
Caesar Van Everdingen, A Young Woman Warming her Hands over a Brazier (c. 1644 - c. 1648)
MANOS DEL TEMPLO
Palabras-llaves brotan en las líneas
al centro decisivo de cualquier mano.
En la carnalidad zigzag se verifican
sus canalillos dialogantes.
¿Leerlas para qué?
La que resta, suma la elipsis.
La que resume, acopia anagramas.
La que suaviza revela secretos.
La que cierra restringe la suerte.
Una mano escribe nuestro dictado,
mientras a la otra se lo dictan.
Es así como empiezo a comprender
el origen silente de las otras voces.
Las que sinuosas y subterráneas
acompasan los latidos del corazón
moviendo las tangentes agujas
en el templo de la escritura.
mano 3
infinito: es así como la vista no hace tope
a la luminosa mañana de pájaros-manos libres:
aire, ellos volando con euforia ingénita.
mano 4
brota y brotan manos en los verdores de montaña.
al remontarla no querrás saber el cuándo ni dónde
del urgente escalar de este cuerpo que padezco.
mano 9
arribo. arribaba. arribase.
arribaren. arribarían.
arriben. arribaba. Sí arribásemos
confabularíamos en el inflamar
las rutinas del diario acontecer.
lo que une se asume tornillo.
mano 10
te he llevado toda mi vida
dentro. abrazo ritornello,
y una rosa fue testigo…
toque. sentido. rozados.
ceñimiento de las pieles.
detén el hendido repaso
de manos que las borran.
mano 17
amé al arlequín sin merecer
su remendado cuerpo de papel.
mano 18
la temperatura
del fiel
es inestable y
la padece a ciegas.
hay quien nace
sabiéndolo y
quien lo ignora
hasta la hora
de morir.
Edda Armas (1955). Manos. Bogotá, Colombia: El Taller Blanco Ediciones, septiembre de 2019.

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