesa todas las manifestaciones artísticas, incluso la pintura, porque eso que “se ve” al mirar una obra plástica, aunque en la contemplación pareciera darse casi instantáneamente, en su creación lleva tiempo, descansos, comenzar otros trabajos pictóricos y volver a mirar. En ese sentido, creo que todos los procesos creativos se parecen: todos van siendo modificados por lecturas sucesivas, por decantaciones que por supuesto, tienen que hallar un punto, porque de lo contrario las obras no se mostrarían jamás.

En cuanto a mi proceso creativo… también ha ido variando con el tiempo. Durante años, -después de un período inicial de concertista-, tuve bastante claro que la música para mí quedaría al servicio de la educación musical, mientras que la pintura y la escritura serían las vías para crear mi propio lenguaje. Así se fueron alternando la pintora con la escritora, tomando protagonismo la una o la otra, siempre con el fondo musical que acontecía básicamente en la escuela, y que me permitía que la música estuviera viva en mi día a día. Desde poco antes de la pandemia, la escritora levantó la mano y no paró. Por el momento la pintora espera. Sin embargo, hoy encuentro como nunca antes la conexión entre todo lo que hice. Dar clases y acompañar danzas fue algo enorme como experiencia vital, algo que me llenó de alegría y de recursos creativos. Y al día de hoy, bailar y hacer música informalmente, son mis cables a tierra para sostener todo lo demás, o sea, la vida misma. Creo que la unión de vida y arte es algo maravilloso y que vale la pena que esta posibilidad no sea algo reservado sólo para la niñez. Por eso también creo fervientemente en la educación por el arte.



Sombraluz de Claudia Bakún


3) Publicaste «Sombraluz» (Colección El fandango, 1994) y veinte años después «Accidentes geográficos» (13mil pájaros Ediciones, 2014). ¿Cómo fue el proceso de escritura de tu primer poemario y qué representó el segundo después de tanto tiempo sin publicar?

C. B.: Bueno, mi primer poemario nació como fruto de lo escrito hasta ese entonces, puesto a macerar durante un buen rato, y dado a luz en un momento “bisagra” de mi vida. Creo que “Sombraluz” contiene unos matices más expresionistas, surrealistas también, y un tono más dramático que lo que siguió … Publicar “Accidentes geográficos" implicó un deseo concretado de transmitir modos nuevos de sentir y pensar la vida, esto de hacer a los accidentes parte del sendero, y-  también-, un acercamiento más profundo a la naturaleza, ya que hay muchos poemas que se nutren de vivencias nacidas en Capilla del Monte, un lugar muy alejado geográficamente de Buenos Aires y muy significativo para mí.

Y en cuanto al tiempo transcurrido entre ambos… “Accidentes geográficos” ya estaba concluido como tal varios años antes de editarlo. Procesos lentos los míos, cosa que atribuyo a unos cuantos factores disímiles. Podría mencionar la dificultad propia de esa diversidad de registros que mencionabas, ya que estudié Bellas Artes trabajando como docente de música, y también trabajando como docente hice muestras de pintura y edité los libros, lo cual tiene que ver tanto con que la energía disponible no es infinita, como con la capacidad económica, que tampoco lo es. En este momento me encuentro con mucho material, y algunos textos ya concluidos; y aunque se dificulta un poco la cosa, espero llegue pronto el momento de publicar nuevamente.

 

Accidentes geográficos de Claudia Bakún



4) ¿Leer para pensar o leer para vivir mejor?

C. B.: Si dentro de vivir mejor incluyéramos pensar, diría que para las dos cosas. Si por pensar entendemos sólo el despliegue intelectual como un fin en sí mismo, me quedo con la segunda opción sin duda alguna. Soy una convencida de que la lectura es un botiquín de primeros auxilios, que sana y cura si la usamos para eso, y que no es demasiado útil como bijouterie ni cosmética, aunque muchos se empeñen en darle esa función.


5) En nuestra época desbordada por la multimedia, ¿cuál consideras es el impacto de las redes sociales y medios digitales en la difusión de tu obra?

C. B.: Creo que disponer de tantísima información acerca de casi todo, es algo maravilloso como posibilidad, a la vez que puede marear mucho. Y al ser guiada por un algoritmo, nos deja siempre en el mismo compartimento estanco, lo cual no es bueno para la sociedad en su conjunto porque impide crecer, y crecer siempre tiene que ver con salir de lo conocido.

En cuanto a la difusión del quehacer poético, creo que es un instrumento realmente útil, y una fuente de conexiones humanas muy enriquecedoras. En mi caso, le debo a internet muchos gratos encuentros, ya que por esa vía me conecté con otros poetas y grupos, y pude participar en distintos espacios. También es un gusto haber dado con LAS FLORES ROTAS, que hace tan valioso aporte a la difusión de poetas de Latinoamérica.

 

6) ¿Posees algunos referentes literarios/influencias que te han acompañado en tu proceso escritural?

