TRES POEMAS DE DIANA DEL ÁNGEL

by - septiembre 13, 2026

 

Diana del Ángel, Las flores rotas blog de poesía, Poesía
Emile Bernard, Les Roses (1888)

 

Las Madres nos dieron un folleto que hablaba de los desplazados.

Entonces la guerra era propiamente una cosa del sur lejano
—Chiapas, Guatemala, por decir algo—
lejos de mis dedos
que deletrearon
—sin entender, se entiende—
“los desplazados son las víctimas olvidadas de la guerra”.

Personas vueltas aves sin nido:
“recoge a tus polluelos y lo que quepa entre las plumas”.
La memoria se vuelve un pulso entre los huesos.

Nadie lo dijo. Pero la guerra estaba caminando, se acercaba.
Nadie lo oye. Pero la guerra también anda en botas de soldados pobres.

 

 

 

*

En la radiografía mi pie parece la rama de un árbol.
Es la suma de treinta huesos, uno
lleva por nombre “escafoides”,
y varios comparten el apelativo “cuneiforme”.
Las falanges, formadas por dos y tres huesos, respectivamente,
tienen un trato antiguo con la lengua bélica:
formación en fila,
presta al ataque. Su derrota se remonta a la batalla de Magnesia,
bajo las órdenes de Escipión —crédito a las manos y pies de los soldados—,
desde entonces se usó la legión romana.
También fue el nombre de un partido fascista
que desencadenó matanzas al otro lado del mar,
cuyos dedos alcanzaron este pedazo de tierra.

Esta radiografía lingüística ha revelado mi pie
una pequeña, portante y discreta tecnología para la guerra;
desde otro ángulo, parece también un ala.
No sé si está por desarrollarse o caerá en el desuso. 

 

 

 

*

Aquí entre nos
sólo te garantizo espinas
y algunas palabras sobre la belleza
de las espinas.

Nunca aprendí lo elemental,
nunca aprendí a poner el corazón en la palma de la mano.

Pero
si el camino es largo yo lo voy a andar.

 

 

 

 

Diana del Ángel (1982). Un trato antiguo con la lengua bélica. México: Periódico de Poesía, publicado en marzo, 2025.

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