DOS POEMAS DE GLADYS GONZÁLEZ

by - agosto 02, 2026

 

Henri Lebasque, La Coiffure (Mme Lebasque coiffant sa fille) (circa 1905-1906)

 

 

trazado

 

el dolor en el pecho

solo aparece

algunas noches

cuando regreso

a esa guerra perdida

hace años

 

ya no hay cansancio

ni grandes equivocaciones

ni carreras sin final

contra la pared

 

por ahora

la sangre sigue su curso

hacia atrás

 

aquí

el cemento

aún

está limpio.

 

 

 

Última noche

 

Me hablas a mí

De hombres oscuros

Que llegan​​ 

a la barra de los bares

Pretendiendo beber

A costa de quienes

Guiñan el ojo

En la presa equivocada

Y terminan arrastrándose

Hacia la puerta

Tarareando cuchilladas

Entre los dientes

 

me hablas a mí

de hambre

cuando solo el olor

del aceite​​ 

de los mercados

saciaba el apetito

y daban ganas de llorar

por el asco

 

me hablas a mí

del miedo​​ 

de la paranoia

del terror

a entrar​​ 

en una cabina telefónica

para esperar un automóvil

con las marcas de la muerte

 

no me hables

de lo que se siente

cuando te rompen el corazón

después de bajar la guardia

y el sudor

te arrastra bajo tierra

a un pozo encementado

 

no me hables​​ 

como si fuéramos niños

dejando migas de pan

en las calles

para encontrar el camino

a la cordura

 

sólo encontramos​​ 

hoteles sucios

y malos negocios

al guardarlas en los bolsillos

 

déjalas ahí

para que sean alimento

de las cucarachas

que se esconden​​ 

entre las fisuras​​ 

del concreto

 

no me hables

mientras bebo

no me interesa​​ 

escuchar a alguien

decir lo mismo que yo

 

-mirémonos

en el espejo de los licores

una conversación silenciosa-

 

observa a los demás

todos sienten lo mismo

un perro rabioso

les arrancó el amor

de las manos

 

ninguno

tuvo el valor

para mirar de frente​​ 

a la eternidad

 

ahora​​ 

se quejan​​ 

como tú lo haces

de que nada tiene sentido

de la desilusión

del desencanto

de las formas en las cuales

se suicidarán

para vengarse

 

no me hables

de segundas oportunidades

porque son​​ 

las que siempre

duelen más

 

si quieres​​ 

improvisamos una canción

para que todos puedan llorar​​ 

mientras reímos

sarcásticamente

 

si quieres

golpeamos las mesas

de esta cantina

o subimos al centro​​ 

a buscar balas perdidas

en las esquinas​​ 

 

porque da lo mismo

ya no queda nadie

a quien le importemos

 

no me hables

de hijos

de llevarme lejos

y protegerme​​ 

de mí misma

 

no me hables​​ 

de la civilidad

de los trenes amarillos

de la seguridad social

del frío​​ 

que hace explotar

las tuberías

 

yo soy un mounstruo

y esta selva​​  

de boxeadores viejos

es mi jardín secreto​​ 

y mi familia

 

no me hables

de corazas

de rencores

de odios

 

yo​​ 

sólo tengo​​ 

mi reputación​​ 

que es la llave

para que las navajas

silben en el silencio

que dejo​​ 

tras de mí

 

no me hables

de amor

de seguirte

a otras ciudades

de conseguirme empleo

y matrimonio

 

yo solo​​ 

voy detrás​​ 

de quien me siguió primero

de quien me cuidó​​ 

y me dio un lugar​​ 

en su pobreza

de quien trinchó

con sus dedos ​​ 

los trozos de vidrio​​ 

de mi destilado

para que siguiera bebiendo

 

no me hables

por favor

que duele

tanta falsa rudeza

y los amigos van cayendo

uno a uno

enredados con la saliva

 

esto​​ 

es lo que dejaste

para cultivar

 

esto​​ 

que te asusta

demoró años​​ 

 

en volverse​​ 

tan severo

tan crudo

tan inclemente

 

no te acerques

muchacho

 

que las luces rojas

de este barrio de negros

comienzan​​ 

a caerte encima

ya no eres invisible

cuando caminas​​ 

junto a la grasa

 

estas arenas movedizas

solo son

para los que tienen​​ 

un cajón desvencijado

lleno de promesas ​​ 

de la peor clase

para no naufragar

 

para los que arden

en el reflejo de los cristales

de un hotel

durante una tormenta eléctrica​​ 

sin saber nada

el uno del otro.

 

 

 

Gladys González (1981). Poesía chilena: Gladys González. Puebla, México: Círculo de Poesía. Publicado el 25 de mayo de 2025.

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