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| Jeanne Jegou-Cadart, Vue de la Tour Vauban à Camaret-sur-mer (1904) |
Escaparse porque no conoce la nieve
Solo brincar
Tirarse boca abajo
Ansiaba poner la lengua en el borde del mármol
Cuando colocaron los cerrojos
Anduvo con los párpados entreabiertos para distinguirse
Nada de tener miedo ni sed ni hambre
Si iba a irse sería en calma
Arriba era un deseo que le quedaba pequeño
Dudaba entre frío y caliente
Ahora sabía que la mediocridad era blanda, dulce
Dicen que el horizonte aún la espera, pero
Ella prefiere las hendiduras….
Las llama con los dedos de su mano diestra
Apoya los codos y gira las muñecas
Si danzan siete veces, entonces los pisos se abren
Hay madrugadas en que ningún quicio se le resiste
Inclinada sobre los escalones
Sueña que el hielo la cubre
Tiembla la niña del ojo
Oye como se hace de agua la vigilia
Río abierto y en contra corriente
Inunda una alacena y los sótanos
Ama que el cuerpo se vuelva dócil
Si la piel se acopla, será sol menguante…
Pide que el calor también la deshaga, que
La lectura se detenga en los bordes
Ayer iba ciega y envuelta en otro velo
No había deseo ni precipitaciones
Ardía en la serenidad de quien
Se queda en silencio para decirse.
Marisol Robles (1974). Marisol Robes. Inéditos. México: Periódico de Poesía, publicado en octubre, 2014.

