ENTREVISTA A JOSEFINA DELGADO

by - junio 14, 2026

 

Josefina Delgado (Foto de Alejandro Guyot, La Nación, 2022).


Josefina Delgado (Buenos Aires, 1942). Es una escritora, profesora de Letras, editora y divulgadora cultural argentina. Delgado ha sido una figura importante de la literatura argentina y su promoción. Ha sido directora de las Bibliotecas de la Municipalidad de Buenos Aires (1986-1989; 1996-2000), Subsecretaria de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2007-2011), además de Subdirectora de la Biblioteca Nacional (2001-2002), entre otros cargos públicos. 

Algunos de sus libros publicados son: El marqués de Santillana, vida y obra (1971), Escrito sobre Borges (1998), Alfonsina Storni: una biografía (2001), El bosque de los libros. Cómo leer y por qué (2002), Memorias imperfectas (2014), etc. 

 

PREGUNTAS:


1) Escritora, lectora, profesora e incansable promotora cultural. ¿Cómo fue su despertar literario? ¿Cuándo llegó su afán de hacer de ello su labor pública?


J.D.: Me interesó la lectura ya desde muy chica. En mi casa mis padres eran muy lectores y yo tenía acceso a su biblioteca, sin restricciones. Luego, en la escuela, yo era la alumna preferida de las profesoras de literatura. Después la decisión de estudiar letras. Y la Facultad, con extraordinarios profesores. Ya recibida di clases en colegios secundarios y siempre mi empeño fue detectar las preferencias de lectura y aportar más allá del programa lo que pudiese ser atractivo para ellos. Y al llegar la democracia en 1983, había pertenecido a u grupo que preparó propuestas culturales y me convocaron para trabajar en las Bibliotecas de la Ciudad,  que dirigía el escritor Eduardo Belgrano Rawson. Cuando este se retiro a otro cargo quede yo como directora. Antes había organizado talleres de lectura en la librería Clásica y Moderna, y llevé la idea de los talleres a las bibliotecas, en un programa que se llamó Vamos a leer juntos.

 

2) Usted compiló la "Antología de cuento argentino" (El Ateneo, 2013). Dada la vastedad y riqueza literaria argentina, específicamente en ese género, usted lo agrupó por temáticas para capturar la "conciencia literaria" de su país. Además de Jorge Luis Borges, escritor por antonomasia del cuento fantástico, podemos leer obras de Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Roberto Arlt, Ricardo Piglia, Ana María Shua, Hebe Uhart, Fogwill, Patricio Pron, y muchos más. ¿Cuál es su percepción de la narrativa joven de su país? De hacerlo, ¿sigue la obra de escritores y escritoras actuales? ¿Considera que se sigue la tradición?


J.D.: La narrativa joven del país tiene oscilaciones temáticas y formales. Hay escritores que practican el cuento realista, que registra hechos y construye personajes, y otros que rodean a veces explicitándolo, las propuestas que contemplan lo fantástico borgesiano. Mis preferidos: Samantha Schweblin, Selva Almada, Magali Etchebarne  y Pedro Mairal.  La tradición, como decía un escritor amigo mío, seguramente citando a alguien, sobrevive en rupturas.


3) Usted dicta el taller de lectura "Borges, el conjuro del tiempo" en la Asociación Amigos MAP. Como un lector asiduo del escritor porteño, ¿qué sigue encontrando en la obra de Borges? ¿Cómo percibe usted que lo leen las nuevas generaciones? 


J.D.: La relectura de la obra de Borges sigue aportándome nuevas emociones y reflexiones también renovadoras. En su obra encuentro la fusión de una vida donde la presión de la historia familiar  y a la vez su inquieta mirada sobre el mundo del arrabal, en el cual fue  un destejedor de mitos, y esto me ayuda tal vez a releer otros escritores, filósofos, y luego verlos enredados en sus apreciaciones tanto ensayísticas como narrativas. Creo que las nuevas generaciones lo están descubriendo y tal vez prefieran su poesía y aquellos relatos fantásticos como “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”.

 

4) En su texto "La mirada sin cuerpo" (Cuadernos Hispanoamericanos, 2003), nos habla de Manuel Puig (1932-1990), novelista, cuentista, dramaturgo y guionista argentino. A diferencia de Borges, Puig no fue tan venerado por la crítica. Usted apunta que, al leerlo, lo refractario es importante, pero que no se ha tomado tanto en cuenta su condición de exiliado, no solo de su figura de escritor sino la que nos adentra en su propia literatura. Así, el cine, el drama, la radio, etc., conforman núcleos de "escape" a una realidad que no satisface al artista o es lo que uno puede intuir. Siendo Argentina una nación de inmigrantes, ¿Puig no se fabricó a sí mismo como un producto de exportación? ¿Considera que logró en vida acercarse a lo que anheló? 


J.D.: La figura de Manuel Puig es la que representa las restricciones de una sociedad que no perdona el apartarse de las normas. Un escritor nacido en un pueblo, homosexual no solo asumido sino también podemos decir temeroso de que su condición apartara su obra del canon, sin embargo no eludió irrumpir con nuevas miradas en su obra.. de allí sus viajes tempranos, de allí su exilio y finalmente su residencia en México. Puig no se fabrico como un producto de exportación: fue una mente inquieta y abordó diversas posibilidades de volcar su mundo interior y su mirada. Entre ellas, el cine. Es uno de los más grandes escritores argentinos del siglo XX.

 

5) Escribió la biografía de Alfonsina Storni (1892-1938), poeta argentina. Además de lo obvio, su descollante talento y vida tan breve, ¿qué encontró tan esencial en Storni que le hizo contar su historia?


J.D.: A los doce años una maestra, que era la hija del psiquiatra que había atendido a Alfonsino, nos hizo memorizar el poema “Voy a dormir”. Varias de nosotras, esto era en sexto grado, no solo admiramos el poema sino que comenzamos a leer su obra, y nos comprometimos a viajar, cuando pudiéramos hacerlo solas, a la ciudad de Mar del Plata y rendirle homenaje en su monumento. Lo hicimos. Y a mí, ya dedicada a las letras, me impactó su postura en un medio social donde defender la figura de la mujer y su libertad fue verdaderamente de vanguardia. Y luego, en los años 80, siendo directora de bibliotecas, cree la Biblioteca de la Mujer y le di el nombre de Alfonsina.

 

6) El índice de lectores es cada vez más ínfimo. O eso es lo que leemos por medio de unos datos que nos proporciona la Encuesta Nacional de Consumos Culturales (2013/2023): en el 2013, el 57% de los encuestados aseguró leer un libro. Para el 2022, representó el 51%. Entre los géneros leídos, el 27% aseguró leer narrativa (2022). ¿Por qué leer? Siendo una defensora de la lectura y de la literatura, ¿qué le proporciona un libro?


J.D.: Creo que la lectura no solo abre el mundo, sino también permite reflexionar acerca de la propia interioridad. Muchas veces he entendido algunos de mis conflictos personales –todos los tenemos- a partir de algunas lecturas que no hubiera pensado que iban a ayudarme.

 

7) ¿Escribir para vivir o vivir para escribir? 


J.D.: Según mi percepción, las dos cosas: escribir para vivir y vivir para escribir.

 

8) ¿Leer para pensar o leer para vivir mejor?


J.D.: Leer para vivir mejor.

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