C. B.: Sí, y es difícil aventurarse a hacer una lista justa. Pero sin duda García Lorca, Oscar Wilde, Ungaretti, César Vallejo, Brecht, Hans Magnus Enzensberger, Prevert, Idea Vilariño, Dulce María Loynaz, Alejandra Pizarnik, Cummings, González Tuñón, Marechal, Girondo, Kavafis, Clarice Lispector, Mary Oliver, María Elena Walsh, Mario Benedetti, Rilke, y otros muchos.

 

Canciones que me enseñó mi madre de Claudia Bakún


7) ¿Cómo surge «Canciones que me enseñó mi madre» (13mil pájaros Ediciones, 2022)?

C. B.: “Canciones que me enseñó mi madre” estaba en mi mente antes de ser escrito. Y también se trata de un libro que publiqué varios años después de haberlo concluido, sólo que aún no ha tenido una presentación en público. A diferencia de los anteriores, si bien incluye unos pocos poemas, es prosa, y de carácter autobiográfico, testimonial.

Mi mamá fue un personaje notable en mi vida. Dedicó la suya a la música, y dejó un legado que empecé a difundir en un blog sobre su obra, https://enacaparrosparaescuc.blogspot.com/, y  es mi propósito ir ampliando.

Pero como persona y madre, sobre todo en los últimos años que compartimos, sentí la necesidad de imaginarle un homenaje, y siempre pensé que cuando lo pudiera escribir, le pondría el nombre de esa obra musical de Dvorak, “Canciones que me enseñó mi madre”. La excusa me fue dictada por algunos apuntes de hospital tomados en el último año de su vida. Lo que intenté plasmar fue ese tramo final, partiendo de un bello viaje que compartimos, y de los sucesivos avatares de su salud, que terminaron en su muerte física. Sin embargo, las banderas que ella me legó vienen siendo desplegadas en muchos de mis escritos, aunque al menos hasta ahora no conformen otro libro específico.

 

8) En uno de sus poemas publicados en la Revista Larus, leemos:

 

«...Ya nada

de lo antiguo y oxidado me atrae

Hoy mi libertad no tiene dueño»

 

¿Qué significa la poesía en tu vida? Siendo la libertad prisionera de tantos desvaríos ideológicos, ¿qué representa para ti esa libertad que mencionas?

C. B.: Como bien señalás, la pobre libertad sufre las consecuencias de muchos desvaríos. No soy original en creer que es un don del género humano tan imprescindible como difícil de usar. Creo fervientemente que la libertad debería empezar a despegarse de la proclama irresponsable de algún tipo de superioridad de nuestra especie que nos autorice a maltratar y destruir no sólo a nuestros prójimos, sino al resto de ese conjunto que llamamos “la creación”, en que estamos incluidos.

La poesía es la sustancia misma de la libertad que busco y celebro; no sólo la poesía que está contenida en la palabra, sino en todas las dimensiones de la vida humana, ya que, como médium de la belleza, es capaz de atravesar y trascender tanto la celebración como la tragedia. Si tengo que elegir un hilo del que pueda sujetarme en medio de los vendavales, elijo la belleza. Creo que la libertad es la posibilidad de elegir de qué hilo uno se agarra, y también de cambiar de hilo a través de las propias vivencias y aprendizajes. El fragmento del poema que elegiste tiene que ver más con esto último que con una concepción universal de la libertad.

 

9) Tengo entendido que abriste tu blog en el 2010. ¿Cómo y por qué dio a luz Pinceles Verdes?

C. B.: Resulta que llegué con bastante demora a la tecnología, y ese año tuve mi primera computadora, lo cual me abrió un panorama muy rico. El motor fue mi interés en el haiku, ya que me resultaba muy incómodo participar de un foro de haiku sin tener computadora en casa. Tanto esa experiencia como otras que siguieron, me reconectaron con el mundo de la poesía y de la escritura en general, y me permitieron conocer, incluso personalmente, gente muy especial, tanto de Argentina como de otras partes del país y del mundo. Entonces me animé a dar a luz ese blog, pensando en difundir mi producción, y también en compartir material de otros autores, y mis propias opiniones o análisis. El verde me remite a la libertad y a la frescura. Durante unos años, el blog estuvo bastante inactivo, y lo retomé en esta última etapa post pandemia con ímpetu, y una manera quizás un poco desprejuiciada de llevar algo así como una ‘crónica de vivencias’, como una cajita para guardar ocurrencias que, en muchos casos, no apuntan a la poesía ni a la narrativa, sino a dejar una marca, un boceto, el registro de una búsqueda o de un hallazgo para ser continuado más adelante.

 

10) ¿Vivir para escribir o escribir para vivir?

C. B.: Creo que vivir para escribir, en el sentido de dedicar la vida a lo que nos apasiona, es algo hermoso. Pero la escritura se nutre de la vida, y la vida, con sus muchas pasiones, idas y vueltas, es una experiencia que debe vivirse, y siempre estará en primer plano. La escritura resignifica los acontecimientos vitales, y la ofrece, -en el mejor de los casos-, a las generaciones venideras como legado, pero no la reemplaza. Prefiero escribir para vivir, sin duda. 


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Dos poemas de Claudia Bakún

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