
Karl Wiener, Ohne Titel (Frau in grünem Kleid mit schwarzer Kappe) (1943)
¿Para qué hallar mi cuerpo?
¿Para qué hallar mi cuerpo si hay tan poca historia en común?
Qué no diera por traer recuerdos a tus ojos.
El día que me nombraste papá por primera vez.
El primer par de zapatos fabricado con mis manos, para tus pies que ahora
van sin rumbo, rotos.
La noche que tenías fiebre y sentí miedo con tu llanto, no podía llevarte al
hospital. Acaricié tu cabecita toda la noche. Paño húmedo, canción de cuna,
dormidos.
La tarde que esperabas junto a tu madre, barriga vacía. Un amigo moría de
hambre y debí socorrerlo. La cena no fue lo prometido, reímos y eras feliz,
comías con gusto la sencillez de las pequeñas cosas.
Te escucho enhebrar palabras con puntadas perfectas
Modista de tristezas, alta costura de las heridas.
La distancia va cerrándose con la lentitud de los mejores bordados sin
futuro.
Desearía entender tu cuerpo, abrazarlo y decirle: hola, traje aguja e hilo para
remendarnos.
Intimida, no sabría qué tono de voz, qué marea de historias llevar a tus
manos.
Mi mejor lenguaje es la caricia y el silencio, atenta y precipitada al detalle
de tus formas, tus sílabas.
Me consuelo con el momento en que pronuncias mi nombre, para vivir por
un segundo, en la atareada soledad de tu existencia.
En los titulares de todos los días
Cuando sea el momento, iré por tu rostro.
Estoy en el vientre de tu madre, en tu primer apellido, en cada gota de tu
sangre, en los titulares de todos los días.
Marcharemos a un lugar donde el recuerdo será pan recién horneado y todas
tus ficciones a mi lado se harán realidad.
El arrepentimiento es mi única casa
Deberías odiarme
¿Por qué te empeñas en mí?
Mis ojos fueron atravesados, una ideología los dejó ciegos.
Me creí del bando correcto, tal bando no existe.
Solté tus manos.
:
Carolina Ruales (1982). El despertar del abandono. Valencia: Poesía, publicado el 23 de mayo, 2022.
