
Otto Meyer-Amden, Starry Night above Lake Walen (1931)
Pliegues
La bruma parió mis manos
El frío acunó cada uno de sus pliegues
Nunca se habían visto
unas manos tan vacías al nacer
Aunque ayunaron en el festín
y aprendieron a cubrirlo todo
con un manto mojado en furia
tenían un mal habito de supervivencia
Trazaron el esbelto cuerpo montuno
descansaron en la hojarasca
encendieron fogones matutinos
y tocaron silencios carnosos
Las llené de ríos
Han dibujado islas
Han apalabrado su canto ocarinoso
mientras cavan en la sal
para sembrar animales nocturnos
Nadie ha besado estas manos
Es necesario
sumergir la desnudez
en la aridez encendida
por el sol Leonense.
Metabolizar las ganas
de sucumbir al ensueño
a las secuencias
dibujadas en la lumbre
por el callo del talón engrosado
hacia una solidez casi acústica
En su geografía
hay un lenguaje ciego
que se resiste al peregrinaje.
Peregrinar es saberse mineral
Hazell Arauz Zamora (1991). Traemos todas las sombras. El Salvador: El Escarabajo. Publicado el 1 de noviembre de 2025.
