
Christopher R. W. Nevinson, "The Wave" (1917)
Si la ola es chica
y sin espuma
con el peso apoyado
en los dos pies.
Si la ola es chica
y con espuma
lo mismo solo cerrar
los párpados
para que no te pique la sal.
Si la ola es mediana
y sin espuma
mirar hacia ella
dejándote abrazar
por su movimiento.
Si la ola es mediana
y con espuma
encararla con los brazos alzados
saltando como un caballo.
Si la ola es grande
y sin espuma
surcar sus aguas
como un delfín.
Si la ola es grande
y con espuma
darle la espalda
saltando hacía atrás
con la cabeza erguida.
Si la ola es gigante
y sin espuma
respirar hondo
los pulmones a tope
y dejarse flotar en la cresta
esperando volver a la costa.
Si la ola es gigante
y con espuma
rezar o aferrarse
a una tabla de surf
a explorar el interior de la ola.
No todos van a volver
cerca la Atlántida
los paraísos subterráneos
o las fauces suaves de una ballena.
Timo Berger (1974). Rutinas de mar. Valencia: Revista Poesía. Publicado el 3 de marzo de 2025.
